Un dispositivo probado en las Islas Cocos (Keeling) corta la depredación de capturas y protege tanto embarcaciones como recursos marinos
Redacción Mundo Agropecuario
Una innovación tecnológica investigada por científicos en Australia Occidental ha demostrado por primera vez a nivel mundial que un sistema eléctrico diseñado para disuadir a los tiburones puede disminuir significativamente el robo de pescado en artes de pesca. Este fenómeno, conocido como depredación, ocurre cuando los tiburones se alimentan de peces ya enganchados en las líneas de pesca, representando una pérdida económica y una fuente de frustración para pescadores comerciales y recreativos.
El estudio se desarrolló en las Islas Cocos (Keeling), un remoto archipiélago australiano en el Océano Índico, donde abundan tiburones gris de arrecife. Los investigadores, liderados por el biólogo Dr. Jonathan Mitchell de la University of Western Australia, probaron un dispositivo disuasorio eléctrico en pesca con línea para especies demersales —aquellas que habitan cerca del fondo marino— con resultados que podrían influir en la sostenibilidad y rentabilidad de las pesquerías.
El artefacto, conocido como RPELX, se sujeta a la línea de pesca unos 50 cm por encima del anzuelo. Durante la recuperación de la captura, el dispositivo emite un campo eléctrico intenso que interfiere con el sistema electrosensorial de los tiburones, perturba sus capacidades de detección y reduce su tendencia a alimentarse del pescado enganchado sin dañarlos directamente.
Depredación: un desafío para la pesca sostenible
La depredación no solo reduce la cantidad de peces que los pescadores pueden llevar a puerto; también representa un problema más amplio para la gestión sostenible de las pesquerías en Australia. Cuando un tiburón toma el pescado del anzuelo, no solo se pierde esa captura, sino que además se incrementa el tiempo necesario para reequipar y continuar pescando, lo que traduce en mayores costos de combustible, esfuerzo y en algunos casos, la rotura de aparejos.
Este efecto adverso tiene implicaciones económicas concretas, especialmente para las comunidades de pescadores comerciales y artesanales, que dependen de capturas regulares para sus ingresos. Además, algunos tiburones consumen especies objetivo que podrían haber sido liberadas bajo límites de talla o captura, lo que dificulta aún más la sostenibilidad del recurso pesquero.
Eficacia del disuasivo en condiciones reales
Durante 51 sesiones de pesca realizadas en zonas de alta densidad de tiburones gris de arrecife, el equipo registró 262 capturas exitosas. La implementación del dispositivo eléctrico RPELX redujo la probabilidad de depredación en un 63 %, además de disminuir la captura incidental de tiburones y la pérdida de aparejos.
Este resultado representa un avance notable, ya que es el primer estudio en el mundo en demostrar cuantitativamente la eficiencia de un disuasivo electrónico para reducir la depredación en artes de pesca comerciales, proporcionando datos científicos sólidos que pueden respaldar decisiones sobre prácticas y tecnologías de pesca más sostenibles.
Cómo funciona el disuasivo y su impacto en el ecosistema
El principio detrás del dispositivo se basa en sobreestimular los órganos electrosensoriales de los tiburones, conocidos como ampollas de Lorenzini, estructuras sensibles que estos animales utilizan para localizar presas a través de campos eléctricos generados por el movimiento muscular. Al crear un campo eléctrico potente alrededor del anzuelo, el RPELX interfiere con estos sensores, produciendo una señal molesta que hace que los tiburones se alejen antes de poder alimentarse del pez capturado.
Este método de disuasión no causa daño físico a los tiburones ni a otras especies —a diferencia de técnicas más invasivas como redes o líneas de tambor— y puede permitir a los pescadores reducir las pérdidas sin sacrificar ni la captura objetivo ni la integridad de las poblaciones marinas.
Alternativas y estrategias complementarias
Aunque el dispositivo eléctrico representa un paso significativo, los investigadores también recomiendan complementar su uso con cambios en las prácticas de pesca para maximizar los resultados. Entre las alternativas propuestas están mover los barcos con mayor frecuencia para evitar zonas donde los tiburones se concentran, utilizar equipos que recuperen el pescado más rápidamente, emplear señuelos o jigs en lugar de cebo que atraiga a los tiburones y evitar desechar restos de pescado cerca de los puntos de pesca, lo que puede aumentar el estímulo olfativo y atraer a los depredadores.
No se trata de soluciones aisladas, sino de una combinación integral que permita a pescadores y científicos trabajar de la mano para minimizar la depredación y mejorar la eficiencia de las prácticas pesqueras.
Beneficios potenciales a largo plazo
La reducción de la depredación mediante este tipo de tecnologías puede tener efectos positivos más allá de las capturas individuales. Al disminuir la pérdida de peces objetivo y reducir la captura incidental de tiburones, se podría favorecer una percepción más positiva de estas especies por parte de los pescadores, mitigando el conflicto entre la pesca comercial y la conservación marina.
Además, el uso de disuasivos eléctricos y estrategias complementarias podría contribuir a la sostenibilidad de las pesquerías en Australia, fortaleciendo prácticas que armonicen la producción de alimentos con la protección de los ecosistemas marinos.
Este tipo de enfoques evidencia que las soluciones tecnológicas, cuando se aplican con base científica, pueden ofrecer beneficios tanto económicos como ecológicos, y representan una vía prometedora para reducir las pérdidas en la pesca sin comprometer la salud de los océanos.
Referencias
Descubrimiento de la efectividad de un disuasivo eléctrico contra depredación de tiburones en Islas Cocos (Keeling), Australia, publicado el 26 de febrero de 2026.
