El archipiélago pierde cerca del 60% de su producción y exportaciones mientras un órgano de control europeo cuestiona la eficacia del respaldo comunitario
Redacción Mundo Agropecuario
En España, el cultivo del tomate en Canarias atraviesa una crisis profunda que pone en cuestión el alcance real de las políticas de apoyo agrícola. A pesar del respaldo financiero de la Unión Europea, el sector ha sufrido un desplome cercano al 60% tanto en producción como en exportaciones durante los últimos años. La advertencia llega desde el Tribunal de Cuentas Europeo, que alerta sobre la escasa eficacia de las ayudas comunitarias para sostener la competitividad de determinados cultivos tradicionales en regiones ultraperiféricas.
La situación del tomate canario, históricamente orientado a la exportación y con fuerte peso social en el archipiélago, se ha convertido en un caso paradigmático de las dificultades que enfrentan algunos sistemas productivos para adaptarse a un entorno cada vez más exigente. El diagnóstico no se limita a una caída coyuntural, sino que describe una tendencia prolongada que las ayudas europeas no han logrado revertir.
Un cultivo emblemático en retroceso sostenido
Durante décadas, el tomate fue uno de los pilares de la agricultura canaria, con una orientación exportadora que conectaba al archipiélago con los principales mercados europeos. Sin embargo, esa trayectoria se ha debilitado de forma constante. La pérdida de alrededor del 60% de la producción y de los envíos al exterior refleja un retroceso estructural que afecta tanto a la rentabilidad como al tejido social vinculado al cultivo.
Este declive ha reducido la superficie cultivada y ha mermado la presencia del tomate canario en los mercados internacionales. La situación resulta especialmente significativa en una región donde la agricultura cumple una función estratégica para el empleo y la cohesión territorial.
Las ayudas europeas bajo la lupa
El respaldo financiero procedente de la Unión Europea ha sido una constante en el intento de sostener al sector. No obstante, el análisis del Tribunal de Cuentas Europeo cuestiona si estos recursos han sido suficientes y eficaces para mantener la competitividad del tomate frente a un entorno cada vez más complejo.
El organismo de control subraya que, pese a la continuidad de las ayudas agrícolas, los resultados no han evitado la pérdida de producción ni el retroceso exportador. Esta constatación abre un debate sobre el diseño y el impacto real de los instrumentos de apoyo comunitarios, especialmente cuando se trata de cultivos tradicionales sometidos a fuertes presiones externas.
Competitividad y cambios en el mercado
La crisis del tomate canario no puede entenderse sin considerar la evolución de los mercados agrícolas europeos. El aumento de la competencia, los cambios en los hábitos de consumo y las exigencias en materia de costes y logística han reducido el margen de maniobra de productores que operan en territorios alejados del continente.
En este contexto, las ayudas europeas han actuado como un amortiguador, pero no han logrado compensar las desventajas estructurales que enfrenta el cultivo. El informe del Tribunal de Cuentas Europeo pone el foco en esta brecha entre el apoyo financiero y la capacidad real de competir en igualdad de condiciones.
Canarias y las limitaciones de las regiones ultraperiféricas
Las Islas Canarias presentan características específicas que condicionan su agricultura: fragmentación territorial, dependencia del transporte marítimo y costes logísticos elevados. Estas particularidades hacen que la competitividad de los cultivos tradicionales sea especialmente vulnerable a los cambios del mercado.
El caso del tomate ilustra cómo, incluso con ayudas, resulta difícil sostener un modelo productivo cuando los factores estructurales juegan en contra. El análisis europeo sugiere que las políticas actuales no siempre logran adaptarse a estas realidades, lo que limita su efectividad a largo plazo.
Efectos sociales y económicos del declive
La caída del tomate canario no se traduce únicamente en cifras productivas. El retroceso del cultivo tiene impactos directos en el empleo rural, en la actividad exportadora y en la economía local de varias islas. La reducción de la producción implica menos puestos de trabajo y una pérdida de ingresos para comunidades que históricamente dependieron de este sector.
Además, el debilitamiento del tomate como cultivo emblemático plantea interrogantes sobre el futuro del paisaje agrícola canario y sobre la capacidad de la región para mantener actividades tradicionales frente a un contexto globalizado.
Un debate sobre la eficacia de las políticas agrícolas
La advertencia del Tribunal de Cuentas Europeo introduce un debate más amplio sobre la eficacia de las ayudas agrícolas de la UE. El caso del tomate canario sirve como ejemplo de cómo el apoyo financiero, por sí solo, puede no ser suficiente para garantizar la viabilidad de determinados cultivos.
El cuestionamiento no apunta únicamente al volumen de las ayudas, sino también a su orientación y a la capacidad de generar cambios estructurales que permitan a los sectores beneficiarios adaptarse a nuevas condiciones de mercado. En este sentido, el desplome del tomate canario se convierte en un indicador de las limitaciones de las políticas actuales.
Retos para el futuro del tomate en Canarias
El escenario descrito plantea desafíos significativos para el futuro del cultivo. Mantener la producción y recuperar parte del terreno perdido exige replantear estrategias, tanto a nivel regional como europeo. La advertencia del organismo de control sugiere que será necesario revisar los mecanismos de apoyo si se pretende evitar una desaparición progresiva del tomate como cultivo relevante en Canarias.
La situación también invita a reflexionar sobre la diversificación productiva y sobre la necesidad de adaptar los modelos agrícolas tradicionales a un entorno económico cambiante, sin perder de vista su valor social y territorial.
Un caso que trasciende lo local
Aunque el foco está en España y Canarias, el diagnóstico tiene implicaciones más amplias para la política agrícola europea. El desplome del tomate canario pese a las ayudas comunitarias pone de relieve los desafíos de sostener cultivos tradicionales en un mercado global altamente competitivo.
El caso evidencia que el apoyo financiero debe ir acompañado de estrategias integrales capaces de abordar los problemas estructurales que afectan a determinadas regiones. De lo contrario, incluso los sectores con mayor respaldo pueden continuar perdiendo terreno.
Referencias
Europa Press. Información sobre la advertencia del Tribunal de Cuentas Europeo respecto al desplome del tomate canario pese a las ayudas agrícolas de la Unión Europea y la pérdida de cerca del 60% de la producción y exportaciones.
https://www.europapress.es/economia/noticia-tribunal-cuentas-europeo-alerta-desplome-tomate-canario-pese-ayudas-agricolas-ue-20260126171757.html
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
