Preparar la vid para el descanso invernal
🖋️ Redacción Mundo Agropecuario
El otoño avanza, las hojas caen y el viñedo se prepara para su descanso anual. Para los viticultores de regiones frías, llega el momento más delicado del calendario: proteger las vides del invierno.
En climas templados o continentales, las heladas intensas pueden dañar los brotes y hasta destruir completamente una planta si no se toman precauciones. Por eso, la técnica de doblar y cubrir las vides —una práctica tradicional en Europa del Este y el norte de Asia— vuelve a ganar protagonismo entre los productores modernos.
Cubrir las vides no solo preserva su vida, sino que asegura una brotación uniforme y sana en la próxima primavera, al proteger las yemas del frío extremo y de los vientos secos.
Por qué doblar la vid en lugar de cortarla
En muchas regiones vitícolas, las vides se podan y se dejan expuestas durante el invierno. Sin embargo, en zonas donde las temperaturas bajan de -15 °C o incluso -25 °C, eso puede ser fatal. El método de doblar la vid (“a través de la rodilla”) permite conservar las ramas principales sin cortarlas, protegiendo los brotes del año siguiente.
El principio es sencillo: se trata de doblar cuidadosamente la caña o vara principal de la vid hacia el suelo, sin romperla, para luego cubrirla con una capa aislante (tierra, paja o material sintético). Este gesto, que requiere cierta destreza, permite que la planta quede a salvo del frío mientras mantiene su estructura para el siguiente ciclo vegetativo.
Los viticultores experimentados aconsejan no realizar el doblado de forma brusca, sino de manera gradual, preferiblemente en días templados cuando la madera es más flexible. Si se hace con frío intenso, la caña puede quebrarse fácilmente.
El método “a través de la rodilla”
La técnica conocida como “a través de la rodilla” (cherez koleno, en ruso) consiste en doblar la vid formando un arco suave con la ayuda de la rodilla o del antebrazo, aplicando presión en el punto medio del sarmiento. Así se logra un ángulo controlado sin fracturar los vasos internos de la planta.
Una vez doblada, la caña se fija al suelo con ganchos o estacas metálicas, cuidando que las yemas queden orientadas hacia arriba o de lado, nunca hacia abajo. Esto facilita su futura brotación.
En los viñedos profesionales, el proceso suele realizarse inmediatamente después de la poda otoñal, antes de las primeras heladas fuertes. En pequeñas parcelas o jardines, puede hacerse escalonadamente, eligiendo los días más suaves del otoño.
Cómo y con qué cubrir las vides
Una vez que las ramas están dobladas, el paso siguiente es cubrirlas adecuadamente. El material elegido depende del clima y del tipo de suelo:
- En regiones de inviernos moderados, basta con una capa de tierra suelta de 10–15 cm, colocada sobre la vid.
- En zonas más frías, se recomienda añadir una capa de paja, hojas secas o compost vegetal para aumentar el aislamiento térmico.
- Donde las temperaturas descienden por debajo de -25 °C, algunos viticultores combinan tierra con telas no tejidas o plásticos agrícolas transpirables, que protegen sin provocar humedad excesiva.
Es importante evitar el uso de materiales completamente impermeables, ya que pueden provocar condensación y pudrición durante los deshielos.
El riesgo del exceso de humedad
Proteger la vid del frío no significa sellarla del aire. El error más común es cubrir en exceso. Si la vid permanece demasiado húmeda, puede desarrollar hongos o sufrir asfixia radicular. Por eso, muchos expertos recomiendan crear pequeños túneles de aire o respiraderos bajo la cubierta.
Otro truco útil consiste en dejar una pequeña abertura orientada al norte, para evitar que el sol invernal caliente demasiado el interior del refugio y cause fluctuaciones de temperatura.
Preparación del suelo y cuidados posteriores
Antes de cubrir la vid, conviene limpiar el área alrededor del tronco y retirar hojas o frutos secos que puedan atraer plagas. También es aconsejable aplicar una ligera capa de ceniza vegetal o cal agrícola en la base, como medida preventiva contra hongos.
En primavera, el destape debe hacerse con paciencia. Lo ideal es retirar la cobertura gradualmente, primero dejando respirar la planta durante el día y volviendo a cubrirla por la noche durante las primeras semanas de deshielo.
Esta transición suave evita el “choque térmico” y reduce el riesgo de que los brotes se quemen con las heladas tardías.
Tradición y conocimiento práctico
El método de doblado y cobertura invernal tiene más de un siglo de historia. Nació en regiones donde el cultivo de la vid era un desafío constante —como el Cáucaso, Ucrania o el sur de Rusia— y ha sobrevivido porque combina simplicidad, eficacia y bajo costo.
Hoy, en tiempos de cambio climático y variaciones extremas, esta técnica vuelve a cobrar relevancia incluso en países del sur de Europa o América Latina con inviernos más irregulares.
La experiencia de los agricultores demuestra que proteger la vid no es solo una tarea técnica, sino también un arte transmitido de generación en generación. Cada viñedo, cada suelo y cada clima requiere su propio equilibrio entre abrigo y ventilación.
Preparar la vid para el invierno es, en definitiva, una inversión en el futuro del viñedo: una promesa de racimos sanos, brotes fuertes y cosechas abundantes cuando regrese la primavera.
Referencias
- AgroXXI (2025). Как уложить виноград на зиму для укрытия через колено и как ли замочить лозу?
- Instituto de Investigación de Viticultura y Enología de Novorossiysk.
- Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV). Guía de manejo invernal de viñedos en climas fríos.
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
