Fertilizante con fósforo y potasio para otoño: claves para mejorar el rendimiento agrícola

El manejo de la fertilización es uno de los pilares de la agricultura moderna, y su éxito depende en gran medida de la correcta elección de nutrientes en cada etapa del cultivo.


Redacción Mundo Agropecuario

Durante el otoño, el aporte de fósforo (P) y potasio (K) cobra especial relevancia, ya que prepara a las plantas para resistir el invierno, favorecer el desarrollo radicular y garantizar un arranque vigoroso en la siguiente campaña.

El papel del fósforo en la nutrición vegetal

El fósforo es un macronutriente esencial que interviene en procesos clave:

  • Formación y fortalecimiento de raíces, lo que mejora la absorción de agua y nutrientes.
  • Metabolismo energético, al formar parte del ATP, molécula indispensable para las reacciones bioquímicas.
  • Maduración de frutos y semillas, aumentando la calidad de la cosecha.
  • Resistencia a condiciones adversas, como bajas temperaturas y estrés hídrico.

En otoño, la aplicación de fertilizantes fosfatados es especialmente importante en cultivos perennes (frutales, viñedos, olivares) y en praderas, ya que promueve reservas energéticas para la brotación primaveral.

El potasio: protector frente al estrés

El potasio cumple funciones que inciden directamente en la resistencia y productividad de los cultivos:

  • Regulación hídrica: controla la apertura y cierre de estomas, optimizando el uso del agua.
  • Síntesis de azúcares y almidones: mejora la calidad de frutos y la acumulación de reservas en tejidos vegetales.
  • Aumento de la tolerancia al frío y enfermedades, al reforzar la pared celular y mejorar el balance osmótico.
  • Interacción positiva con el fósforo, potenciando el metabolismo energético de la planta.

El suministro otoñal de potasio es fundamental para viñedos, frutales y cultivos forrajeros, ya que les permite llegar mejor preparados a las bajas temperaturas.

Tipos de fertilizantes con fósforo y potasio

Entre las formulaciones más comunes para aplicaciones de otoño destacan:

  • Superfosfato triple (TSP): rico en fósforo disponible, ideal para favorecer raíces.
  • Fosfato monoamónico (MAP) y diamónico (DAP): combinan fósforo con nitrógeno, de rápida asimilación.
  • Cloruro de potasio (KCl): fuente económica de potasio, aunque debe evitarse en cultivos sensibles al cloro.
  • Sulfato de potasio (K₂SO₄): recomendable para frutales y hortalizas delicadas al cloro.
  • Fertilizantes compuestos NPK formulados para otoño: mezclas balanceadas con proporciones altas de P y K.

La elección depende del tipo de suelo, las necesidades del cultivo y los análisis de fertilidad.

Estrategias de aplicación en otoño

  • Aplicación de fondo: incorporación al suelo antes de la siembra o en la preparación del terreno.
  • Fertilización localizada: colocación en bandas cercanas a la zona radicular para mejorar la eficiencia.
  • Uso de enmiendas orgánicas combinadas con P y K, que mejoran la estructura del suelo y la disponibilidad de nutrientes.
  • Monitoreo mediante análisis de suelo y foliar, evitando excesos o deficiencias.

La fertilización otoñal con fósforo y potasio es una inversión estratégica que repercute directamente en la salud de las plantas, la calidad de la cosecha y la sostenibilidad de los sistemas agrícolas. Su uso racional, basado en diagnóstico y buenas prácticas, asegura cultivos más resistentes y productivos en las siguientes campañas.


Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.


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