Nuevas cepas del virus del marchitamiento manchado amenazan cultivos de tomate y pimiento en Europa


Investigaciones en Alemania e Italia detectan variantes del TSWV capaces de superar resistencias genéticas en cultivos hortícolas


Redacción Mundo Agropecuario

En diversas regiones agrícolas de Europa, investigadores han identificado nuevas variantes del virus del marchitamiento manchado del tomate (TSWV) capaces de superar las resistencias genéticas que durante años han protegido cultivos clave como el tomate y el pimiento. El hallazgo genera preocupación entre especialistas en sanidad vegetal, ya que estas variantes podrían comprometer la estabilidad productiva de dos de las hortalizas más cultivadas del continente.

El estudio fue desarrollado por un equipo internacional de virólogos vegetales pertenecientes al Departamento de Virus de Plantas del Leibniz Institute DSMZ-German Collection of Microorganisms and Cell Cultures (Alemania), junto con científicos del Consiglio Nazionale delle Ricerche (Italia) y especialistas de BASF-Nunhems Italia. La colaboración científica se centró en analizar la aparición de cepas capaces de romper la resistencia genética utilizada actualmente en variedades comerciales.

Un virus ampliamente distribuido en la agricultura mundial

El virus del marchitamiento manchado del tomate es uno de los patógenos vegetales más problemáticos para los sistemas agrícolas. Se transmite principalmente por trips, pequeños insectos que se alimentan de los tejidos de las plantas y que pueden dispersar el virus entre diferentes cultivos y regiones agrícolas.

Este patógeno tiene la capacidad de infectar una amplia gama de especies vegetales, lo que facilita su propagación en sistemas agrícolas donde conviven múltiples cultivos susceptibles. En tomates y pimientos, la infección suele provocar síntomas característicos como manchas en hojas y frutos, deformaciones, retraso en el crecimiento y marchitez, lo que puede traducirse en pérdidas significativas de rendimiento y calidad comercial.

Durante décadas, el desarrollo de variedades resistentes ha sido una de las herramientas más eficaces para controlar el impacto del virus en los campos. Estas resistencias genéticas, incorporadas mediante programas de mejora vegetal, han permitido reducir la incidencia de la enfermedad en muchos sistemas productivos.

Sin embargo, la aparición de cepas virales capaces de romper esas resistencias plantea un nuevo desafío para la producción hortícola.

Aparición de cepas que superan la resistencia genética

La investigación reciente analizó muestras procedentes de campos de tomate y pimiento en Europa, donde los agricultores habían reportado infecciones virales incluso en cultivos que poseían genes de resistencia.

Los científicos detectaron que algunas variantes del TSWV presentan mutaciones que les permiten infectar plantas previamente consideradas resistentes. Este fenómeno, conocido como “ruptura de resistencia”, ocurre cuando el virus evoluciona hasta sortear las defensas genéticas incorporadas en las variedades cultivadas.

Los resultados evidencian que ciertas cepas del virus pueden adaptarse rápidamente a las presiones selectivas generadas por el uso generalizado de variedades resistentes. Cuando una resistencia genética se vuelve muy común en los cultivos, el virus puede evolucionar para superarla, favoreciendo la expansión de nuevas variantes.

El análisis detallado de estas cepas permitió identificar diferencias en su estructura genética y comportamiento infeccioso, lo que ayuda a comprender los mecanismos que permiten al virus evadir las defensas de la planta.

Riesgos para la producción hortícola

Los cultivos de tomate y pimiento ocupan una posición estratégica en la horticultura europea y mundial. Se trata de productos ampliamente consumidos y con alto valor económico en mercados frescos y en la industria alimentaria.

La presencia de cepas capaces de romper resistencias podría provocar varios efectos en la producción agrícola.

Uno de los principales riesgos es el incremento de la incidencia de la enfermedad en campos donde antes estaba controlada. Las variedades resistentes habían reducido significativamente las infecciones, pero la aparición de nuevas cepas podría revertir esa tendencia.

También existe la posibilidad de que se produzcan brotes más difíciles de manejar, especialmente si coinciden con altas poblaciones de trips, el principal vector del virus. Estos insectos actúan como puente biológico que permite al patógeno desplazarse entre parcelas y regiones.

Además, la expansión de variantes virales más agresivas podría obligar a los agricultores a revisar sus estrategias de manejo, combinando nuevamente métodos genéticos, control de vectores y vigilancia sanitaria.

Importancia de la vigilancia fitosanitaria

Uno de los aspectos centrales del trabajo científico fue destacar la importancia de la monitorización continua de virus agrícolas. Los patógenos vegetales, al igual que otros virus, tienen la capacidad de evolucionar con rapidez cuando se enfrentan a presiones ambientales o genéticas.

La vigilancia en campo permite detectar tempranamente nuevas variantes virales antes de que se expandan ampliamente. Para ello, los investigadores subrayan la necesidad de utilizar herramientas modernas de diagnóstico y análisis molecular que permitan identificar mutaciones relevantes en las poblaciones del virus.

El conocimiento detallado de estas variantes también resulta fundamental para orientar programas de mejora genética, ya que permite desarrollar nuevas variedades capaces de resistir cepas emergentes.

Cooperación científica para enfrentar virus emergentes

El estudio refleja la importancia de la cooperación internacional en la investigación agrícola, especialmente cuando se trata de patógenos que pueden cruzar fronteras con facilidad.

Instituciones de Alemania e Italia trabajaron conjuntamente para caracterizar las cepas emergentes del virus, combinando conocimientos de virología vegetal, genética y sanidad agrícola. Este enfoque multidisciplinario permite comprender mejor cómo evolucionan los patógenos en sistemas agrícolas modernos.

Además, la colaboración con el sector de mejora vegetal facilita trasladar los hallazgos científicos hacia soluciones prácticas para los agricultores, como el desarrollo de nuevas variedades o estrategias de manejo adaptadas a los cambios epidemiológicos.

Hacia estrategias de manejo más resilientes

La aparición de cepas que rompen resistencias no significa necesariamente que los cultivos resistentes hayan dejado de ser útiles, pero sí indica que las estrategias de control deben adaptarse continuamente.

El manejo de virus agrícolas suele requerir un enfoque integrado que combine diferentes herramientas. Entre ellas se encuentran la mejora genética, la vigilancia epidemiológica, el control de vectores y la gestión agronómica de los cultivos.

Comprender cómo evolucionan los virus en los campos agrícolas permite anticipar problemas y diseñar sistemas de producción más resilientes frente a amenazas emergentes.

En el caso del TSWV, la detección temprana de nuevas variantes constituye un paso clave para proteger la producción de tomate y pimiento, dos cultivos esenciales para la horticultura mundial y para la seguridad alimentaria en numerosas regiones.


Referencias

Phys.org. (2026). Research on resistance-breaking strains of tomato spotted wilt virus in tomato and pepper fields.

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