En un período de crecientes sequías y disminución de las masas de agua naturales, el uso sostenible y la rehumidificación de turberas y humedales cobran cada vez mayor importancia. La primera conferencia suiza sobre este tema, la Conferencia de Paludicultura, se celebró a principios de noviembre.
El evento fue organizado por el Instituto de Investigación de Agricultura Orgánica FiBL con la participación del Fondo Mundial para la Naturaleza, WWF y el centro de investigación suizo Agroscope, y reunió a expertos de Suiza y Alemania.
La paludicultura, el uso agrícola y forestal de los humedales, sigue siendo poco conocida. Sin embargo, el interés está creciendo y varios cantones suizos ya han incorporado la rehumidificación en sus políticas y estrategias de conservación de la biodiversidad. Por ejemplo, en el cantón suizo de Argovia, rico en agua, el balance hídrico se está volviendo insostenible. La disminución de las masas de agua naturales y la alteración del balance hídrico están creando problemas cada vez más graves para la agricultura. El parlamento de Argovia ha decidido rehumedecer voluntariamente una superficie de 1.000 hectáreas para 2060, de las cuales 280 hectáreas son tierras agrícolas.
Edward Mitchell, de la Universidad de Neuchâtel, presentó el programa de investigación «Peat Futures», que aborda cuestiones urgentes del uso sostenible de turberas, tanto intactas como gravemente degradadas. El proyecto busca integrar la productividad agrícola, la protección de las aguas subterráneas, la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y la conservación de la biodiversidad.
Proyectos piloto en curso en Suiza y en el extranjero demuestran el potencial de la paludicultura. Annette Freibauer presentó la experiencia de Baviera, donde se utilizan aproximadamente 130.000 hectáreas de turberas para la agricultura, aproximadamente diez veces la superficie total de suelos orgánicos de Suiza. Entre las alternativas implementadas con éxito se incluyen prados húmedos con pastos adaptados, así como el pastoreo de ganado en pastizales resistentes al pisoteo. Algunas explotaciones agrícolas se especializan en productos de nicho, como el cultivo de alpiste o la cría de búfalos.
Clemens Kleinschen, de la Universidad de Greifswald, presentó un proyecto en el norte de Alemania llamado PaludiAlliance, una red de 17 empresas de los sectores del papel, la construcción y el embalaje, cuyo objetivo es hacer comercialmente viable la paludicultura. Productos iniciales, como los embalajes fabricados con alpiste, demuestran el potencial para el uso industrial de la biomasa producida mediante paludicultura. El ponente destacó el papel crucial de las cadenas de valor que coordinan el suministro, el procesamiento y las ventas. El proyecto de «intercambio de paludicultura» busca mejorar la colaboración futura entre agricultores, investigadores y la industria.
Annette Freibauer enfatizó que la financiación pública por sí sola es insuficiente para el desarrollo de la gestión de turberas. Esto requiere mayor consulta, desarrollo de mercado y un marco legal adecuado. Alrededor del 20% de las turberas de Baviera ya se gestionan con métodos casi naturales, lo que también constituye un modelo para Suiza.
Ejemplos específicos de Suiza incluyen el búfalo de agua en la región del lago Bernés, que mantiene los juncos cortos, creando así hábitats diversos; el cultivo de arroz en Argovia, donde los agricultores experimentan con inundaciones de un centímetro; y la rehumidificación selectiva en la región de Yverdon. Según el agricultor de arroz Lukas Neuhaus, la colaboración y la valentía son factores clave para el éxito. Su ejemplo demuestra que es posible crear un negocio rentable mediante la comercialización directa de productos de paludicultura.
El interés en la paludicultura es alto, pero los obstáculos también son considerables. Diversos ejemplos de los cantones de Zúrich y Zug ilustran lo difícil que puede ser su implementación. Faltan instrumentos de financiación, responsabilidades claras, estrategias, consultores y cadenas de valor consolidadas. «Para que los proyectos de paludicultura tengan futuro, la agricultura, la ordenación del territorio y la conservación de la naturaleza deben trabajar en sintonía», afirma Michael Gehrig, del Departamento de Naturaleza y Paisaje del cantón de Zug. Matthias Müller, responsable de agricultura en Argovia, destacó la importancia crucial de colaborar con el sector agrícola, identificar oportunidades y establecer una compensación justa.
En conclusión, Olivier Ejderian, de FiBL, enfatizó la importancia de una estrecha colaboración entre la agricultura, la conservación y la política. Los diferentes intereses no son un obstáculo, sino una oportunidad para la innovación y las soluciones creativas.
A finales de año se publicará un boletín conjunto de Agroscope, WWF y FiBL sobre paludicultura.
Fuente: FiBL. Autores: Teres Rutz, Bernadette Oen. Foto: FiBL, Corinne Obrist.
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
