Notas del Mercado y la Tierra | El agro hace equilibrio mientras el mundo duda


Por Santiago Duarte


Hay momentos en los que el mercado agropecuario no avanza ni retrocede: respira. Y cuando respira, obliga a todos —productores, exportadores y gobiernos— a hacer equilibrio. Esta semana es una de esas. No hay derrumbes ni festejos, pero sí señales que conviene leer con calma, porque el que se apura suele equivocarse.

La soja sigue siendo el termómetro. No entusiasma, pero tampoco decepciona. En los mercados internacionales se mantiene firme, sostenida más por la demanda que por la oferta. China compra con cautela, sin apuro, pero sin retirarse. Eso, en el contexto actual, ya es una buena noticia.

En el Cono Sur, la soja vuelve a cumplir su papel histórico: ser el ancla del sistema productivo. No salva campañas malas, pero evita que se hundan del todo. El productor lo sabe y actúa en consecuencia: vende lo justo, guarda lo posible y mira el clima más que la pizarra.

El maíz vuelve a mostrar su fragilidad

Si la soja transmite cierta calma, el maíz hace lo contrario. Es el cultivo que más sufre cuando los costos aprietan y los precios no acompañan. La presión de oferta internacional sigue siendo alta, especialmente desde Estados Unidos, y eso limita cualquier intento de recuperación firme.

En Argentina y Uruguay, el maíz ya no es la apuesta segura de otros años. Muchos productores redujeron superficie o ajustaron tecnología. El mensaje es claro: cuando el margen se achica, el riesgo se vuelve protagonista.

No es solo un problema de precio. Es una ecuación completa: fertilizantes, logística, financiamiento y clima. Todo suma, y casi nada resta.

Trigo: sin épica, pero necesario

El trigo transita su camino habitual: discreto, silencioso, pero indispensable. No genera titulares, pero ordena las rotaciones y mantiene vivo el sistema productivo. En un contexto de incertidumbre global, esa estabilidad relativa tiene su valor.

Los precios no sobran, pero permiten cubrir costos si el manejo es prolijo. Y hoy, en el agro, la prolijidad vale tanto como la suerte.

Ganadería: paciencia obligatoria

En ganadería, la palabra clave sigue siendo paciencia. La oferta todavía pesa en algunos mercados y la demanda externa, aunque presente, no convalida valores extraordinarios. El productor ganadero vuelve a enfrentarse a un escenario conocido: aguantar, manejar stock y pensar en el mediano plazo.

No hay lugar para decisiones impulsivas. El que se apura vende barato; el que espera demasiado, a veces también. El equilibrio es fino.

El clima, siempre el árbitro

El clima sigue jugando su partido aparte. Los modelos no terminan de definir un patrón claro y eso condiciona todo. Lluvias irregulares, temperaturas extremas y ventanas de siembra cada vez más ajustadas forman parte del nuevo paisaje.

El productor ya no pregunta “si va a llover”, sino “cuándo y cuánto”. Y muchas veces no obtiene respuesta.

Un mercado sin ruido, pero con mensaje

Este no es un mercado para héroes ni para improvisados. Es un mercado que premia la gestión, la cautela y la lectura fina. No hay épica, pero sí lecciones.

La tierra sigue produciendo, el mercado sigue funcionando y el agro, como tantas veces, avanza sin aplausos, pero con la convicción de que adaptarse es la única forma de seguir en pie.


Santiago Duarte es colaborador destacado de Mundo Agropecuario

Este trabajo fue enviado por el autor o autores para Mundo Agropecuario , en caso que se desee reproducir le agradecemos se destaque el nombre del autor o autores y el de Mundo Agropecuario



Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.


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