Un nutriente que lo cambia todo
🖋️ Redacción Mundo Agropecuario
Un nuevo estudio científico ha revelado que el fósforo, un mineral esencial en la dieta de las aves de corral, podría ser la pieza clave para evaluar su estado nutricional, crecimiento y bienestar general. Investigadores británicos y alemanes han identificado un biomarcador preciso de fósforo disponible en sangre que permite medir, con mayor exactitud, la eficiencia del metabolismo y la salud ósea en pollos de engorde.
El hallazgo promete transformar la manera en que se formulan las dietas avícolas y se gestionan los sistemas de alimentación intensiva, reduciendo pérdidas económicas y mejorando la sostenibilidad ambiental.
Más allá de la proteína: el papel del fósforo
El fósforo es, después del calcio, el segundo mineral más abundante en el cuerpo de las aves. Participa en la formación de huesos, en la síntesis de energía (ATP) y en la función celular. Sin embargo, gran parte del fósforo presente en los granos y piensos tradicionales se encuentra en forma de fitato, una molécula que los pollos no pueden digerir por completo.
Para compensar esa limitación, los productores suelen añadir suplementos minerales y enzimas como la fitasa, que ayudan a liberar el fósforo durante la digestión. Pero esa práctica, aunque efectiva, no siempre garantiza que el ave asimile la cantidad adecuada.
Hasta ahora, evaluar los niveles reales de fósforo aprovechable en los pollos requería pruebas costosas o imprecisas. Con el nuevo biomarcador, los científicos pueden medir con precisión la cantidad de fósforo biológicamente disponible y ajustar las dietas según las necesidades reales del animal.
Un indicador biológico con impacto ambiental
El equipo de investigación, liderado por el Instituto Roslin de la Universidad de Edimburgo y el Centro Leibniz de Investigación Avícola de Alemania, desarrolló un método basado en el análisis de proteínas específicas del plasma sanguíneo que responden directamente al nivel de fósforo absorbido por el organismo.
Los resultados, publicados en Poultry Science Journal, muestran que pequeñas variaciones en este marcador pueden anticipar deficiencias nutricionales antes de que aparezcan síntomas visibles como deformaciones óseas o reducción en la ganancia de peso.
Esto tiene implicaciones enormes. Un control más preciso del fósforo en la dieta no solo optimiza el crecimiento del ave, sino que también reduce la excreción del mineral al ambiente, uno de los principales responsables de la eutrofización de ríos y lagos por exceso de nutrientes.
En otras palabras: cuidar la salud del pollo también significa cuidar la salud del ecosistema.
Productividad y bienestar animal, dos caras de una misma moneda
El estudio confirma algo que los zootecnistas sospechaban desde hace tiempo: el fósforo no solo influye en la estructura ósea, sino también en el bienestar general del ave. Cuando su nivel en sangre es inadecuado, el pollo experimenta estrés fisiológico, cambios en el comportamiento y menor eficiencia en la conversión alimenticia.
Por el contrario, una dieta balanceada con fósforo biodisponible mejora el crecimiento, reduce enfermedades metabólicas y fortalece el sistema inmune. “Estamos aprendiendo a leer las señales bioquímicas de las aves para entender qué necesitan realmente”, explicó uno de los autores del estudio.
Los resultados abren la puerta a una nutrición de precisión en avicultura, donde la alimentación se ajusta no por promedios poblacionales, sino por respuestas biológicas medibles.
Una herramienta para el futuro de la avicultura sostenible
La producción avícola moderna enfrenta un doble reto: alimentar a una población mundial creciente y hacerlo sin agotar los recursos naturales. La identificación de este biomarcador de fósforo representa un paso decisivo hacia una ganadería más eficiente y ambientalmente responsable.
En los próximos años, los científicos esperan incorporar este método a las rutinas de control en granjas y laboratorios de nutrición animal, junto con tecnologías de sensores y análisis automatizados. El objetivo es lograr aves más sanas, granjas más rentables y sistemas de producción más sostenibles.
El estudio también sugiere que este enfoque podría aplicarse a otras especies, como cerdos o peces, donde la disponibilidad de fósforo sigue siendo un factor crítico para el crecimiento y la salud.
En un mundo donde cada nutriente cuenta, descubrir cómo el fósforo revela el bienestar de un ave puede ser la diferencia entre una producción intensiva y una verdaderamente inteligente.
Referencias
- Phys.org (2025). Key Indicator of Nutrient Efficiency Identified in Chickens.
- Roslin Institute, University of Edinburgh. Departamento de Ciencias Animales.
- Leibniz Institute for Farm Animal Biology (Alemania). Grupo de investigación en metabolismo aviar.
- Poultry Science Journal (2025). Plasma biomarkers for phosphorus utilization in broiler chickens.
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
