Un avance internacional logra combinar tolerancia a temperaturas bajo cero con características óptimas para la industria alimentaria
Redactor: Javier Morales O.
Editado por: Karem Díaz S.
Un equipo internacional de investigadores ha desarrollado nuevas líneas de trigo duro capaces de soportar temperaturas de congelación sin comprometer la calidad del grano, un factor clave para la producción de pasta de alta gama. El avance representa un paso importante para la adaptación de este cultivo a condiciones climáticas más exigentes.
El trabajo fue llevado a cabo por científicos de Skoltech, el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) en México, el Centro de Investigación de Cultivos de Cereales e Industriales en Italia y otras instituciones, en un esfuerzo conjunto por mejorar la resiliencia del trigo duro frente al frío.
Un desafío histórico para el trigo duro
El trigo duro es fundamental para la industria alimentaria, especialmente en la elaboración de pasta. Sin embargo, a diferencia de otros tipos de trigo, tradicionalmente ha sido menos tolerante a las bajas temperaturas.
Esta limitación ha restringido su cultivo a regiones con climas más cálidos o moderados. En zonas donde se producen heladas, el rendimiento puede verse afectado o incluso perderse por completo, lo que representa un riesgo para los productores.
Combinación de resistencia y calidad
El principal logro de la investigación fue integrar dos características que suelen ser difíciles de compatibilizar: la tolerancia al frío y la calidad del grano.
Las nuevas líneas desarrolladas no solo pueden sobrevivir a temperaturas bajo cero, sino que también mantienen propiedades esenciales para la producción de pasta, como la textura, el contenido proteico y la calidad del gluten.
Esto es especialmente relevante para la industria, ya que la calidad del trigo duro es determinante en el producto final.
Innovación genética con impacto global
Para lograr este avance, los investigadores utilizaron estrategias de mejoramiento genético que permitieron incorporar rasgos de resistencia al frío sin afectar las características comerciales del cultivo.
El desarrollo de estas variedades abre nuevas posibilidades para expandir el cultivo de trigo duro a regiones donde antes no era viable, aumentando la diversidad de zonas productivas.
Además, este tipo de innovación puede contribuir a mejorar la estabilidad de la producción frente a condiciones climáticas variables.
Implicaciones frente al cambio climático
El cambio climático está generando escenarios cada vez más impredecibles, con eventos extremos que incluyen tanto olas de calor como descensos abruptos de temperatura.
En este contexto, contar con cultivos más resistentes se vuelve esencial para garantizar la seguridad alimentaria. Las nuevas variedades de trigo duro representan una herramienta clave para enfrentar estos desafíos.
La capacidad de tolerar el frío sin perder calidad permite a los agricultores reducir riesgos y mantener la productividad.
Una oportunidad para productores e industria
La introducción de estas líneas de trigo duro podría beneficiar tanto a los agricultores como a la industria alimentaria. Por un lado, permite diversificar las zonas de cultivo y reducir pérdidas por heladas. Por otro, asegura un suministro constante de materia prima de alta calidad.
Este equilibrio entre rendimiento y calidad es fundamental para mantener la competitividad del sector agrícola y alimentario a nivel global.
Un paso hacia una agricultura más resiliente
El desarrollo de cultivos que combinan resistencia ambiental con calidad comercial es una de las principales metas de la investigación agrícola actual.
Este avance en el trigo duro demuestra que es posible integrar ambas dimensiones, ofreciendo soluciones que responden tanto a las necesidades del productor como a las exigencias del mercado.
Referencias
Phys.org: https://phys.org/news/2026-03-durum-wheat-lines-combine-tolerance.html
