El arroz llega al Reino Unido: cómo el cambio climático está transformando los cultivos tradicionales

De cereal tropical a cultivo británico


🖋️ Redacción Mundo Agropecuario

Hasta hace poco, pensar en arroz cultivado en suelo británico sonaba tan improbable como imaginar bananos creciendo en Escocia. Pero el cambio climático, con sus estaciones cada vez más cálidas y húmedas, está abriendo una nueva era agrícola en Europa del Norte. En el Reino Unido, investigadores y agricultores están logrando lo que parecía imposible: producir arroz de forma experimental en regiones donde antes ni el clima ni los suelos lo permitían.

El proyecto, liderado por científicos de la Universidad de York y financiado por el Consejo de Investigación del Medio Ambiente Natural (NERC), ha demostrado que el arroz puede prosperar en condiciones británicas si se seleccionan variedades adecuadas y se ajustan los sistemas de riego. El hallazgo no es menor: se trata de una de las transformaciones agrícolas más llamativas derivadas del calentamiento global.

Un clima “loco” que redefine lo posible

El aumento de las temperaturas y los cambios en los patrones de lluvia están modificando radicalmente el mapa de los cultivos. El Reino Unido, conocido por sus praderas húmedas y cultivos de cebada o trigo, experimenta ahora veranos más largos y calurosos, con precipitaciones irregulares. Estas condiciones, antes vistas como un problema para la agricultura tradicional, podrían convertirse en una oportunidad inesperada para especies adaptadas al calor, como el arroz.

Los ensayos se realizaron en terrenos del norte de Inglaterra y mostraron que ciertas variedades de arroz japonés e híbridos de ciclo corto pueden madurar en menos de 120 días, siempre que el suelo se mantenga húmedo y las temperaturas superen los 18 °C. “Nuestro clima está cambiando tan rápido que la frontera agrícola se está desplazando hacia el norte”, explicó el equipo de investigadores.

Sin embargo, este avance viene con un matiz inquietante: el mismo fenómeno que permite cultivar arroz también amenaza otros cultivos emblemáticos del país. El trigo y la cebada —bases históricas de la producción británica— podrían enfrentar un aumento de plagas y pérdidas de rendimiento si las temperaturas continúan subiendo.

Agricultura en transición

El experimento con arroz británico no solo es un logro científico, sino también un caso de estudio sobre la resiliencia agrícola en un contexto de crisis climática global. Europa vive su década más calurosa registrada, y países como Francia, Alemania o los Países Bajos están ensayando cultivos mediterráneos (olivo, uva, incluso almendra) en regiones donde antes eran inviables.

En este contexto, el Reino Unido busca diversificar su producción alimentaria. El arroz representa una alternativa de bajo impacto en carbono y con potencial de mercado interno: los británicos consumen más de 150.000 toneladas anuales de arroz importado, principalmente de Asia. Si parte de esa demanda pudiera cubrirse con producción local, se reduciría la huella de transporte y las emisiones asociadas.

El desafío está en lograr que el cultivo sea económicamente viable y ambientalmente sostenible. Las pruebas iniciales se realizaron en campos adaptados con riego controlado, y los investigadores reconocen que replicar ese modelo a gran escala implicará inversión y planificación hídrica. Además, advierten que las lluvias extremas y las inundaciones podrían amenazar las zonas bajas del país, donde el arroz encuentra su mejor entorno.

Un cambio que inspira y alerta

El caso británico se suma a una tendencia más amplia: el desplazamiento de los cultivos en función de las nuevas condiciones climáticas. Según datos de la FAO, más de 30 países están modificando su estructura agrícola para adaptarse al calentamiento global. El arroz en el Reino Unido es una muestra de adaptación, pero también un recordatorio de que los ecosistemas agrícolas del mundo están en plena mutación.

La pregunta ya no es si el arroz crecerá en Inglaterra, sino qué otras fronteras agrícolas se cruzarán en los próximos años. En Escocia, investigadores analizan la posibilidad de introducir variedades de soya y quinoa; en el norte de Francia, los viñedos se expanden cada temporada; en Alemania, se plantan olivos con éxito creciente.

¿Un futuro prometedor o una advertencia?

El arroz británico simboliza tanto el ingenio humano como la urgencia climática. Lo que ayer parecía una curiosidad experimental hoy podría convertirse en una nueva rama productiva. Pero su existencia misma recuerda que el clima mundial se ha desviado de los patrones que sostuvieron siglos de agricultura estable.

La agricultura del futuro ya no se definirá por los límites del mapa, sino por la capacidad de adaptación. Y aunque los arrozales británicos florezcan en las próximas décadas, su éxito no deja de ser una señal: el planeta se está calentando más rápido de lo que los agricultores, y los científicos, habían previsto.


Referencias

  • Phys.org (2025). Rice in the UK: A Crazy Climate Change Experiment Turns Real.
  • Universidad de York. Departamento de Ciencias Ambientales y Agrícolas.
  • FAO (2025). Climate and Crops: Adaptation and Shifting Frontiers in Agriculture.

Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.


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