José Armando Gonzalez
@jag_ojeda
En el sur de Nicaragua, donde el río Papaturro serpentea entre bosques y humedales, se escucha un concierto de aves, monos y felinos. El Refugio de Vida Silvestre Los Guatuzos, primer sitio Ramsar del país y parte de la Reserva de Biosfera Río San Juan, es mucho más que un paisaje: es el corazón de once comunidades que aprendieron que proteger el agua es proteger su propia vida.
El Papaturro es el corazón de Los Guatuzos. Sus aguas recorren kilómetros de bosque ripario y humedales, que van a desembocar al lago Cocibolca junto a otros 15 ríos que tiene el Refugio. Es el río con mayor biodiversidad de la zona, y no solo por sus condiciones naturales: es también la entrada y salida de las familias que dependen de él para alimentarse, comerciar y desplazarse.
Oscar Bermúdez, técnico de Amigos de la Tierra España, lo resume con claridad: “El Papaturro aporta un buen hábitat a la diversidad de aves, reptiles y mamíferos, y es un pilar de la economía local.” Allí desovan peces como el sábalo, el gaspar, la mojarra y el guapote, gracias a los gamalotes que sirven de refugio.
La riqueza es tangible: más de 430 especies de aves, entre residentes y migratorias, encuentran aquí un paso seguro en su viaje continental de miles de kilómetros. El jaguar, el danto, el jabirú, el oso perezoso, el puma, el tigrillo y el caimán conviven con las familias que saben que “conservar el agua es conservar el Refugio”.

La mirada de quienes lo habitan
Edmilson Jarquín, de la comunidad Pueblo Nuevo No.1, recuerda que en 2020 comenzó a observar aves. “Me di cuenta que vivo en un lugar de descanso, Refugio y alimento para diversas especies”, dice. Desde entonces, ha participado en conteos nacionales e internacionales como el Global Big Day del Laboratorio de Ornitología de Cornell.
En los últimos seis años, Los Guatuzos ha reportado 377 especies, ocupando el 2do lugar a nivel nacional y el 1er lugar en cantidad de listas con 1.958 en la plataforma eBird. El Grupo de Observadores de Aves Agami de Los Guatuzos, fundado por Edmilson y otros diez jóvenes, han contribuido con sus conteos, consolidando al Refugio como un destino privilegiado para la observación de aves.
Rosa Barrios, de la comunidad Papaturro, aporta otra mirada: la de quien convive con el jabirú a escasos metros de su casa. “A 300 metros de la casa, una pareja de jabirú ha hecho nido por segundo año consecutivo. La primera vez nacieron dos polluelos que alzaron vuelo 2 meses después, este año nacieron otros dos”, cuenta emocionada. El ave, de hasta 1.40 metros de altura con alas extendidas de tres metros, es motivo de orgullo en su comunidad.

Guardianes del agua y del bosque
Las/os productoras/es de la zona han asumido un papel activo en la conservación. Protegen el agua y el bosque con buenas prácticas ambientales como cero quemas, sin químicos, aplicación de abonos orgánicos y reforestación con especies maderables y frutales: cedro, caoba, almendra y sota caballo, que protegen las orillas de los ríos y aseguran el manto freático.
El resultado es visible: el bosque se mantiene verde todo el año, incluso en verano, cuando los humedales liberan poco a poco el agua almacenada durante el invierno.

El humedal como aula y motor económico
Los Guatuzos no es solo un espacio natural: es también un aula abierta donde las familias aprenden a convivir con la biodiversidad. Los estudios realizados en los últimos años por Amigos de la Tierra España han contado con la participación de familias, productoras/es y guardas de áreas de conservación ambiental del Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales (MARENA).
Los resultados señalan que la fauna está estable, encontrando especies juveniles y adultas como la tortuga ñoca, la iguana verde, cuajipal, tigrillo, puma, murciélago y diversidad de aves residentes y migratorias, entre ellas el jabirú en categoría vulnerable; confirmando su papel como corredor biológico.
El Refugio no solo es biodiversidad: es también economía. El río Papaturro dinamiza la economía local. Los huertos biointensivos, los sistemas agroforestales y la transformación de derivados del cacao y cultivos agroecológicos, han permitido a las familias diversificar ingresos y mejorar su dieta, con apoyo de Amigos de la Tierra España y el aporte de la Cooperación Española.

Retos que persisten
A pesar de los avances, los retos son claros. Las prácticas de extracción y caza en la zona núcleo siguen dándose, lo que desprotege y degrada la zona. La gestión de la basura sigue siendo un problema: las jornadas de limpieza del Papaturro no bastan para mantenerlo libre de desechos. La contaminación por monocultivos en la zona alta también afecta la calidad del agua.
Ante esta situación, Amigos de la Tierra España ha contribuido significativamente en la conservación del humedal, junto a líderes y lideresas comunitarias, productoras/es, actores locales y el MARENA, con planes de manejo, huertos biointensivos, brigadas contra incendios, tecnologías eco amigables, conteos de aves y murciélagos, jornadas de limpieza y estudios para conocer el estado de la fauna y flora.
Los Guatuzos es más que un humedal: es la base de la alimentación, la economía y la identidad de las once comunidades del Refugio. Sus aguas sostienen peces, aves, reptiles y mamíferos. Sus bosques protegen el manto freático y atraen polinizadores. Sus habitantes han aprendido que conservar es vivir.
José Armando González es colaborador destacado de Mundo Agropecuario
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Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
