Planificación, híbridos y secado anticipado: las claves que propone INTA Reconquista para minimizar pérdidas
Redacción Mundo Agropecuario
En el norte de Santa Fe, el cultivo de girasol convive desde hace décadas con un desafío recurrente: la fuerte presión de aves como palomas y cotorras, que encuentran en los capítulos maduros una fuente de alimento accesible y abundante. Este fenómeno, ampliamente documentado por el INTA Reconquista, puede ocasionar pérdidas significativas en el tramo final del ciclo, justo cuando el productor espera consolidar el rendimiento.
Para enfrentar este escenario, investigadores del organismo proponen un enfoque integral que combina prácticas de manejo, selección adecuada de híbridos y la implementación estratégica del secado anticipado. Estas medidas permiten disminuir el tiempo en que el girasol permanece vulnerable y reducir la atracción que ejercen los lotes maduros sobre las aves.
La presión de aves: un problema estructural del cultivo en la región
Las palomas y cotorras forman parte del paisaje agropecuario santafesino, pero su impacto económico se ha intensificado con el tiempo. La disponibilidad de alimento, la cercanía de refugios y el comportamiento gregario de estas especies favorecen ataques masivos sobre los capítulos, especialmente en etapas de madurez fisiológica.
El daño no solo se expresa como pérdida directa de granos; también incrementa la posibilidad de quebrados, caída de plantas y contaminación con material vegetal. A ello se suma la reducción de la calidad comercial, ya que los capítulos abiertos o dañados se deterioran más rápidamente.
El INTA Reconquista señala que, si bien el control total es imposible, la implementación de un manejo inteligente puede disminuir de manera considerable el impacto.
Planificar el lote: el primer paso para reducir riesgos
Una de las recomendaciones clave es elegir cuidadosamente la fecha de siembra. En zonas donde la presión de aves es alta, es fundamental evitar que la madurez del cultivo coincida con períodos en los que las poblaciones de palomas y cotorras se intensifican. Adelantar o atrasar la siembra puede ayudar a “desincronizar” la disponibilidad del recurso alimentario y, por lo tanto, disminuir el daño.
Otra herramienta útil es el análisis de la distribución espacial del lote. En áreas cercanas a montes, arboledas o estructuras que sirven como dormideros naturales, la exposición aumenta. Por ello, el diseño del cultivo puede contemplar distancias o barreras naturales que contribuyan a reducir el acceso de las aves.
Selección de híbridos: una decisión que influye en el nivel de daño
Los investigadores también destacan el papel de la selección de híbridos, un factor que a menudo se pasa por alto en la gestión de plagas de aves. Algunos materiales presentan capítulos más compactos, estructuras más firmes o menor exposición de granos, lo que reduce su atractivo.
Asimismo, existen híbridos que alcanzan la madurez fisiológica más rápidamente, lo cual acorta el período en el que el cultivo permanece vulnerable. Estos materiales pueden ser una herramienta valiosa para zonas de alta presión, ya que permiten adelantar la cosecha y minimizar pérdidas.
La elección del híbrido debe considerar no solo el rendimiento potencial, sino también el comportamiento frente a aves, enfermedades y condiciones ambientales del norte santafesino.
Secado anticipado: una estrategia que gana protagonismo
Entre las prácticas evaluadas por el INTA Reconquista, el secado anticipado aparece como una de las más efectivas para reducir el daño final. Al aplicar desecantes en el momento adecuado, el productor puede cosechar antes de que las aves ejerzan su mayor presión, acortando el período crítico del cultivo.
El secado anticipado también contribuye a uniformar la madurez del lote y facilitar la cosecha, reduciendo el riesgo de quebrado de tallos y pérdidas mecánicas. Sin embargo, requiere una planificación precisa: aplicarlo demasiado temprano puede afectar el llenado del grano, mientras que aplicarlo tarde puede no ofrecer el beneficio buscado.
El organismo resalta la importancia de monitorear humedad del grano, estado fenológico y pronósticos climáticos antes de programar la intervención.
Un manejo integrado: la clave para convivir con el problema
El estudio señala que ninguna práctica, por sí sola, es capaz de solucionar el problema. La reducción efectiva del impacto de aves solo se logra mediante un manejo integral, que combine:
Ajustes en fechas de siembra.
Selección estratégica de híbridos.
Monitoreo constante del avance del cultivo.
Uso responsable del secado anticipado.
Este enfoque integral permite reducir el período de exposición, anticiparse a picos de presión y asegurar que el cultivo complete su ciclo con la menor pérdida posible.
En un contexto donde el girasol conserva un rol estratégico para los productores del norte santafesino, la adopción de estas prácticas representa una oportunidad para mejorar la competitividad y la estabilidad del rendimiento, aun en un escenario donde las aves seguirán siendo protagonistas del paisaje rural.
Referencias
INTA Informa. “Girasol: con un manejo integral minimizan el impacto de las aves”. https://intainforma.inta.gob.ar/girasol-con-un-manejo-integral-minimizan-el-impacto-de-las-aves/
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
