Cómo un patógeno fúngico pone en riesgo los céspedes de campos deportivos y jardines en Estados Unidos


Investigadores de la Universidad de Delaware exploran soluciones biológicas para proteger el turfgrass contra la enfermedad dollar spot


Redacción Mundo Agropecuario

En los Estados Unidos, una enfermedad fúngica conocida como dollar spot representa una amenaza persistente para los céspedes cortados a baja altura que se encuentran en campos de golf, canchas deportivas y jardines bien cuidados. Esta patología —denominada por los círculos exactos de hierba muerta que deja en el césped, aproximadamente del tamaño de una moneda de plata estadounidense— afecta de forma significativa tanto la apariencia como la salud del césped, además de conllevar costos elevados de manejo y control para clubes y administradores de superficies deportivas.

El turfgrass es una de las plantas ornamentales más visibles y utilizadas en paisajismo y deportes, pero también una de las más vulnerables a infecciones fúngicas que degradan su calidad y funcionalidad. El reto que supone la enfermedad dollar spot ha llevado a distintas investigaciones en Estados Unidos para comprender mejor cómo se desarrolla esta infección y cómo mitigar sus efectos de forma más sostenible, sin depender únicamente de tratamientos químicos tradicionales.

¿Qué es la enfermedad dollar spot y por qué preocupa?

La enfermedad dollar spot es causada por un patógeno fúngico que ataca las hojas del césped, provocando manchas circulares de césped muerto que, con el tiempo, pueden expandirse y deteriorar áreas extensas si no se controla. Estas manchas no solo afectan la estética de superficies como greens y fairways, sino que también comprometen la calidad del juego en campos deportivos y de golf, donde la uniformidad del césped es fundamental. El costo de controlar esta enfermedad puede ascender a cifras superiores a los 35 000 dólares al año para un campo de golf promedio en Estados Unidos, lo que refleja la magnitud del problema en la industria del turf.

En términos agronómicos, el patógeno responsable —identificado científicamente en géneros como Clarireedia— produce lesiones visibles que se extienden a medida que las condiciones ambientales son favorables, como climas templados con alta humedad y temperaturas moderadas. Estas condiciones no son extrañas en muchas regiones de Estados Unidos, lo que explica la prevalencia generalizada de la enfermedad en céspedes de clima fresco y cálido.

A medida que las lesiones se multiplican, las áreas muertas pueden confluir, dando lugar a parches más grandes y dificultando la recuperación natural del césped. Los gastos asociados al manejo de dollar spot no solo incluyen el tratamiento en sí, sino también el esfuerzo por mantener las superficies deportivas en condiciones óptimas para el juego.

Investigaciones en la Universidad de Delaware: enfoque biológico

Ante la persistencia de este problema fitosanitario, científicos de la Universidad de Delaware, liderados por el biólogo vegetal Harsh Bais, han enfocado sus estudios en explorar soluciones biológicas capaces de controlar el hongo que causa dollar spot sin los efectos negativos de un uso intensivo de fungicidas químicos. Estos esfuerzos forman parte de una tendencia creciente en la investigación de microbiología aplicada a la agricultura y gestión de céspedes para encontrar alternativas más ecológicas y sostenibles.

Una de las principales estrategias consiste en utilizar bacterias beneficiosas, entre ellas una cepa específica denominada UD1022, desarrollada en la propia universidad. Esta bacteria, identificada como una forma del microorganismo Bacillus subtilis, ha demostrado tener un efecto antagonista directo sobre el crecimiento del hongo causante de dollar spot.

Los estudios mostraron que cuando UD1022 y el patógeno fúngico están en contacto directo sobre las hojas del césped, la presencia de la bacteria puede reducir la severidad de la enfermedad en más de 40 %, lo que sugiere que dicha bacteria puede desempeñar un papel activo en el control biológico del hongo. Esta reducción significativa del daño representa una alternativa prometedora a la dependencia exclusiva de fungicidas tradicionales.

La comunicación clave entre planta y microbio

Un hallazgo destacable del trabajo investigación de la Universidad de Delaware es que UD1022 no actúa de la misma forma cuando se aplica en el suelo a nivel de las raíces. A diferencia de otros casos en los que bacterias beneficiosas pueden “activar” la defensa innata de las plantas al ser aplicadas en el suelo —similar al efecto de una vacuna en animales—, en el caso del césped infectado por dollar spot, ese efecto no se produce si la bacteria no se encuentra directamente con el hongo sobre el tejido de la hoja.

Este comportamiento sugiere que el mecanismo de acción de UD1022 es específico y requiere interacción física con el patógeno para inhibir su crecimiento, en lugar de inducir una respuesta generalizada de defensa en la planta. Para los científicos, esta observación es un paso importante en comprender cómo diseñar tratamientos biológicos efectivos que puedan complementar o incluso reemplazar algunos usos de fungicidas químicos en el manejo de enfermedades del césped.

Hacia una gestión más sostenible del césped

El desarrollo de tratamientos biológicos que utilizan microbios beneficiosos como UD1022 encaja en una visión más amplia de manejo integrado de plagas y enfermedades en el césped. Este enfoque combina estrategias culturales, biológicas y, cuando sea necesario, químicas de manera equilibrada, reduciendo la carga ambiental y mejorando la resiliencia de los sistemas de césped frente a enfermedades crónicas como dollar spot.

Además de las implicaciones económicas, la adopción de métodos biológicos puede ofrecer beneficios ambientales al disminuir la dependencia de fungicidas tradicionales, cuyos residuos pueden afectar la biodiversidad y la salud del suelo. La investigación de la Universidad de Delaware contribuye a una comprensión más profunda de cómo las interacciones microbianas pueden ser aprovechadas para proteger superficies vegetales valiosas como las turfs de campos deportivos y áreas verdes urbanas.

En un contexto donde las enfermedades fúngicas pueden comprometer tanto la estética como la funcionalidad de grandes extensiones de césped, explorar estas soluciones biológicas representa un paso hacia una gestión más sostenible y eficaz de una de las superficies vegetales más extendidas en el paisaje moderno.

Referencias
Protecting turfgrass from fungal foes, Phys.org (4 feb 2026).


Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.


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