El estudio revela cómo los hongos micorrízicos arbusculares fortalecen la comunicación planta-suelo y mejoran la resiliencia agrícola ante el abuso de fertilizantes y pesticidas.
Redacción Mundo Agropecuario
Los suelos agrícolas del siglo XXI enfrentan una presión sin precedentes. La dependencia excesiva de fertilizantes sintéticos y pesticidas ha permitido sostener la productividad, pero a costa de la degradación del suelo, la pérdida de biodiversidad microbiana y la contaminación del agua. En este contexto, un reciente estudio publicado en la revista Plant Communications presenta un avance prometedor: aprovechar la simbiosis entre las plantas y los hongos micorrízicos arbusculares (AM) como herramienta natural para restaurar la salud del agroecosistema.
La alianza invisible que sostiene los suelos
Los hongos micorrízicos arbusculares forman una relación simbiótica con las raíces de más del 80 % de las especies vegetales. A través de una red subterránea de hifas, estos microorganismos amplían la capacidad de las plantas para absorber nutrientes y agua, al tiempo que reciben carbohidratos producidos por la fotosíntesis.
Sin embargo, la nueva investigación revela que este vínculo no es solo un intercambio de recursos, sino también un sistema complejo de comunicación molecular. Los investigadores descubrieron que las señales bioquímicas entre el hongo y la planta cambian drásticamente cuando el ecosistema está expuesto a prácticas agrícolas intensivas, especialmente por el uso de productos químicos sintéticos.
Micorrizas frente al impacto humano
El equipo científico analizó cómo las actividades antropogénicas, como el uso continuo de agroquímicos o el laboreo intensivo, alteran las redes hifales del suelo. Estas redes son esenciales para mantener la fertilidad y estructura del suelo, ya que actúan como una extensión del sistema radicular.
Los resultados indican que las perturbaciones humanas reducen la conectividad de las redes micorrízicas y, con ello, la capacidad de las plantas para responder al estrés ambiental. En contraposición, los cultivos manejados bajo sistemas orgánicos o de agricultura regenerativa presentan redes micorrízicas más robustas y funcionales, capaces de mejorar la eficiencia del uso de nutrientes y de sostener el equilibrio ecológico del suelo.
Hacia una agricultura simbiótica
El estudio plantea una visión transformadora de los sistemas agrícolas: sustituir gradualmente los insumos sintéticos por la gestión biológica de las interacciones planta-hongo. Esto implica desarrollar estrategias que favorezcan el establecimiento de comunidades micorrízicas saludables mediante prácticas como la rotación de cultivos, la reducción del laboreo, el uso de biofertilizantes y la diversificación de especies en los campos.
Al fomentar la presencia de estos hongos, las plantas no solo aumentan su tolerancia al estrés hídrico y térmico, sino que también se reduce la necesidad de fertilizantes nitrogenados y fosfatados. Este cambio permitiría avanzar hacia sistemas agrícolas más sostenibles y menos dependientes del petróleo, principal insumo de muchos productos químicos agrícolas.
La comunicación subterránea: un lenguaje de resiliencia
Una de las conclusiones más reveladoras del trabajo es que las micorrizas no solo conectan raíces, sino también mensajes. Los investigadores identificaron moléculas señalizadoras que circulan por las hifas, regulando la respuesta de la planta frente a patógenos, déficit de nutrientes o cambios en el pH del suelo.
Estas señales funcionan como una “internet biológica” que permite a las plantas compartir información y responder colectivamente ante amenazas. El hallazgo podría tener implicaciones prácticas para la creación de nuevos bioestimulantes agrícolas, capaces de activar la comunicación micorrízica sin alterar el equilibrio ecológico.
Implicaciones para la seguridad alimentaria
Revalorizar el papel de las micorrizas significa también apostar por la seguridad alimentaria global. En regiones donde la productividad agrícola se ha estancado o los suelos están empobrecidos, el manejo de estas asociaciones simbióticas puede ofrecer una vía rentable y ecológica para restaurar la producción.
El estudio sugiere que integrar el conocimiento de las micorrizas en las políticas agrícolas nacionales podría mejorar el rendimiento de cultivos estratégicos como el maíz, el trigo y la soja, al tiempo que se reducen los costos de producción y la dependencia de insumos importados.
Ciencia, política y futuro del suelo
El reto ahora es trasladar este conocimiento a la práctica. Los autores subrayan que la transición hacia una agricultura simbiótica requiere de políticas públicas, incentivos y programas de educación rural que reconozcan la importancia del microbioma del suelo.
Desde el punto de vista científico, las micorrizas representan una frontera de investigación que combina biología molecular, ecología del suelo y tecnología agrícola. Su comprensión profunda podría redefinir el modo en que se conciben los fertilizantes del futuro: no como productos químicos, sino como alianzas biológicas inteligentes.
En suma, la investigación de Plant Communications reitera que la salud del suelo y la del planeta están íntimamente ligadas. Restaurar las redes de comunicación entre hongos y plantas puede ser una de las claves para una agricultura verdaderamente sostenible, resiliente y alineada con los ritmos de la naturaleza.
Referencias
- Plant Communications (2025). The arbuscular mycorrhizal (AM) fungal symbiosis offers a transformative solution to mitigate agroecosystem challenges linked to the excessive use of synthetic chemicals.
- Investigadores del Instituto de Biociencias de la Universidad de Tokio y colaboradores internacionales.
- Referencias citadas en el artículo original de Cell Press / Plant Communications.
- Artículo original: https://www.cell.com/plant-communications/fulltext/S2590-3462(25)00288-3
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
