Un escudo molecular contra el clima extremo
🖋️ Redacción Mundo Agropecuario
El cambio climático está empujando a las plantas a sus límites fisiológicos. Las olas de calor y las sequías prolongadas están reduciendo los rendimientos agrícolas en regiones donde antes el clima era predecible. Ahora, un grupo de científicos ha identificado un mecanismo genético clave que protege a las plantas del estrés térmico y la deshidratación, un avance que podría revolucionar el desarrollo de cultivos más resistentes.
El descubrimiento, realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (EE.UU.), revela cómo ciertas plantas activan una serie de “genes guardianes” que refuerzan la estabilidad de las membranas celulares cuando la temperatura y la radiación solar se disparan. Estos genes, denominados HSP-reguladores (por Heat Shock Proteins o proteínas de choque térmico), funcionan como un sistema interno de defensa que mantiene la integridad de las células vegetales bajo condiciones extremas.
La respuesta natural que inspira la biotecnología
Cuando una planta enfrenta temperaturas superiores a los 35 °C o una pérdida rápida de agua por evaporación, sus proteínas tienden a desnaturalizarse, perdiendo estructura y función. Sin embargo, las Heat Shock Proteins actúan como pequeños “chaperones moleculares”, que reacomodan esas proteínas y evitan el colapso celular.
El equipo científico descubrió además que algunas especies vegetales activan este sistema de manera anticipada, antes incluso de alcanzar niveles críticos de calor. Esta respuesta temprana está controlada por un grupo de genes hasta ahora poco estudiados, denominados HSF-B2 y DREB2, que funcionan como sensores climáticos internos.
Gracias a herramientas de edición genética y análisis transcriptómico, los investigadores lograron aumentar la expresión de estos genes en plantas modelo como el arroz y el maíz. El resultado fue sorprendente: los cultivos modificados soportaron hasta cuatro días más de exposición a altas temperaturas sin pérdida significativa de productividad ni daño estructural.
Agricultura frente a la crisis climática
El hallazgo llega en un momento crucial. Según la FAO, más del 45 % de las tierras agrícolas del mundo están hoy expuestas a algún tipo de estrés térmico o hídrico recurrente. En América Latina, regiones tradicionalmente fértiles como el norte de Argentina, el sur de Brasil o los llanos venezolanos enfrentan temporadas más secas y calurosas.
Aplicar este conocimiento podría cambiar el panorama. Los investigadores proponen usar estos genes reguladores como “interruptores de protección” en programas de mejoramiento genético, tanto mediante cruzamientos convencionales como a través de biotecnología avanzada. De ese modo, se podrían desarrollar variedades de maíz, trigo, arroz o soja más tolerantes al calor, con menos dependencia de riego o fertilizantes.
Más allá de la ingeniería genética
Pero la innovación no se limita al laboratorio. Comprender cómo las plantas manejan el estrés térmico puede ayudar también a diseñar estrategias agronómicas más inteligentes. Por ejemplo, ajustar los calendarios de siembra para coincidir con los momentos de mayor expresión natural de estos genes, o aplicar bioestimulantes que imiten su efecto protector.
Además, los autores subrayan que esta adaptación no significa que las plantas sean invulnerables al cambio climático. El objetivo no es crear organismos “superresistentes”, sino reducir la vulnerabilidad del sistema alimentario global. “No podemos detener el aumento de la temperatura de la noche a la mañana, pero sí podemos darle a las plantas herramientas para resistir mejor”, señaló la directora del estudio, la genetista Lisa Monroe.
Un nuevo horizonte para los cultivos del futuro
El descubrimiento refuerza una tendencia creciente en la ciencia agrícola: estudiar los mecanismos naturales de defensa de las plantas para aplicarlos a gran escala. Lo que antes era un proceso de selección empírica hoy puede acelerarse gracias a la genómica y la edición de precisión.
Si estos resultados se confirman en campo, podrían marcar un punto de inflexión en la producción agrícola mundial. Cultivos capaces de resistir olas de calor, conservar el agua y mantener su rendimiento significan seguridad alimentaria en un mundo cada vez más impredecible.
Como recordaron los autores, el calor no solo afecta a los humanos: también es una prueba diaria para cada semilla que intenta sobrevivir. Y en esa lucha silenciosa, la ciencia acaba de descubrir una nueva aliada genética.
Referencias
- ScienceDaily (2025). Genetic switch helps plants survive heat and drought stress.
- North Carolina State University. Department of Plant and Microbial Biology.
- FAO (2025). The State of Food and Agriculture under Climate Pressure.
- Plant Cell Journal (2025). Heat Shock Regulators and Membrane Protection in Crop Resilience.
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
