La alta densidad y la mecanización mejoran la eficiencia del cultivo en California
Redacción Mundo Agropecuario
Filas perfectamente alineadas de olivos, plantados casi hombro con hombro, se extienden a lo largo del Valle Central de California. Estos olivares de alta densidad, diseñados para una cosecha mecánica rápida y eficiente, representan un cambio profundo en la forma de producir aceite de oliva en Estados Unidos. Ahora, una nueva investigación de la Universidad de California, Davis, revela un dato clave para el futuro del sector: estos sistemas superintensivos pueden crecer sanos y productivos con menos fertilizante del que tradicionalmente se ha asumido.
El hallazgo tiene implicaciones directas para los costos de producción, la agricultura sostenible, la gestión de recursos y la expansión de este modelo productivo en zonas áridas. Al mismo tiempo, abre la puerta a un manejo más preciso y eficiente del manejo del suelo, especialmente en cultivos perennes caracterizados por su gran demanda de nutrientes.
Un modelo productivo que redefine la eficiencia agrícola
Los olivares de alta densidad —también conocidos como sistemas superintensivos— surgieron para reducir costos laborales y aumentar la rentabilidad mediante la mecanización total del proceso de cosecha. En este sistema, los árboles se plantan en hileras muy estrechas, generando una especie de “seto” continuo que facilita el paso de cosechadoras especiales.
Sin embargo, durante años se asumió que esta mayor densidad requería aportes elevados de nitrógeno y otros nutrientes para sostener el crecimiento acelerado. El estudio de UC Davis desmonta esta idea y demuestra que los árboles pueden mantenerse vigorosos con cantidades más bajas de fertilización. Esto no solo reduce costos, sino que también disminuye la presión ambiental asociada al uso excesivo de insumos químicos.
El manejo adecuado del nitrógeno es esencial para garantizar la salud del olivo y la calidad del aceite. Pero aplicar más fertilizante del necesario no mejora el rendimiento y, de hecho, puede generar problemas como lixiviación, pérdida de biodiversidad y emisiones adicionales.
Menos fertilizante, más sostenibilidad
La nueva investigación señala que la estructura del sistema superintensivo crea ventajas fisiológicas y agronómicas que favorecen la eficiencia en el uso de nutrientes. La uniformidad de la copa, la distribución homogénea de la luz y la cercanía entre árboles permiten un crecimiento equilibrado sin necesidad de grandes cantidades de fertilizante.
Este comportamiento convierte a los olivares de alta densidad en una alternativa prometedora para regiones que buscan aumentar su producción sin incrementar significativamente los costos o el impacto ambiental. Además, esta eficiencia contribuye a la resiliencia agrícola, ya que sistemas menos dependientes de insumos son más estables ante fluctuaciones de mercado o restricciones en el acceso a fertilizantes.
La reducción de fertilizantes también mejora la estructura del suelo, promueve una mejor nutrición vegetal y reduce la acumulación de sales, un problema recurrente en zonas áridas donde el riego intensivo puede generar salinización.
Una oportunidad para mejorar la sostenibilidad del aceite de oliva
California se ha convertido en un referente del aceite de oliva producido bajo sistemas superintensivos. Con una industria en crecimiento y consumidores cada vez más orientados hacia productos de calidad, los hallazgos de UC Davis pueden impulsar nuevas prácticas basadas en la eficiencia y la sostenibilidad.
El estudio propone ajustar las recomendaciones tradicionales de fertilización para este tipo de sistemas, basándolas en análisis más precisos del suelo, monitoreo foliar y evaluación del rendimiento real, en lugar de aplicar dosis estándar. Este enfoque prioriza un manejo del suelo más inteligente y reduce el riesgo de sobreaplicación.
Los productores también pueden beneficiarse de herramientas como sensores de humedad, análisis de nutrientes y modelos de crecimiento, que permiten calcular las necesidades exactas de los árboles en cada etapa de desarrollo. Reducir la fertilización no solo es viable, sino que puede mejorar la calidad del fruto y del aceite.
¿Qué significa esto para el futuro de los olivares?
El éxito de los olivares superintensivos demuestra que los sistemas agrícolas modernos pueden ser más productivos y, al mismo tiempo, más eficientes. La clave está en comprender cómo la estructura del cultivo influye en la demanda de nutrientes y en adaptar las prácticas de manejo en consecuencia.
En un contexto de aumento de costos de fertilizantes, presiones ambientales y necesidad de producir más con menos recursos, esta investigación ofrece una hoja de ruta valiosa. Los olivares de alta densidad pueden convertirse en un modelo a seguir no solo en California, sino también en otras regiones con condiciones climáticas similares.
Incorporar tecnologías de precisión, ajustar la fertilización y comprender mejor la fisiología del olivo permitirá avanzar hacia sistemas más estables, rentables y alineados con las demandas globales de agricultura sostenible.
Referencias
Phys.org. “Dense olive orchards thrive with less fertilizer than expected, UC Davis study finds.”
https://phys.org/news/2025-11-dense-olive-orchards-fertilizer.html
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
