El nematodo del pino llega por primera vez a Francia y pone en alerta a la forestería europea

La presencia del parásito en los bosques de Nouvelle-Aquitaine amenaza uno de los ecosistemas forestales más extensos del continente.


Redacción Mundo Agropecuario

El hallazgo del nematodo del pino (Bursaphelenchus xylophilus), conocido como Kiefernfadenwurm en alemán, en el suroeste de Francia ha despertado una seria preocupación en los círculos forestales y fitosanitarios de Europa. Según confirmó el Ministerio de Agricultura francés, se trata del primer registro del parásito en el país, concretamente en la región de Nouvelle-Aquitaine, una zona que limita con España y que alberga el mayor bosque continuo de Francia, conocido como “La Pinhada”, con unas 955.000 hectáreas de extensión.

Un enemigo microscópico con potencial devastador

El nematodo del pino es un parásito microscópico originario de América del Norte, que ha causado estragos en los bosques de Asia y la península ibérica desde su llegada a Europa en la década de 1990. Este organismo ataca los vasos conductores de las coníferas, especialmente los pinos marítimos (Pinus pinaster), bloqueando el flujo de agua y provocando la marchitez del árbol, un proceso que puede causar su muerte en pocas semanas.

La transmisión se produce a través de insectos del género Monochamus, comúnmente llamados escarabajos longicornios del pino, que actúan como vectores al transportar los nematodos desde árboles infectados hacia individuos sanos durante su alimentación o puesta de huevos. Este ciclo hace que el control de la plaga sea extremadamente difícil una vez establecida.

El riesgo para los bosques del suroeste francés

El descubrimiento en la Nouvelle-Aquitaine reviste una gravedad particular porque esta región es el corazón forestal de Francia y una de las áreas madereras más productivas de Europa occidental. La Pinhada, compuesta mayoritariamente por pinos marítimos, constituye no solo un recurso económico esencial —base de la industria resinera, papelera y de construcción— sino también un pilar ambiental de biodiversidad y captura de carbono.

Los expertos del Instituto Nacional de Investigación para la Agricultura, la Alimentación y el Medio Ambiente (INRAE) han advertido que, si el parásito se propaga sin control, podría alterar drásticamente la estructura y la economía forestal del país. Además, las condiciones climáticas de la región, cada vez más cálidas y secas, son propicias para la expansión del vector y la supervivencia del nematodo.

Un antecedente preocupante en la península ibérica

El nematodo del pino fue detectado por primera vez en Europa en Portugal en 1999, y desde entonces ha causado la muerte de millones de árboles, convirtiéndose en una plaga de cuarentena a nivel de la Unión Europea. España también ha registrado brotes esporádicos, sobre todo en zonas próximas a la frontera con Portugal.

Por ello, las autoridades francesas habían mantenido estrictas medidas de vigilancia fitosanitaria, incluyendo el monitoreo de los insectos vectores y la inspección de madera importada. Sin embargo, el hallazgo reciente demuestra que, pese a estas precauciones, la frontera natural no ha sido suficiente para detener la expansión del organismo.

Medidas de emergencia y cuarentena

Tras la confirmación oficial, el Ministerio de Agricultura francés activó un protocolo de cuarentena, delimitando un área de control donde se prohibirá el movimiento de madera, corteza y residuos forestales susceptibles de albergar el parásito o sus vectores. También se ha ordenado la tala preventiva de árboles cercanos a los ejemplares infectados, así como la incineración del material contaminado para evitar la dispersión del nematodo.

Los laboratorios de referencia europeos, incluidos los del Centro Europeo de Sanidad Vegetal (EPPO), colaboran con las autoridades locales para identificar el origen del brote y evaluar su posible conexión con rutas de comercio maderero o con el movimiento de productos forestales procedentes de zonas afectadas de la península ibérica.

Un desafío para la bioseguridad europea

La expansión del Bursaphelenchus xylophilus supone un nuevo desafío para la bioseguridad del continente. A diferencia de otros patógenos, este nematodo puede permanecer latente dentro de su insecto vector durante meses, lo que complica su detección temprana. Además, el cambio climático podría favorecer su expansión hacia regiones más septentrionales, poniendo en riesgo ecosistemas forestales que hasta ahora habían permanecido a salvo.

La Comisión Europea mantiene la clasificación del nematodo del pino como organismo de cuarentena prioritario, lo que obliga a los Estados miembros a aplicar planes nacionales de erradicación y a informar inmediatamente de cualquier hallazgo. En este contexto, Francia se suma a la lista de países que deben redoblar su vigilancia y cooperación científica para frenar su avance.

Consecuencias ecológicas y económicas

El impacto del nematodo del pino va mucho más allá de la pérdida directa de árboles. La desaparición de grandes extensiones de pinar afectaría gravemente a las cadenas tróficas locales, a la retención de agua y a la protección del suelo contra la erosión. En términos económicos, el daño potencial se traduce en pérdidas millonarias para la industria maderera, el turismo rural y los servicios ecosistémicos que dependen de la salud del bosque.

Según estimaciones previas de la Agencia Europea de Medio Ambiente, un brote no controlado podría implicar costes superiores a los 20.000 millones de euros en toda la Unión Europea si el parásito se extendiera hacia el norte y el este del continente.

La vigilancia y la investigación, claves para el futuro

El caso francés servirá probablemente como punto de inflexión para el fortalecimiento de la cooperación científica y fitosanitaria europea. Los programas de detección molecular, el desarrollo de métodos de diagnóstico rápido y las investigaciones sobre resistencia genética de los pinos son líneas prioritarias para evitar nuevos episodios.

Asimismo, los especialistas insisten en la necesidad de reforzar los controles en puertos y aserraderos, donde la madera importada puede actuar como vehículo del nematodo. En paralelo, la sensibilización del sector forestal y la ciudadanía resulta esencial: la rápida comunicación de síntomas inusuales en los pinos puede marcar la diferencia entre una detección temprana y una catástrofe ecológica.

Un llamado a la prevención continental

El descubrimiento del nematodo del pino en Francia recuerda que las plagas forestales no respetan fronteras y que la salud de los bosques europeos depende de la cooperación transnacional. Francia enfrenta hoy el reto de contener el brote en su etapa inicial, pero también la oportunidad de consolidar una estrategia que proteja el patrimonio forestal del continente frente a un enemigo invisible, persistente y cada vez más adaptado a un clima cambiante.


Referencias:

  • BW Agrar (2025). Erster Fund des Kiefernfadenwurms in Frankreich bestätigt.
  • Ministerio de Agricultura y Soberanía Alimentaria de Francia (2025). Communiqué officiel sur la détection de Bursaphelenchus xylophilus en Nouvelle-Aquitaine.
  • EPPO – European and Mediterranean Plant Protection Organization (2025). Data sheets on quarantine pests: Bursaphelenchus xylophilus.
  • Agencia Europea de Medio Ambiente (2024). Forest Health and Invasive Species Report.
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