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Las comunidades rurales de los municipios de Somotillo y San Francisco del Norte, del departamento de Chinandega, al occidente de Nicaragua, avanzan en el fortalecimiento de la gestión sostenible del recurso hídrico y sus medios de vida, con un nuevo proyecto que se desarrollará durante todo el 2026 en las unidades hidrográficas Tecomapa y El Arenal – El Ubuto, pertenecientes a la subcuenca del río Negro.
El proyecto es ejecutado de manera conjunta por Amics de la Terra Balears, la Asociación para el Desarrollo del Norte de Chinandega (ADENOCH) y Amigos de la Tierra España, en articulación con instituciones públicas y gobiernos municipales del territorio.

Cuenta con un financiamiento de 125,000 euros, proveniente de las Islas Baleares, orientado a fortalecer capacidades locales frente a los desafíos del cambio climático, la presión sobre los recursos hídricos y la sostenibilidad productiva.
La iniciativa beneficiará directamente a 185 personas, de las cuales el 50 % son mujeres, organizadas en grupos de productoras/es, brigadas ecológicas y Comités de Agua Potable y Saneamiento (CAPS) de 13 comunidades rurales.

“El enfoque central del proyecto es reforzar el liderazgo comunitario para una gestión integrada de las cuencas, promoviendo la participación activa de lideresas/es en la toma de decisiones sobre el uso y la conservación del agua”, dijo Alvaro Rodríguez, director de Amigos de la Tierra España.
Uno de los principales resultados esperados es la conformación y fortalecimiento de comités de cuenca, estructuras clave para la planificación territorial y la gobernanza hídrica. En este proceso, el proyecto impulsa de manera transversal el liderazgo femenino, reconociendo el rol de las mujeres en la gestión del agua, la producción agrícola y la organización comunitaria.
De forma complementaria, el proyecto promueve una transición hacia sistemas agropecuarios más sostenibles, facilitando el acceso a semillas mejoradas y criollas, el establecimiento de huertos biointensivos y la adopción de sistemas silvopastoriles. Estas prácticas buscan mejorar la productividad, diversificar los ingresos familiares y reducir la presión sobre los ecosistemas, especialmente en un contexto de variabilidad climática y degradación ambiental.
Se espera una mejora sustancial en la gobernanza comunitaria del recurso hídrico, un aumento en la sostenibilidad de las actividades agroproductivas y un impacto positivo en los ingresos de las familias rurales; lo que permitirá sentar las bases sólidas para un modelo de desarrollo local que combine participación comunitaria, equidad de género y conservación ambiental en el norte de Chinandega.

José Armando González es colaborador destacado de Mundo Agropecuario
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Nota editorial:
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