Qué hay de cierto y qué no en la idea de que los “machos” invaden la huerta y dejan a los productores sin fruta
Redacción Mundo Agropecuario
En foros de jardinería y entre horticultores aficionados circulan desde hace años historias llamativas: supuestas plantas “machos” de fresa que invaden los canteros, desplazan a las “hembras” y, como consecuencia, dejan al productor sin cosecha. El material original publicado por AgroXXI plantea que el mito es atractivo y se difunde con facilidad, pero está basado en una interpretación incorrecta de cómo funciona la reproducción en el cultivo de la fresa. Sin embargo, como ocurre con muchos relatos populares, posee un pequeño núcleo de verdad que ha sido distorsionado con el tiempo.
La fresa moderna, conocida botánicamente como Fragaria × ananassa, es un cultivo de alta importancia en horticultura intensiva y su biología reproductiva tiene particularidades que conviene comprender para mejorar la productividad. A continuación, desmitificamos la idea de plantas “machos” y “hembras” y explicamos por qué este concepto no se aplica a las variedades comerciales que predominan hoy en la producción global.
La fresa moderna es una especie hermafrodita: todos los pies producen fruto
Lo primero que aclaran los especialistas es que las fresas cultivadas no poseen sexos separados. Las variedades comerciales son hermafroditas, es decir, cada flor contiene órganos reproductores masculinos (estambres) y femeninos (carpelos). Esto significa que una sola planta tiene la capacidad de producir fruta por sí misma, siempre que las condiciones de cultivo —nutrición, luz, salud vegetal y manejo del riego— sean adecuadas.
El mito de los “machos” surgió, en parte, por la existencia histórica de algunas especies silvestres de Fragaria que sí presentan dioecia (especies donde plantas masculinas y femeninas están separadas). Sin embargo, estas especies no participan del desarrollo de las variedades modernas que integran la horticultura comercial. Por ello, en los sistemas productivos actuales no existen plantas estériles por motivos sexuales.
Si una planta de fresa no produce frutos, las causas deben buscarse en otros factores: fallas en la polinización, estrés hídrico, deficiencias nutritivas, enfermedades del sistema radicular, competencia entre plantas o problemas climáticos.
De dónde viene la confusión: la observación de plantas estériles o débiles
El artículo ruso citado por AgroXXI explica que algunos horticultores interpretan la falta de frutos en ciertas plantas como prueba de su “masculinidad”. Pero las plantas de fresa que no producen pueden estar afectadas por déficit nutricional, ataques de plagas, virosis, exceso de sombra o simplemente por envejecimiento natural.
Las fresas generan nuevas plantas mediante estolones, y cuando los canteros se vuelven muy densos, algunas plantas hijas compiten por luz y nutrientes. Esto puede derivar en individuos más débiles, con flores de mala calidad o incluso sin floración. A partir de allí nace la idea errónea de que hay plantas “estériles por sexo”.
A diferencia de lo que plantea el mito, estas plantas no son “machos”, sino ejemplares debilitados o mal ubicados dentro del sistema de cultivo. Al redistribuir los estolones, renovar plantas viejas y mejorar el manejo, la producción se regulariza.
El pequeño núcleo de verdad detrás del mito
Aunque las variedades comerciales actuales no tienen sexos separados, sí existen fenómenos reproductivos que pueden generar confusión. Uno de ellos es la autoincompatibilidad parcial en algunas líneas antiguas o en especies silvestres, donde no todas las flores son igualmente fértiles. En estos casos, la planta puede producir frutos deformes o de bajo rendimiento, lo que podría interpretarse como una “falta de función femenina”.
Sin embargo, estas situaciones no se presentan en la fresa moderna, cuyo mejoramiento genético ha priorizado la autofertilidad, la calidad del fruto y la resistencia a enfermedades. Por eso, en los cultivos contemporáneos no aparece el problema de plantas improductivas por motivos sexuales.
Cómo asegurar alta productividad en el cultivo de fresa
El rendimiento de la fresa está influido por múltiples variables ambientales y agronómicas. Para evitar falsas interpretaciones y mejorar la cosecha, los especialistas recomiendan prestar atención a varios puntos clave:
Garantizar buena polinización, especialmente en zonas con baja actividad de insectos.
Mantener niveles adecuados de fertilización nitrogenada y potásica, fundamentales para el desarrollo de flores y frutos.
Controlar enfermedades fúngicas y virosis que pueden debilitar a la planta.
Evitar la competencia excesiva entre plantas mediante una correcta gestión de estolones.
Estas prácticas son esenciales porque las causas reales de baja productividad suelen estar asociadas a estrés ambiental o fallas de manejo, y no a diferencias sexuales inexistentes en el cultivo moderno.
Un mito persistente que vale la pena desmontar
Las historias sobre plantas “machos” que invaden el cultivo se han difundido durante décadas, especialmente en internet, porque aportan una explicación simple a un problema complejo. Pero la producción de fresa es un sistema sensible y multifactorial, donde elementos como nutrición, clima, genética y sanidad desempeñan un papel mucho más determinante que cualquier idea sobre sexos separados.
Derribar este mito ayuda a mejorar la comprensión del cultivo y a orientar mejor las decisiones productivas. Comprender que las fresas cultivadas son hermafroditas, autofértiles y capaces de producir fruto bajo las condiciones adecuadas permite enfocarse en lo realmente importante: el manejo agronómico y la salud del cultivo.
Referencias
AgroXXI (Rusia). Imagen y artículo asociado sobre mitos de plantas “masculinas” y “femeninas” en la fresa. https://www.agroxxi.ru/images/photos/medium/article121604.jpg
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
