Ha llegado el otoño, la cosecha ya está recogida, y de repente, al abrir la cesta de manzanas, notas algo extraño: pequeñas protuberancias corchosas, «verrugas», en la fruta. No están podridas ni blandas, pero, francamente, son poco apetitosas. Averigüemos qué es esta aflicción, de dónde viene y qué puedes hacer ahora mismo, este otoño, para evitar que se repita el año que viene.
Las verrugas en las manzanas son síntomas de la enfermedad más común del manzano: la sarna. Esta es causada por el hongo microscópico Venturia inaequalis , un auténtico maestro del camuflaje y la supervivencia.
¿Qué aspecto tiene la sarna del manzano? Inicialmente, aparecen manchas aterciopeladas de color marrón oliva en las hojas. Posteriormente, la enfermedad se propaga a la fruta. Esas «verrugas» no son más que tejido corchoso. La propia manzana las forma para intentar «sellar» y aislar el hongo, impidiendo que penetre más profundamente. Por eso, la pulpa bajo las verrugas no suele pudrirse, sino que simplemente se endurece. Las manzanas con sarna se pueden comer sin problema. Simplemente hay que pelar la piel. Su aspecto y su vida útil son otra cuestión (no se conservan bien).
El ciclo del hongo furtivo
Para combatir eficazmente, es necesario comprender al enemigo y su ciclo de vida. ¡Esta es la razón principal por la que el tratamiento anticaídas es clave!
Imagina un jardín de otoño:
Verano. El hongo vivió felizmente en tus manzanos y se multiplicó.
Otoño. Hiberna. Sus refugios invernales favoritos son las hojas caídas, los brotes enfermos y la corteza de los árboles. El micelio y las esporas hibernan allí, cómodamente protegidos bajo una capa de nieve.
Principios de la primavera. Con los primeros días cálidos y las lluvias, las esporas se despiertan. Surgen del suelo, son transportadas por el viento e infectan las hojas jóvenes recién florecidas.
Primavera/Verano. El ciclo se repite. El clima húmedo y fresco es el mejor aliado de la sarna. En veranos secos y calurosos, la enfermedad prácticamente no se desarrolla.
Conclusión: si no rompes este círculo vicioso en otoño, en primavera tendrás un “encuentro a la antigua usanza” con el mismo hongo, pero a mayor escala.
Plan de rescate: cómo tratar los manzanos contra la sarna en otoño
El otoño es la época de combatir con decisión la sarna. Nuestro lema: «¡Limpieza y agroquímicos!»
Paso 1: Desinfección
¡Esto supone un 70% de éxito! Sin este paso, todos los tratamientos posteriores serán prácticamente inútiles.
Retirada de hojas. Recoge todas las hojas caídas debajo del manzano. ¡Nunca las entierres ni las uses como mantillo! Las hojas deben quemarse. El compostaje solo debe realizarse en pilas de compost muy calientes, donde la temperatura alcance los 60-70 °C (140-158 °F); de lo contrario, las esporas sobrevivirán.
Excavando alrededor del tronco del árbol. Después de retirar las hojas, excave superficialmente la tierra debajo del árbol. Esto ayudará a enterrar las esporas restantes y evitará que reaparezcan en primavera.
Poda. Realice una poda sanitaria de otoño. Retire todas las ramas secas, dañadas y visiblemente enfermas. No olvide sellar los cortes con brea de jardinería.
Descortezado. Si la corteza de las ramas más viejas está agrietada y descascarada, raspe con cuidado estas zonas con una espátula o un cepillo de cerdas duras. Bajo la corteza vieja se encuentra un caldo de cultivo para plagas y esporas. Asegúrese de quemar todos los restos.
Paso 2. Tratamiento de erradicación de otoño
Esta es nuestra “artillería pesada” que llegará a aquellas esporas que están ocultas en la corteza y los brotes.
Rocíe después de la caída de las hojas. El árbol debería entrar en letargo y las yemas deberían cerrarse. Esto suele ocurrir entre finales de octubre y noviembre, dependiendo de la región. Elija un día seco y sin viento.
¿Con qué pulverizar? Tres opciones probadas:
1. Urea (carbamida). En altas concentraciones, es un potente fungicida e insecticida. Quema todo a su paso: esporas de hongos e insectos hibernantes. ¿Cómo diluir? 500-700 gramos de urea por cada 10 litros de agua. ¡Es una solución muy potente! Rocíe generosamente, sin escatimar en la solución. Riegue cada rama, tronco y, especialmente, la zona circundante. Debemos eliminar al enemigo de toda la zona.
2. Sulfato de cobre. Un fungicida clásico y de eficacia comprobada. Combate eficazmente las infecciones por hongos. Diluya 300 gramos por cada 10 litros de agua tibia. Rocíe únicamente después de la caída de las hojas o a finales del otoño.
3. Caldo bordelés. Es el mismo sulfato de cobre, pero combinado con cal. Suaviza la mezcla y mejora la adherencia. Para el tratamiento en otoño, use una solución al 3 %. Esto equivale a 300 gramos de sulfato de cobre y 400 gramos de cal por cada 10 litros de agua. ¡Siga las instrucciones del envase al pie de la letra!
Es una buena idea alternar los tratamientos: por ejemplo, un año utilizar urea (que también aporta fertilizante nitrogenado para la siguiente temporada), otro año utilizar sulfato de cobre y el tercer año utilizar caldo bordelés.
¿Qué hacer en primavera?
El tratamiento de otoño es nuestro principal éxito, pero para consolidar el éxito en primavera, será necesario realizar algunas pulverizaciones más:
Según el “cono verde” (cuando los brotes acaban de estallar) – 3% de mezcla bordelesa.
Para los brotes rosados (los brotes se han separado pero aún no se han abierto): 1% de caldo bordelés o fungicidas modernos (“Horus”, “Skor”).
¡No sean perezosos este otoño, amigos! Esas pocas horas dedicadas al jardín con un rastrillo y un pulverizador les ahorrarán estrés y les recompensarán con cestas de manzanas hermosas, sanas y rosadas.
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
