Las abejas melíferas son fundamentales en la polinización. Su manejo permite obtener diferentes productos como la miel, la cera, el polen y el propóleo.

Damián Copena Rodríguez, Universidade de Santiago de Compostela and María A. Ferreira Golpe, Universidade de Santiago de Compostela
En la actualidad la apicultura es una actividad económica vinculada con el mundo rural muy relevante. Concretamente, en la Unión Europea hay más de 20 millones de colmenas, siendo España el Estado miembro con un mayor número.
Las colmenas usadas en apicultura que observamos mayoritariamente hoy en día son muy diferentes de las que predominaban a finales del siglo XIX. El manejo de las abejas por parte de los seres humanos ha experimentado importantes transformaciones que, iniciadas en torno a 1850, se fueron difundiendo paulatinamente. Estas innovaciones motivaron el progresivo paso de las colmenas tradicionales a las modernas, las que cuentan con cuadros móviles.
La importancia de esta actividad y su patrimonio asociado es tal que en España, el Consejo de Ministros la ha declarado recientemente como Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial.
Colmenas tradicionales y colmenas modernas
La apicultura tradicional se vincula con el sistema fijista. Su denominación viene derivada del hecho de que los panales de cera están fijos en las colmenas y no se pueden mover. En este modelo las abejas tienen que dedicar mayores esfuerzos a la producción de cera, el producto apícola más apreciado en determinados momentos históricos.
De hecho, alrededor de la apicultura fijista y de las colmenas tradicionales existía un singular patrimonio material e inmaterial, entre el que se encuentra la industria apícola cerera. Esta actividad, que fue muy relevante en determinadas áreas geográficas, contaba con infraestructuras específicas como las prensas de cera, entre las que destacaban los lagares de cera de prensa de viga.
Podemos encontrar algunos ejemplos de interés de estas infraestructuras en diferentes puntos del sur de Europa, como España o Portugal.

Las colmenas fijistas aún se pueden ver en las áreas rurales, pero son cada vez más escasas. Se elaboran a partir de diferentes materiales, en función de los recursos locales existentes. Así, se usan corcho, esparto, paja de centeno, tablas, barro cocido, etc. Este sistema apícola con los panales fijos en el interior de las colmenas se organiza a partir de los ciclos naturales y en él resulta mucho más compleja la interacción dentro de la colmena. Cuenta con menores producciones de miel, obteniéndose más producción de cera.
Por el contrario, en la apicultura moderna o movilista se colocan cuadros móviles en el interior de las colmenas, con cera de las abejas, que se pueden retirar. Esto permite una mayor interacción e intervención en la colmena, lo que favorece una mayor intensificación productiva enfocada hacia la obtención de miel.
Innovación en el conocimiento apícola
El proceso del paso de la apicultura fijista a la movilista comienza con una serie de innovaciones a mediados del siglo XIX. Así, el reverendo norteamericano Lorenzo L. Langstroth descubre la existencia de un espacio mínimo entre los componentes de la colmena que las abejas no llenarán con propóleo ni con panal adicional. Esta innovación posibilitó el diseño de colmenas con cuadros móviles que se podían introducir y retirar en ellas.
A partir de este descubrimiento, aparecen diversos cambios tecnológicos asociados, como la cera estampada (lámina de cera en la que están impresos los hexágonos que usan las abejas para la puesta de huevos o para almacenar la miel y el polen) o el extractor de miel, que utiliza la fuerza centrífuga para obtener la miel.
De este modo, se establece una apicultura con colmenas y elementos tecnológicos homogéneos y estandarizados. Estas colmenas movilistas cuentan con la característica de poder incrementar su tamaño en función de las necesidades de producción de miel derivadas de las floraciones existentes.
Por otra parte, en este sistema apícola resulta más fácil forzar procesos productivos para incrementar la recolección de miel. Esto se puede realizar a través del cambio de reinas, de la alimentación artificial o de la división forzada de los enjambres, aunque adicionalmente provocan mayores problemas de enfermedades.

Divulgación del cambio tecnológico
El proceso de cambio tecnológico fue avanzando, lentamente, a través de la difusión de los nuevos conocimientos y de la aplicación de diferentes políticas públicas.
De este modo, es posible encontrar diversas publicaciones de las décadas finales del siglo XIX y de la primera parte del XX específicas sobre la apicultura moderna. Por ejemplo, la revista apícola dedicada al desarrollo y propagación de la apicultura mobilista (sic) de finales del siglo XIX y el Cours complet d’apiculture de Layens y Bonnier, del año 1900.
En el mismo sentido, se establecen diferentes políticas públicas para el fomento de la apicultura moderna. Se realiza la enseñanza y la divulgación de la apicultura de cuadros móviles en escuelas específicas, en forma de enseñanza ambulante o a través de cotos escolares apícolas. También se apuesta por la divulgación de las innovaciones en exposiciones y concursos internacionales.
Este proceso de difusión de las colmenas de cuadros móviles y de todo el entramado tecnológico asociado hace que paulatinamente las colmenas modernas vayan sustituyendo a las tradicionales y se conviertan en las predominantes.
En definitiva, la apicultura experimentó un brusco cambio tecnológico y de manejo iniciado a mediados del siglo XIX en favor de la producción intensiva y de la obtención de miel. Este proceso modificó las colmenas en las que viven las abejas, pasando paulatinamente de las tradicionales fijistas a las modernas con cuadros móviles.
Damián Copena Rodríguez, Profesor del Área de Historia e Instituciones Económicas, Universidade de Santiago de Compostela and María A. Ferreira Golpe, Técnica Superior de Investigación en el área de Economía Aplicada, Universidade de Santiago de Compostela
Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.
