Colombia y sus desafíos en tecnologías agro 4.0


Las tecnologías inciden en el desarrollo y crecimiento de diferentes sectores económicos, impulsando un salto a los procesos productivos luego de involucrar el análisis e interpretación de datos, interconectividad, digitalización y monitoreo para optimizar procesos.


Por Jessica Aguirre


Y, por supuesto, el sector agrícola no es ajeno a esta revolución.

Mucho menos en Colombia, donde hay aproximadamente 40 millones de hectáreas cultivables, seis millones están en uso y el resto todavía no se usa para ese fin. En el país, donde hay 2,7 ​​millones de productores, de los cuales poco más de 725.000 residen en zonas rurales, según cifras del Censo Nacional Agropecuario. De este total, más del 83% no cuenta con maquinaria agrícola y solo el 10% recibe asistencia técnica.

Desde hace décadas, son muchas otras las dificultades que han afectado el desarrollo del campo y, en la actualidad, ante los nuevos retos de este sector, uno de los más relevantes es la tecnificación de los productores agrícolas.

Entre tantas herramientas tecnológicas que hay en el mercado, los drones se han convertido en uno de los bienes imprescindibles para cumplir estos objetivos en el sector, ya que entre varias de sus funciones, permiten la fumigación eficiente de cultivos y el mapeo de campos.

Recientemente, la consultora Allied Market Research destacó que el tamaño del mercado mundial de drones agrícolas se valoró en aproximadamente 1 billón de dólares estadounidenses en 2020 y se espera que alcance los 5,8 billones de dólares estadounidenses en 2030.

Esto no es casualidad, y empresas como la que dirijo desde 2014 (Drone Innovation Lab) han demostrado cómo los drones promueven el impulso tecnológico en el campo.

Para ello, desarrollamos tres líneas de negocio en este sector: la primera es la supervisión audiovisual de cultivos o fotogrametría con drones, que es la recogida de información georreferenciada para identificar y cartografiar terrenos de cultivo. El segundo es la fotogrametría multiespectral, que analiza el estado de los cultivos a nivel térmico y energético a través de sensores de alta precisión, ayudando a los ingenieros agrónomos a tomar decisiones a corto plazo. Y la tercera es la fumigación y fumigación de cultivos, donde los drones se programan a través de puntos de control, asegurando que el perímetro se riega de forma eficaz y óptima.

Es importante destacar cada una de estas líneas, ya que demuestran cómo estos vehículos aéreos no tripulados satisfacen las demandas del siglo XXI en la agricultura. Nuestros resultados en varios proyectos con productores colombianos es que han optimizado cada parte de sus operaciones, desde la fumigación de campo hasta los ciclos de cultivo y la salud.

La precisión es fundamental para que el sector agropecuario crezca en el país, pero para ello será fundamental que las prácticas que se realicen estén basadas en evidencias y datos, que nos permitan eliminar conjeturas, producir más y reducir el desperdicio de recursos como el agua. , fertilizantes, plaguicidas y mano de obra.

Colombia tiene grandes desafíos para asumir la transformación del Agro 4.0, y para ello requiere del trabajo de entidades públicas y privadas que financien e impulsen estos proyectos.

Fuente: AgroNegocios