Uruguay declara emergencia agropecuaria por déficit hídrico en múltiples zonas del país


Medida regida por autoridades nacionales para enfrentar la falta de agua


Redacción Mundo Agropecuario

El Gobierno de Uruguay, a través del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), oficializó la declaración de emergencia agropecuaria por déficit hídrico que regirá durante 90 días para diversos departamentos y seccionales del territorio nacional, afectando sectores productivos clave como la ganadería, la lechería, la agricultura y la granja. La decisión responde a un agravamiento de las condiciones climáticas observadas desde comienzos del año, según las evaluaciones técnicas de organismos especializados.

La determinación fue adoptada por el ministro Alfredo Fratti tras recibir la recomendación de la Comisión de Emergencias Agropecuarias, un cuerpo integrado por representantes del MGAP, el Instituto Uruguayo de Meteorología (INUMET) y el Ministerio de Economía y Finanzas. La medida busca proporcionar un marco de apoyo y herramientas a los productores afectados por la escasez de agua —una situación que ha manifestado su impacto de manera creciente en distintas regiones del país.

La declaración de emergencia no se limita a un único departamento sino que alcanza varios territorios en distintos puntos del mapa uruguayo. Entre ellos se encuentran Canelones, Maldonado y Montevideo en su totalidad, así como seccionales policiales específicas de Durazno, Flores, Florida, Lavalleja, Rocha, San José y Treinta y Tres. Esta distribución geográfica evidencia que el déficit hídrico no es un fenómeno aislado, sino una condición que ha permeado diversas áreas rurales y periurbanas, afectando de manera directa las actividades agropecuarias en estas zonas.

Indicadores técnicos y origen del decreto

La emergencia fue declarada en función del agravamiento de parámetros técnicos clave que monitorean las condiciones climáticas y el contenido de humedad en los suelos. Entre estos indicadores se encuentran el Índice de Precipitación Estandarizado (IPE) y el promedio decadal del Porcentaje de Agua en el Suelo (PAD), que son utilizados por organismos como el INUMET y el sistema de información agropecuaria para evaluar la disponibilidad de agua en tiempo real. Estos valores han mostrado tendencias preocupantes desde inicios de 2026, reflejando una insuficiente presencia de humedad que compromete la sustentabilidad de la producción agropecuaria.

La emergencia agropecuaria habilita ahora al MGAP a implementar diversas medidas de apoyo que incluyen mecanismos de asistencia y estrategias para mitigar los efectos adversos de la falta de agua en los distintos rubros productivos. A pesar de que algunos programas y apoyos ya se habían aplicado con anterioridad, la oficialización de la emergencia crea un marco legal más amplio para coordinar acciones y extender ayudas a los sectores más afectados.

Sectores productivos afectados

El déficit hídrico repercute de forma distinta en cada rubro productivo, pero su impacto es transversal. En el sector ganadero, por ejemplo, la falta de agua reduce la disponibilidad de pasturas y forrajes, presionando el bienestar animal y la eficiencia de los sistemas productivos. La lechería, altamente sensible a la calidad del pasto y los recursos hídricos, también se ve afectada, ya que la producción de leche depende en gran medida de la condición del forraje y el bienestar de los animales.

En agricultura, particularmente en cultivos que demandan niveles adecuados de humedad en el suelo para un desarrollo óptimo, la escasez de agua limita la capacidad de crecimiento de los cultivos y eleva la vulnerabilidad de los rendimientos, lo que podría tener efectos económicos tanto para productores individuales como para la cadena agroindustrial en su conjunto. Igualmente, las granjas familiares y de menor escala se encuentran expuestas a riesgos operativos significativos ante la reducción de recursos hídricos.

Además de los efectos productivos, las condiciones de déficit hídrico también impactan aspectos de la gestión de recursos naturales y el ambiente rural. La falta de agua afecta la conservación de suelos, disminuye la recarga de acuíferos y, en contextos más extremos, puede catalizar conflictos por el acceso a recursos escasos entre distintos actores rurales y urbanos.

Antecedentes y contexto climático

La agricultura uruguaya no es ajena a situaciones de déficit hídrico. En años recientes, el país ya enfrentó periodos prolongados de sequía que generaron estrés en los recursos hídricos y afectaron la producción agropecuaria en diversas escalas. Si bien esta nueva declaración responde a las condiciones actuales monitoreadas, la trayectoria de eventos climáticos secos en los últimos ciclos productivos ha planteado la necesidad de contar con sistemas de alerta temprana y mecanismos de respuesta más ágiles para apoyar a los productores frente a riesgos climáticos recurrentes.

El rol de instituciones técnicas como el INUMET y los sistemas de información agropecuaria es clave para anticipar escenarios de déficit hídrico, permitiendo a las autoridades y a los propios productores tomar decisiones informadas que reduzcan la vulnerabilidad y propicien prácticas de manejo más resilientes.

Expectativas y medidas a futuro

Con la declaración de emergencia en vigencia por 90 días, las autoridades uruguayas han señalado que se mantendrá un monitoreo constante de las condiciones climáticas y de los parámetros técnicos que determinaron la medida, con la posibilidad de ampliar la cobertura geográfica de la emergencia si las condiciones así lo demandan. Esta flexibilidad pretende asegurar que las respuestas institucionales estén alineadas con la dinámica real de las condiciones ambientales en el territorio.

Asimismo, los canales de asistencia y apoyo a los productores, que pueden incluir desde instrumentos financieros hasta flexibilizaciones regulatorias, buscan aliviar las presiones inmediatas que el déficit hídrico genera en la operación diaria de las explotaciones rurales.

La situación actual reafirma la importancia de articular acciones entre diferentes organismos del Estado y del sector privado para enfrentar desafíos climáticos que, lejos de ser puntuales, forman parte de una realidad que exige respuestas técnicas, estratégicas y coordinadas para asegurar la sostenibilidad del sector agropecuario uruguayo.

Referencias
Comunicado del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca de Uruguay sobre la declaración de emergencia agropecuaria por déficit hídrico.



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