Producir más alimentos no basta si el sistema degrada el clima, el suelo y la biodiversidad
Redacción Mundo Agropecuario
La agricultura moderna atraviesa una paradoja cada vez más evidente. Por un lado, el sector produce más alimentos que nunca y ha logrado aumentar de forma notable los rendimientos en las últimas décadas. Por otro, ese mismo modelo productivo está contribuyendo de manera significativa al cambio climático, al deterioro del suelo y a la pérdida de biodiversidad. Un nuevo análisis científico advierte que esta contradicción no puede resolverse con ajustes marginales y plantea la urgencia de un cambio profundo en las políticas agrícolas.
El estudio sostiene que los enfoques actuales de sostenibilidad en agricultura suelen centrarse en prácticas aisladas o en mejoras tecnológicas puntuales, sin abordar las causas estructurales del problema. Como resultado, la producción de alimentos continúa creciendo, pero a costa de sistemas naturales cada vez más degradados, lo que compromete la viabilidad a largo plazo del propio sector agropecuario.
Más producción, mayores impactos ambientales
El análisis parte de una constatación clara: el aumento de la productividad agrícola ha tenido costes ambientales acumulativos. La intensificación del uso de fertilizantes, pesticidas y monocultivos ha incrementado las emisiones de gases de efecto invernadero, ha reducido la salud del suelo y ha simplificado los ecosistemas agrícolas.
Según los autores, este modelo ha sido impulsado por políticas que priorizan el volumen de producción y la eficiencia económica a corto plazo, dejando en segundo plano los impactos ecológicos. Aunque estas políticas lograron asegurar el abastecimiento de alimentos, también generaron una dependencia creciente de insumos externos y una degradación progresiva de los recursos naturales.
El suelo como pilar olvidado del sistema agrícola
Uno de los puntos centrales del estudio es el deterioro del suelo agrícola. La pérdida de materia orgánica, la erosión y la compactación reducen la capacidad del suelo para retener agua, almacenar carbono y sostener cultivos de manera estable.
El texto subraya que muchas políticas agrícolas tratan el suelo como un simple soporte físico para los cultivos, en lugar de reconocerlo como un sistema vivo esencial para la sostenibilidad. Sin un suelo sano, cualquier incremento productivo resulta frágil y dependiente de mayores aportes químicos, lo que refuerza un círculo de degradación.
Biodiversidad en retroceso en los paisajes agrícolas
La biodiversidad es otra de las grandes afectadas por el modelo agrícola dominante. La expansión de monocultivos y la homogeneización de los paisajes rurales han reducido drásticamente la diversidad de plantas, insectos y microorganismos asociados a los sistemas agrícolas.
El estudio destaca que esta pérdida no solo es un problema ambiental, sino también productivo. La biodiversidad cumple funciones clave como el control biológico de plagas, la polinización y la estabilidad de los ecosistemas. Su desaparición hace que los sistemas agrícolas sean más vulnerables a enfermedades, eventos climáticos extremos y fluctuaciones en los mercados de insumos.
El papel del cambio climático en la crisis agrícola
La agricultura no solo contribuye al cambio climático, sino que también es una de sus principales víctimas. El aumento de temperaturas, las sequías más frecuentes y los eventos climáticos extremos afectan directamente la productividad y la estabilidad de las explotaciones agrícolas.
El estudio advierte que continuar con políticas que ignoran esta doble relación —agricultura como causa y víctima del cambio climático— agrava el problema. Sin una transformación del enfoque político, los sistemas agrícolas seguirán siendo altamente vulnerables a un clima cada vez más inestable.
Limitaciones de las políticas actuales de sostenibilidad
Aunque en muchos países se han incorporado conceptos de agricultura sostenible en las políticas públicas, el análisis señala que estos esfuerzos suelen ser insuficientes. A menudo se promueven prácticas aisladas sin modificar los incentivos económicos que favorecen la intensificación y la simplificación de los sistemas productivos.
El estudio critica que las políticas se enfoquen en mejoras incrementales, como la eficiencia en el uso de insumos, sin cuestionar el modelo general de producción. Esto permite reducir algunos impactos, pero no revierte la tendencia global de degradación ambiental.
Hacia un enfoque sistémico en las políticas agrícolas
La propuesta central del análisis es avanzar hacia un enfoque sistémico de la agricultura. Esto implica diseñar políticas que integren de forma simultánea la producción de alimentos, la protección del clima, la salud del suelo y la conservación de la biodiversidad.
Según los autores, no se trata de producir menos alimentos, sino de producirlos de una manera que no erosione la base natural de la que depende la agricultura. Este cambio requiere replantear los objetivos de las políticas agrícolas y redefinir qué se entiende por éxito productivo.
Incentivos alineados con la sostenibilidad real
Uno de los aspectos clave es la necesidad de alinear los incentivos económicos con los objetivos ambientales. Mientras las políticas sigan premiando principalmente el volumen de producción, será difícil que los productores adopten prácticas que prioricen la conservación del suelo y la biodiversidad.
El estudio plantea que las políticas públicas pueden desempeñar un papel decisivo si recompensan sistemas agrícolas que mantengan funciones ecológicas, reduzcan impactos climáticos y fortalezcan la resiliencia a largo plazo.
Implicaciones para el futuro del sector agropecuario
La advertencia es clara: sin un cambio profundo en el enfoque de las políticas agrícolas, el sector corre el riesgo de socavar sus propias bases productivas. La degradación del suelo, la pérdida de biodiversidad y el avance del cambio climático no son problemas independientes, sino síntomas de un mismo modelo.
Adoptar políticas que reconozcan esta interconexión es esencial para garantizar la seguridad alimentaria futura. El estudio subraya que la sostenibilidad no puede ser un añadido opcional, sino el eje central de la planificación agrícola.
Una llamada urgente a repensar la agricultura
El análisis concluye con un llamado a la acción: es urgente repensar la agricultura desde las políticas públicas, pasando de enfoques fragmentados a estrategias integrales que protejan los sistemas naturales de los que depende la producción de alimentos.
En un contexto de crecimiento poblacional y presión ambiental creciente, la agricultura enfrenta el desafío de alimentar al mundo sin destruir sus propios cimientos. Según el estudio, lograrlo depende en gran medida de decisiones políticas que reconozcan que producir más no siempre significa producir mejor.
Referencias
Phys.org – Researchers urge new approach to sustainable agriculture policy
https://phys.org/news/2026-01-urge-approach-sustainable-agriculture-policy.html
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
