El estrés térmico del ganado bovino en Sudamérica ya se mide en cientos de horas al año


Un estudio cuantifica por primera vez el tiempo acumulado que el ganado de carne pasa en condiciones de incomodidad por calor


Redacción Mundo Agropecuario

El estrés térmico se ha convertido en uno de los factores más determinantes para la producción ganadera en un contexto de aumento de las temperaturas y mayor frecuencia de olas de calor. Un nuevo estudio científico ha logrado, por primera vez, cuantificar de forma directa cuánto estrés por calor experimenta realmente el ganado bovino de carne en Sudamérica, no en días aislados, sino como tiempo acumulado de incomodidad térmica a lo largo del año.

El trabajo aporta una mirada novedosa: en lugar de centrarse únicamente en picos extremos de temperatura, mide cuántas horas efectivas pasan los animales bajo condiciones que comprometen su bienestar. El resultado es contundente: en amplias zonas del continente, el ganado acumula cientos de horas anuales de estrés térmico, con implicaciones directas para la productividad, la salud animal y la sostenibilidad de los sistemas ganaderos.

Una nueva forma de medir el estrés térmico

Hasta ahora, gran parte de los estudios sobre calor y ganadería se basaban en promedios de temperatura o en eventos extremos. El enfoque de esta investigación es diferente: calcula el tiempo total durante el cual los animales se encuentran en condiciones de incomodidad térmica, integrando temperatura, humedad y otros factores ambientales relevantes.

Esta medición acumulativa permite entender mejor el impacto real del calor sobre el ganado, ya que el daño no proviene solo de un día excepcionalmente caluroso, sino de la exposición prolongada a condiciones subóptimas. En términos fisiológicos, esto significa más tiempo con dificultad para disipar calor, mayor gasto energético y una respuesta de estrés sostenida.

Cientos de horas de incomodidad térmica cada año

Los resultados del estudio muestran que, en gran parte de Sudamérica, el ganado bovino de carne pasa cientos de horas al año bajo condiciones de estrés térmico. En algunas regiones, este tiempo acumulado es especialmente elevado, lo que indica que el calor no es un problema puntual, sino una presión constante sobre los sistemas productivos.

Este hallazgo es clave porque revela que incluso en zonas tradicionalmente consideradas aptas para la ganadería extensiva, el calor crónico ya está afectando al bienestar animal. La acumulación de horas de estrés térmico puede traducirse en menor ganancia de peso, cambios en el comportamiento y mayor vulnerabilidad a enfermedades.

Impacto directo en la producción de carne

El estrés por calor tiene efectos bien conocidos en el ganado de carne. Cuando los animales no pueden regular adecuadamente su temperatura corporal, reducen el consumo de alimento, alteran sus patrones de descanso y destinan más energía a mecanismos de enfriamiento, como el jadeo o la búsqueda de sombra.

El estudio subraya que la duración del estrés térmico es tan importante como su intensidad. Un número elevado de horas en condiciones adversas puede afectar de forma acumulativa la eficiencia productiva, incluso si las temperaturas extremas no son constantes. Para los productores, esto implica pérdidas que no siempre son evidentes a corto plazo, pero que se reflejan en el rendimiento anual.

Diferencias regionales dentro de Sudamérica

Uno de los aportes del trabajo es mostrar que el impacto del calor no es homogéneo. Existen diferencias regionales marcadas en la cantidad de horas de estrés térmico que experimenta el ganado, en función del clima local y de las condiciones ambientales.

Esta variabilidad sugiere que las estrategias de adaptación deben ser específicas para cada región, teniendo en cuenta la duración y la frecuencia del estrés térmico. No se trata solo de responder a eventos extremos, sino de gestionar una presión ambiental que se extiende a lo largo del año.

Bienestar animal y cambio climático

El estudio se inscribe en un contexto más amplio de cambio climático, donde el aumento de la temperatura media y la intensificación de las olas de calor están redefiniendo las condiciones de la producción agropecuaria. El bienestar animal emerge como un indicador clave para evaluar la sostenibilidad de los sistemas ganaderos.

Medir el estrés térmico en términos de tiempo acumulado permite vincular de forma más clara el clima con el bienestar del ganado. Esta información resulta esencial para diseñar sistemas productivos que reduzcan el sufrimiento animal y, al mismo tiempo, mantengan la viabilidad económica.

Implicaciones para la gestión ganadera

Los resultados del estudio ofrecen una base objetiva para replantear prácticas de manejo del ganado. Si el estrés térmico ya se manifiesta en cientos de horas anuales, las medidas de adaptación dejan de ser opcionales y pasan a ser una necesidad estructural.

Entre las estrategias que se desprenden del análisis está la importancia de considerar la disponibilidad de sombra, el acceso al agua y la planificación de los momentos de mayor actividad del ganado. El estudio no propone soluciones concretas, pero aporta el diagnóstico necesario para que productores y técnicos evalúen sus sistemas con mayor precisión.

Una herramienta para anticipar riesgos futuros

Al cuantificar el estrés térmico como tiempo acumulado, la investigación ofrece una herramienta valiosa para anticipar cómo podrían evolucionar los riesgos bajo escenarios de calentamiento adicional. Si las temperaturas continúan aumentando, es previsible que el número de horas de incomodidad térmica crezca, intensificando los desafíos para la ganadería de carne.

Este enfoque permite pasar de una percepción cualitativa del problema a una evaluación cuantitativa, facilitando la toma de decisiones basada en datos.

Un cambio de paradigma en la evaluación del calor

El principal aporte del estudio es conceptual: pone el foco en cuánto tiempo sufren los animales el calor, y no solo en cuán altas son las temperaturas. Este cambio de paradigma mejora la comprensión del impacto real del clima sobre la ganadería y refuerza la necesidad de integrar el estrés térmico como una variable central en la planificación productiva.

En un continente donde la ganadería bovina es un pilar económico y social, contar con este tipo de información resulta fundamental para enfrentar los desafíos actuales y futuros.

Referencias

Phys.org – Beef cattle in South America experience hundreds of hours of heat stress per year, study finds
https://phys.org/news/2026-01-beef-cattle-south-america-hundreds.html


Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.


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