La degradación de los suelos en Ucrania amenaza su papel histórico como “granero de Europa”

La guerra acelera la pérdida de nutrientes esenciales y pone en riesgo la producción agrícola a largo plazo


Redacción Mundo Agropecuario

La guerra en Ucrania no solo ha interrumpido las exportaciones agrícolas y alterado los mercados globales: también está provocando un daño profundo y silencioso en los suelos del país, considerados durante décadas como algunos de los más fértiles del mundo. Investigaciones recientes advierten que la pérdida progresiva de nutrientes esenciales, acelerada por el conflicto, podría comprometer de manera grave la capacidad de Ucrania para seguir siendo el “granero de Europa” en el futuro.

Ucrania alberga vastas extensiones de chernozem, un tipo de suelo oscuro, rico en materia orgánica y altamente productivo. Sin embargo, estas tierras están sufriendo un proceso de depleción nutricional debido a impactos directos e indirectos del conflicto bélico. La combinación de abandono de parcelas, disminución del uso de fertilizantes, alteración del ciclo de cultivos y daños por maquinaria pesada militar está provocando una degradación acelerada de los campos cultivables.

Un recurso estratégico bajo presión

Los científicos señalan que el problema no es únicamente la interrupción temporal de la producción. La verdadera amenaza radica en que la estructura de los suelos se está deteriorando y perdiendo componentes claves como nitrógeno, fósforo y potasio. Estos elementos son indispensables para el crecimiento de cultivos como trigo, maíz, cebada y girasol, pilares de la economía agrícola ucraniana.

La destrucción de sistemas de riego, el desplazamiento de productores y la imposibilidad de realizar rotaciones de cultivos adecuadas también afectan la salud biológica del suelo, reduciendo la actividad microbiana y la capacidad natural del terreno para regenerarse.

Además, el tránsito de tanques y vehículos blindados compacta las capas superiores del suelo, impidiendo que el agua y el aire circulen adecuadamente. La compactación puede tardar años o décadas en revertirse incluso con manejo intensivo.

El impacto de los bombardeos y los residuos de guerra

Otro factor crítico es la contaminación química generada por los restos de municiones, incendios y explosiones. El impacto repetido de artillería altera la estructura mineral del suelo y añade sustancias que pueden ser tóxicas para plantas y microorganismos.

En zonas donde los combates han sido continuos, los análisis muestran que el suelo pierde materia orgánica y se vuelve más ácido, dificultando el crecimiento de cultivos comerciales. Esta situación se agrava por el abandono de prácticas de conservación como la cobertura vegetal y el manejo de residuos agrícolas.

Un futuro incierto para la seguridad alimentaria

Antes de la guerra, Ucrania aportaba alrededor del 10 % del trigo mundial, el 15 % del maíz destinado a exportación y era uno de los principales proveedores de aceite de girasol. Si la degradación del suelo continúa, la producción podría disminuir significativamente incluso después de que el conflicto termine.

Expertos subrayan que la recuperación no será inmediata: restaurar la fertilidad natural puede requerir décadas, especialmente si no se implementan programas masivos de regeneración. Este deterioro representa un riesgo tanto para la economía ucraniana como para la seguridad alimentaria global, especialmente en regiones dependientes de las importaciones del Mar Negro.

¿Qué se necesita para restaurar los suelos?

Los especialistas proponen una estrategia integral de recuperación basada en cinco pilares:

1. Regeneración biológica del suelo.
Promover la siembra de cultivos de cobertura, abonos verdes y microorganismos beneficiosos puede acelerar la recuperación de la materia orgánica y mejorar la retención de nutrientes.

2. Programas de fertilización estratégica.
La aplicación de fertilizantes no puede ser arbitraria: debe basarse en análisis detallados de las carencias específicas de cada parcela para evitar degradación adicional.

3. Descontaminación y remoción de residuos bélicos.
La limpieza de municiones sin detonar y metales pesados será fundamental para permitir un regreso seguro a la agricultura.

4. Restauración física del suelo.
Tareas como el subsolado pueden ayudar a romper capas compactadas y permitir que el suelo recupere su estructura.

5. Cooperación internacional.
Instituciones europeas y globales ya estudian mecanismos de financiamiento para la rehabilitación agrícola ucraniana, conscientes de su papel clave en la producción mundial.

Agricultura resiliente para un país que resiste

A pesar de las dificultades, los agricultores ucranianos mantienen activos esfuerzos por preservar su capacidad productiva. Muchos han adoptado prácticas de agricultura de conservación, minimizando la labranza y aprovechando al máximo los insumos disponibles.

Sin embargo, los científicos advierten que, sin una intervención coordinada a gran escala, la pérdida de nutrientes podría reducir la productividad agrícola durante generaciones. La reconstrucción del sector requerirá una combinación de innovación tecnológica, inversión internacional y políticas nacionales centradas en la salud del suelo, un recurso tan estratégico como frágil.

Mientras el mundo sigue atento a las consecuencias visibles de la guerra, el deterioro silencioso del suelo ucraniano recuerda que los conflictos afectan no solo a las personas, sino también a la tierra de la que depende la vida y el suministro alimentario global.

Referencias

Mundo Agropecuario
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