Un estudio del Instituto de Potsdam en Alemania advierte que los sistemas de pastoreo sobre pastizales, base de la producción ganadera mundial, perderán gran parte de su superficie viable con el aumento de la temperatura
Redacción Mundo Agropecuario
En Alemania, un equipo del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK) ha puesto cifras a una transformación que ya se perfila como estructural para la ganadería bovina basada en pastizales. Los sistemas de pastoreo en praderas, que actualmente ocupan cerca de un tercio de la superficie terrestre y constituyen el mayor sistema de producción agropecuaria del mundo, enfrentarán una contracción severa a medida que aumenten las temperaturas globales. El calentamiento progresivo no solo reduce la idoneidad climática de amplias regiones para el pastoreo, sino que redefine el mapa de la producción ganadera a escala planetaria.
El análisis científico señala que el cambio climático no afectará de manera marginal a estos sistemas, sino que recortará de forma significativa las áreas climáticamente adecuadas para el ganado. Dado que el pastoreo extensivo depende de condiciones térmicas y de disponibilidad de forraje que se alteran con el calentamiento, la viabilidad de la ganadería bovina en numerosas regiones quedará comprometida. Este escenario coloca al sector frente a un reto de adaptación territorial sin precedentes, con implicaciones productivas, económicas y ambientales.
Pastizales bajo presión climática: un sistema global en transformación
Los pastizales sostienen una parte sustancial de la producción de carne y leche en el mundo. En términos de extensión, estos sistemas de ganadería de pastoreo cubren aproximadamente un tercio de la superficie del planeta, lo que los convierte en el entramado productivo más amplio del sector agropecuario. El estudio desarrollado en Alemania subraya que esta base territorial está estrechamente ligada a condiciones climáticas específicas que determinan la productividad del forraje y el bienestar del ganado.
Con el aumento de la temperatura global, las áreas que hoy resultan aptas para el pastoreo tenderán a reducirse de manera marcada. El calentamiento afecta la disponibilidad y la calidad de los pastos, así como el estrés térmico que experimentan los animales. En este contexto, la ganadería bovina de pastoreo deja de ser un sistema que puede expandirse sin restricciones y pasa a estar condicionada por límites climáticos cada vez más estrechos.
Desde una perspectiva global, la contracción de los pastizales adecuados no implica un simple desplazamiento geográfico del ganado hacia otras regiones. El estudio indica que la pérdida de idoneidad climática afecta a múltiples zonas productivas de manera simultánea, lo que reduce las opciones de relocalización a gran escala. Este fenómeno redefine el equilibrio entre territorio, clima y producción ganadera.
Implicaciones para la ganadería bovina y la producción agropecuaria
La ganadería bovina depende de un delicado balance entre clima, disponibilidad de forraje y manejo de los sistemas de pastoreo. A medida que el calentamiento global intensifica las condiciones térmicas adversas, las áreas adecuadas para el ganado se ven restringidas, lo que incide directamente en la capacidad productiva de los sistemas extensivos. El estudio del PIK en Alemania pone de relieve que esta contracción no es un ajuste menor, sino un cambio estructural que puede reducir de forma sustancial la superficie disponible para la producción ganadera basada en praderas.
Para los productores que dependen del pastoreo, este escenario implica una mayor incertidumbre territorial. Las regiones que hoy concentran la producción pueden experimentar una pérdida progresiva de idoneidad climática, afectando la estabilidad de los sistemas productivos. La ganadería bovina, al estar íntimamente ligada a la calidad y continuidad de los pastizales, enfrenta así un desafío que trasciende la variabilidad climática interanual y se proyecta como una tendencia de largo plazo.
En términos de planificación agropecuaria, la contracción de las áreas aptas para el pastoreo obliga a repensar la distribución espacial de la ganadería. El estudio sugiere que el cambio climático no solo impacta los rendimientos, sino que condiciona la propia localización de la producción ganadera en el planeta. Esta reconfiguración territorial puede tener efectos en cascada sobre las cadenas de suministro, la organización de los sistemas productivos y la relación entre ganadería y uso del suelo.
Cambio climático y reconfiguración del uso del suelo
El vínculo entre cambio climático y uso del suelo adquiere una dimensión concreta en el caso de los pastizales. A medida que las áreas climáticamente aptas para la ganadería de pastoreo se reducen, se abre un proceso de reconfiguración del territorio que afecta tanto a la producción agropecuaria como a otros usos de la tierra. El estudio del Instituto de Potsdam pone de manifiesto que el calentamiento global no actúa únicamente como un factor externo, sino como un determinante estructural de la distribución futura de los sistemas productivos.
La contracción de los pastizales adecuados puede intensificar la competencia por el suelo en regiones que conserven condiciones favorables para el pastoreo. Este proceso introduce tensiones adicionales en la planificación territorial, ya que las áreas con idoneidad climática se convierten en recursos estratégicos para la ganadería bovina. Al mismo tiempo, las regiones que pierdan esa idoneidad pueden experimentar procesos de reconversión productiva, con implicaciones para las comunidades rurales que dependen de la ganadería extensiva.
El análisis resalta que la escala del impacto es global. Dado que los sistemas de pastoreo constituyen el mayor sistema de producción agropecuaria del mundo, cualquier reducción significativa de su base territorial tiene consecuencias para el equilibrio de la producción de alimentos. La contracción proyectada por el estudio no se limita a un contexto local, sino que forma parte de una transformación del sistema agroalimentario impulsada por el calentamiento global.
Un desafío de adaptación para los sistemas de pastoreo
El escenario descrito por la investigación desarrollada en Alemania plantea un desafío de adaptación estructural para la ganadería bovina. La reducción de las áreas aptas para el pastoreo no es un fenómeno puntual, sino una tendencia asociada al aumento sostenido de la temperatura global. Frente a este panorama, los sistemas basados en pastizales deberán enfrentar un entorno cada vez más restrictivo en términos de idoneidad climática.
La advertencia científica no se limita a señalar un riesgo, sino que sitúa el problema en la escala del sistema productivo más extendido del planeta. La ganadería de pastoreo sostiene medios de vida rurales, configura paisajes y participa de la oferta global de alimentos de origen animal. La contracción proyectada de las áreas adecuadas redefine las condiciones de viabilidad de estos sistemas y obliga a considerar la resiliencia territorial como un componente central de la planificación ganadera en un contexto de cambio climático.
En última instancia, el estudio del PIK subraya que el calentamiento global actúa como un factor limitante para la expansión y mantenimiento de la ganadería basada en pastizales. La magnitud del fenómeno —afectando a sistemas que ocupan un tercio de la superficie terrestre— revela que el impacto del clima sobre la producción agropecuaria no es marginal, sino una fuerza estructural que reconfigura el mapa mundial de la ganadería bovina.
Referencias
– Phys.org
– Potsdam Institute for Climate Impact Research (PIK)
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
