Un nuevo linaje de roya amarilla desafía a la industria triguera británica

Especialistas recomiendan mezclas de variedades ante la pérdida de eficacia del gen Yr15


Redacción Mundo Agropecuario

La producción de trigo en el Reino Unido enfrenta un nuevo desafío fitosanitario con la aparición de un nuevo linaje de roya amarilla, una enfermedad fúngica capaz de provocar pérdidas de rendimiento significativas cuando no se controla adecuadamente. De acuerdo con la información difundida por AgroXXI, esta nueva variante ha logrado superar la resistencia conferida por el gen Yr15, considerado durante años uno de los pilares genéticos para la protección de los cultivos de trigo contra esta enfermedad.

Un patógeno en evolución constante

La roya amarilla, causada por el hongo Puccinia striiformis f. sp. tritici, es una de las enfermedades más destructivas para el trigo en zonas de clima templado húmedo. Su capacidad para evolucionar rápidamente y generar nuevas razas ha llevado a que varios genes de resistencia pierdan eficacia con el tiempo. El caso reciente del gen Yr15, que hasta hace poco ofrecía protección sólida, es un ejemplo claro de esta dinámica.

El surgimiento de este nuevo linaje en el Reino Unido ha alertado tanto a productores como a especialistas en fitopatología, que consideran que el avance del patógeno es una señal de la necesidad de reenfocar las estrategias de manejo. La pérdida de eficacia de un gen tan valorado como Yr15 obliga al sector a adoptar enfoques más integrados y flexibles para mantener la estabilidad productiva.

Mezclas de variedades: una estrategia agronómica en ascenso

Según destaca AgroXXI, los expertos británicos están promoviendo el uso de mezclas de variedades de trigo, una práctica diseñada para aumentar la resiliencia del cultivo frente a enfermedades y mejorar el rendimiento agronómico general. Estas mezclas combinan distintas variedades en un mismo lote, de modo que cada una aporte diferentes características de resistencia y comportamiento agronómico.

Este enfoque tiene múltiples beneficios. En primer lugar, reduce la probabilidad de que un único linaje de roya pueda afectar a toda la plantación, ya que no todas las variedades presentan el mismo nivel de susceptibilidad. En segundo lugar, favorece un crecimiento más competitivo frente a malezas, lo que disminuye la presión sobre herbicidas y mejora la eficiencia de los sistemas de producción. La presencia de varias variedades también puede mejorar la estabilidad de los rendimientos en escenarios climáticos variables.

La importancia del manejo integrado en la protección del trigo

La experiencia del Reino Unido confirma que confiar exclusivamente en uno o dos genes de resistencia ya no es una estrategia suficiente. La roya amarilla ha demostrado una capacidad notable para adaptarse y superar barreras genéticas, lo que obliga a los productores a recurrir a modelos de manejo integrado, combinando genética, prácticas agronómicas y monitoreo constante.

Las mezclas de variedades se integran dentro de este modelo como una herramienta clave, pero no la única. Para lograr una protección real y duradera, los especialistas recomiendan implementar rotaciones adecuadas, controlar voluntarios, vigilar el estado sanitario del cultivo y aplicar fungicidas solo cuando sea estrictamente necesario.

Este enfoque se alinea con los objetivos de la agricultura sostenible, que busca reducir la dependencia de insumos químicos, aumentar la biodiversidad funcional dentro de los agroecosistemas y potenciar prácticas que fortalezcan la resiliencia agrícola.

Un desafío que podría replicarse en otros países

Aunque la situación reportada corresponde específicamente al Reino Unido, el fenómeno es relevante para todos los países productores de trigo. La roya amarilla se encuentra en expansión global, impulsada por condiciones climáticas favorables y por el intercambio de materiales genéticos y semillas a través de fronteras. Además, la aparición de razas más agresivas se ha reportado en regiones de Europa, Asia y América.

Esto significa que los sistemas agrícolas deben estar preparados para reaccionar rápidamente ante cambios en la virulencia del patógeno. La vigilancia epidemiológica, la selección de materiales resistentes y el uso de mezclas varietales pueden convertirse en herramientas fundamentales para prevenir crisis fitosanitarias más amplias.

Innovación genética y diversificación: el camino a seguir

Frente a desafíos como el que plantea este nuevo linaje de roya amarilla, los mejoradores genéticos enfrentan la necesidad de desarrollar materiales que combinen múltiples genes de resistencia, de modo que el patógeno lo tenga más difícil para superar las barreras defensivas. Sin embargo, este proceso lleva tiempo, por lo que el uso de mezclas de variedades se presenta como una solución inmediata y eficaz.

Además, la diversificación genética dentro de los cultivos responde a una lógica más amplia de sostenibilidad. Al incrementar la heterogeneidad dentro de un lote de trigo, se amortiguan los riesgos fitosanitarios y ambientales, se suavizan los impactos del clima y se mejora la estabilidad productiva en el mediano plazo.

El caso británico es una advertencia clara: la roya amarilla continúa en plena evolución, y solo los sistemas agrícolas más dinámicos y adaptativos podrán enfrentarla con éxito.

Referencias

AgroXXI. «Новый штамм желтой ржавчины пшеницы стимулирует внедрение смесей сортов».
Otras fuentes y referencias integradas en el artículo original de AgroXXI.


Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.


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