Un estudio muestra cómo la interacción entre agua, fertilización y suelo define si este nutriente esencial se pierde, se acumula o termina contaminando ríos y acuíferos

Redacción Mundo Agropecuario
El fósforo es uno de los nutrientes esenciales para el crecimiento de los cultivos y para la productividad agrícola a escala global. Sin embargo, su gestión representa un delicado equilibrio: una cantidad insuficiente reduce el rendimiento de las cosechas, mientras que un exceso puede provocar graves problemas ambientales aguas abajo. Una investigación reciente analiza cómo la disponibilidad de humedad en el suelo y las prácticas de fertilización fosforada influyen de manera decisiva en el comportamiento de este nutriente a largo plazo, determinando si permanece disponible para los cultivos o si, por el contrario, se pierde y contamina los ecosistemas acuáticos.
El estudio se centra en comprender por qué algunos suelos agrícolas están perdiendo fósforo con el paso del tiempo, mientras que otros lo están acumulando hasta niveles que favorecen su fuga hacia ríos y arroyos. Esta dinámica desigual, explican los investigadores, no puede entenderse sin tener en cuenta la interacción entre el agua disponible en el suelo, las características edáficas y las decisiones de manejo agronómico.
El fósforo: nutriente clave y riesgo ambiental
El fósforo desempeña un papel fundamental en procesos biológicos esenciales de las plantas, como la transferencia de energía, el desarrollo radicular y la formación de semillas. Por esta razón, su aplicación mediante fertilizantes ha sido una práctica habitual para sostener la producción agrícola. No obstante, el fósforo no se comporta de forma uniforme en todos los suelos ni bajo todas las condiciones climáticas.
Según explica la investigadora de cuencas hidrográficas Monireh Faramarzi, los estudios muestran un patrón preocupante: mientras algunos suelos agrícolas están perdiendo progresivamente fósforo disponible, otros están acumulándolo en exceso, lo que incrementa el riesgo de contaminación por escorrentía y filtración hacia las aguas subterráneas. Este fenómeno tiene consecuencias directas tanto para la productividad agrícola como para la calidad del agua.
El papel decisivo de la humedad del suelo
Uno de los hallazgos centrales del estudio es la influencia determinante de la humedad del suelo en el destino del fósforo aplicado como fertilizante. La cantidad de agua disponible afecta los procesos químicos y biológicos que controlan la retención, liberación y transporte del fósforo en el perfil del suelo.
En condiciones de baja humedad, el movimiento del fósforo puede verse limitado, reduciendo su disponibilidad para las plantas y favoreciendo, a largo plazo, la pérdida de fertilidad del suelo. En cambio, en suelos con alta disponibilidad de agua, especialmente cuando se combinan con aplicaciones continuas de fertilizantes, el fósforo puede movilizarse con mayor facilidad y terminar siendo arrastrado hacia cuerpos de agua cercanos.
Los investigadores destacan que esta relación no es lineal ni uniforme, ya que depende también de la textura del suelo, su contenido de materia orgánica y su capacidad para retener nutrientes. No obstante, la humedad emerge como un factor clave que modula el equilibrio entre productividad agrícola y protección ambiental.
Fertilización a largo plazo y desequilibrios acumulativos
El estudio pone especial énfasis en los efectos acumulativos de la fertilización fosforada a largo plazo. A diferencia de otros nutrientes más móviles, el fósforo tiende a acumularse en el suelo cuando se aplica de forma reiterada en cantidades superiores a las que los cultivos pueden absorber.
En algunos sistemas agrícolas, esta acumulación ha generado verdaderos “reservorios” de fósforo en el suelo, que bajo determinadas condiciones de humedad comienzan a liberar el nutriente hacia las aguas superficiales. En otros casos, la falta de una reposición adecuada, combinada con condiciones de humedad desfavorables, conduce a un empobrecimiento progresivo del suelo y a una menor respuesta de los cultivos a la fertilización.
Este doble escenario —pérdida en unos suelos y exceso en otros— refleja la complejidad de gestionar un nutriente que es esencial, pero potencialmente contaminante.
Impactos en cuencas y calidad del agua
Uno de los aspectos más preocupantes del comportamiento del fósforo es su impacto en las cuencas hidrográficas. Cuando el nutriente se filtra o es transportado por escorrentía hacia ríos y lagos, puede desencadenar procesos de eutrofización, afectando gravemente a los ecosistemas acuáticos.
El estudio subraya que los suelos que han acumulado fósforo durante años de fertilización intensiva representan una fuente latente de contaminación. Bajo eventos de alta humedad o lluvias intensas, estos suelos pueden liberar grandes cantidades de fósforo en un corto período de tiempo, superando la capacidad de los sistemas naturales para absorberlo.
Desde la perspectiva de la gestión de cuencas, comprender cómo la humedad y la fertilización interactúan resulta fundamental para diseñar estrategias que reduzcan el riesgo de contaminación sin comprometer la productividad agrícola.
Implicaciones para la gestión agrícola sostenible
Los resultados de la investigación ponen de manifiesto la necesidad de un manejo más ajustado y contextualizado del fósforo en la agricultura. No todos los suelos responden de la misma manera a la fertilización, y factores como la disponibilidad de agua deben ser considerados de forma explícita en la toma de decisiones.
Los investigadores señalan que una gestión más precisa del fósforo puede ayudar a evitar tanto la pérdida de rendimiento por deficiencia como los impactos ambientales por exceso. Esto implica ajustar las dosis de fertilizante, considerar el historial del suelo y tener en cuenta las condiciones hidrológicas locales.
Un equilibrio complejo entre producción y medio ambiente
El estudio refuerza la idea de que el fósforo es un recurso valioso pero finito, cuyo uso ineficiente genera consecuencias a largo plazo. La combinación de fertilización intensiva y condiciones de humedad favorables a la movilización del nutriente puede transformar suelos agrícolas en fuentes de contaminación persistente.
Al mismo tiempo, la falta de reposición adecuada en suelos que pierden fósforo compromete la sostenibilidad productiva. Encontrar el equilibrio entre estos extremos requiere comprender los procesos que gobiernan el destino del fósforo en el suelo, tal como muestra esta investigación.
En un contexto de cambio climático, donde los patrones de precipitación y humedad del suelo están cambiando, estos hallazgos adquieren una relevancia aún mayor. La interacción entre agua, fertilización y suelo será un factor decisivo para garantizar una agricultura productiva y, al mismo tiempo, respetuosa con los recursos hídricos.
Referencias
Phys.org – “Moisture availability and fertilizer use affects long-term phosphorus fate in soils”
Investigación citada por la investigadora de cuencas Monireh Faramarzi
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
