Un nuevo marco de evaluación energía–agua–alimentos advierte que el modelo agrícola actual no puede garantizar la seguridad alimentaria del futuro
Redacción Mundo Agropecuario
La agricultura de Pakistán enfrenta un punto de inflexión decisivo. Un estudio reciente, presentado por Phys.org, demuestra que el país se encuentra inmerso en una trayectoria agrícola insostenible, donde la dependencia de insumos intensivos, el deterioro de los recursos naturales y el creciente estrés ecológico ponen en riesgo la seguridad alimentaria a mediano plazo. La investigación, realizada a partir de un análisis sistémico del nexo energía–agua–alimentos, concluye que el modelo productivo actual no podrá sostener la demanda creciente si no se implementan transformaciones profundas que integren eficiencia energética, optimización hídrica y manejo sostenible del suelo.
Los autores del estudio advierten que las prácticas dominantes —basadas en un uso elevado de energía fósil, bombeo excesivo de aguas subterráneas y aplicación masiva de agroquímicos— han permitido aumentar temporalmente el rendimiento agrícola, pero al costo de comprometer los sistemas ecológicos del país. Este diagnóstico coincide con investigaciones previas realizadas por instituciones dedicadas a la sostenibilidad en el sur de Asia, que subrayan la vulnerabilidad de la región frente al cambio climático y la degradación de los recursos hídricos.
Un sistema agrícola presionado por la energía y el agua
El análisis señala que Pakistán enfrenta una presión creciente sobre su matriz energética, especialmente por la demanda agrícola. El bombeo continuo de agua subterránea requiere grandes cantidades de electricidad y combustibles, lo que genera costos económicos elevados y un incremento de las emisiones. El estudio indica que las extracciones actuales no son sostenibles, ya que los acuíferos disminuyen más rápido de lo que pueden recargarse, especialmente en las zonas agrícolas con mayor expansión de cultivos intensivos.
Este agotamiento se combina con una ineficiencia estructural en el riego: en muchas regiones del país, los sistemas tradicionales presentan pérdidas significativas por filtración y evaporación. La combinación de consumo energético alto, pérdida de agua y falta de infraestructura moderna crea un círculo vicioso difícil de sostener sin comprometer el futuro productivo.
La investigación destaca que la seguridad alimentaria no puede desvincularse de la disponibilidad hídrica, y que en el caso de Pakistán ambos factores están estrechamente entrelazados. Con una demanda alimentaria en constante crecimiento y un clima cada vez más extremo, el uso ineficiente de energía y agua puede agravar los riesgos para las comunidades rurales.
Un modelo intensivo que aumenta el estrés ecológico
El estudio presentado en Phys.org enfatiza que las prácticas orientadas a maximizar la producción mediante altos niveles de insumos —principalmente fertilizantes nitrogenados, pesticidas y energía— han llevado a una reducción de la salud del suelo y a una mayor contaminación de las fuentes de agua. Estas estrategias productivas, aunque rentables en el corto plazo, incrementan el estrés ecológico, especialmente en regiones afectadas por salinización, erosión y pérdida de biodiversidad.
Este escenario se ve agravado por el impacto del cambio climático, que intensifica los eventos extremos y desplaza zonas productivas. En regiones dependientes del monzón, las variaciones en las lluvias generan incertidumbre para los agricultores, que dependen de fuentes de agua cada vez más inestables.
El estudio concluye que, si Pakistán continúa aumentando el uso de insumos de la manera actual, no podrá garantizar la producción suficiente para alimentar a su población sin profundizar los daños ambientales. Se trata de un límite claro para el modelo intensivo predominante.
Un marco de evaluación para transformar el sistema agrícola
Los autores proponen un nuevo marco de análisis del nexo energía–agua–alimentos, que busca integrar las dinámicas interrelacionadas entre estos tres componentes clave del desarrollo agrícola. La investigación muestra que la única manera de lograr una producción sostenible es reconociendo que energía, agua y alimentos forman parte de un sistema interdependiente, donde el desequilibrio de uno afecta a los otros.
Este enfoque permite identificar alternativas más eficientes, como el uso de energías renovables para el bombeo de agua, la modernización de los sistemas de riego, la promoción de cultivos de menor demanda hídrica y la reducción del uso de agroquímicos mediante prácticas regenerativas.
Los autores también destacan la necesidad de políticas públicas que incentiven la transición hacia tecnologías limpias y sistemas productivos resilientes. Sin un cambio profundo, el país corre el riesgo de aumentar su vulnerabilidad frente a las crisis climáticas y alimentarias.
El desafío de garantizar la seguridad alimentaria futura
La investigación advierte que la seguridad alimentaria de Pakistán depende de la capacidad de transformar su sistema agrícola hacia un modelo más eficiente, ecológico y resiliente. Para ello, es fundamental reducir la dependencia energética, mejorar la eficiencia en el uso del agua y promover prácticas que fortalezcan la salud del suelo.
Entre las propuestas identificadas destacan:
- Implementar riego por goteo y sistemas presurizados para reducir pérdidas.
- Fomentar la energía solar para el bombeo de agua en zonas rurales.
- Introducir prácticas de agricultura regenerativa para recuperar la fertilidad del suelo.
- Adoptar cultivos más tolerantes a la sequía.
- Reducir el uso excesivo de fertilizantes y pesticidas mediante técnicas de manejo integrado.
El análisis presentado en Phys.org subraya que el futuro agrícola de Pakistán depende de acciones coordinadas entre científicos, agricultores, autoridades y organizaciones de desarrollo. Solo mediante una transición integral será posible disminuir el estrés ecológico y garantizar la producción alimentaria para las próximas generaciones.
Un llamado urgente a la transformación
El estudio concluye que Pakistán ya no puede mantener el ritmo actual de expansión agrícola basada en insumos intensivos sin enfrentar consecuencias graves. La evidencia científica muestra que el país debe avanzar hacia sistemas más sostenibles que integren energía limpia, uso racional del agua y prácticas de manejo ecológico.
Este tipo de análisis, que combina datos ambientales con modelos económicos y sociales, proporciona una hoja de ruta esencial para orientar políticas públicas y decisiones de inversión. En un contexto marcado por el cambio climático y la creciente demanda alimentaria, transformar el nexo energía–agua–alimentos es una prioridad estratégica para el país.
Referencias
Phys.org. Energy–food nexus framework reveals unsustainable trajectory in Pakistan’s agriculture.
Autores y referencias adicionales citados en el artículo original en Phys.org.
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
