Europa puede reducir 40% de sus emisiones agrícolas sin sacrificar productividad

Un nuevo estudio plantea una ruta viable para descarbonizar el agro europeo


Representación esquemática del marco de investigación utilizado para estimar las tierras de cultivo subóptimas y evaluar estrategias de gestión de tierras de cultivo para impulsar el nexo tierra-clima-biodiversidad en Europa. Las tierras de cultivo subóptimas se identifican considerando tierras de cultivo que actualmente se caracterizan por baja productividad, alta fragmentación o gradientes de pendiente pronunciados. Crédito: Nature Communications (2025). DOI: 10.1038/s41467-025-65201-4

Redacción Mundo Agropecuario

La agricultura europea enfrenta una doble presión: reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero y, al mismo tiempo, mantener la producción de alimentos en un continente que consume más de lo que produce. Un estudio reciente publicado en Nature Communications ofrece una conclusión que rompe con la idea de que la reducción de emisiones exige disminuir la producción: los agricultores europeos podrían reducir hasta un 40% sus emisiones agrícolas, aliviar la presión sobre la biodiversidad y seguir produciendo los mismos volúmenes de alimentos.

La investigación, basada en modelos agroambientales avanzados, analizó el uso de la tierra, las prácticas productivas y los flujos de carbono y nitrógeno en diferentes sistemas agrícolas de la Unión Europea. El objetivo: identificar estrategias realistas que permitan transformar el sistema agrícola sin comprometer su capacidad de abastecimiento.

Un sistema productivo con margen real para la descarbonización

El estudio parte de una premisa importante: aunque la agricultura europea ha implementado mejoras en eficiencia durante la última década, todavía existe un amplio margen para la reducción de emisiones mediante cambios estructurales en la forma de producir.

Entre los hallazgos principales, los autores destacan que una combinación de medidas relativamente accesibles permitiría disminuir de manera significativa la huella climática del sector. Esto incluye prácticas como rotaciones más diversas, reducción del uso de insumos sintéticos, manejo del estiércol más eficiente y la integración de árboles y vegetación permanente en zonas agrícolas.

Estas medidas, además de su impacto climático, generan beneficios adicionales al mejorar la salud del suelo y proteger la biodiversidad, uno de los elementos que se encuentra en mayor riesgo por la intensificación agrícola del último medio siglo.

Menos presión sobre los ecosistemas, más resiliencia en la producción

Uno de los puntos más relevantes del estudio es que no plantea la reducción de emisiones como un sacrificio, sino como una oportunidad para crear sistemas agrícolas más estables, productivos y económicamente viables a largo plazo.

Los científicos advierten que buena parte de los impactos ambientales actuales se deben a la expansión o intensificación de cultivos y pastizales en áreas naturales. Reducir esta presión implica mantener o incrementar la productividad dentro de las zonas ya cultivadas, lo cual requiere una gestión más inteligente y una transición hacia prácticas regenerativas.

El informe destaca, por ejemplo, que mejorar la gestión del nitrógeno permitiría reducir significativamente las emisiones asociadas a fertilizantes sin afectar el rendimiento, un aspecto fundamental para la estabilidad del sistema agrícola europeo. A esto se suma la capacidad de los suelos bien manejados para capturar carbono, un mecanismo clave para la mitigación.

Reequilibrar el uso del suelo: un desafío estratégico para Europa

El estudio identifica que parte de la solución pasa por un reordenamiento del uso de la tierra. Algunas zonas han sido sobreexplotadas, mientras que otras tienen potencial para desempeñar un papel más activo en la producción. El equilibrio entre regiones permite no sólo la reducción de emisiones, sino también la conservación de hábitats, algo especialmente relevante en zonas con especies amenazadas o ecosistemas fragmentados.

Asimismo, los investigadores señalan que la integración de sistemas mixtos —cultivos y ganadería que se retroalimentan— permitiría optimizar recursos y disminuir la dependencia de insumos externos intensivos en carbono.

Para los productores, esto significa oportunidades de diversificación, mejora de la eficiencia y mayor resiliencia frente a eventos climáticos extremos, un tema cada vez más sensible en Europa.

¿Se puede mantener la producción sin aumentar los costos?

Una de las preocupaciones centrales del sector agrícola es el impacto económico de la transición ecológica. Según los autores, el modelo propuesto demuestra que es posible mantener la producción sin elevar significativamente los costos, siempre que las medidas se implementen de forma gradual y con apoyo técnico y financiero adecuado.

La clave está en prácticas que mejoran la eficiencia y reducen las pérdidas. Por ejemplo, el uso de tecnologías de precisión para optimizar el agua y los fertilizantes, la implantación de sistemas de agricultura regenerativa, y una mejor gestión de residuos que reduce tanto emisiones como costos de insumos.

Mientras que algunas transformaciones requieren inversión —como infraestructura para manejo de estiércol o nuevas tecnologías de monitoreo—, otras se basan en cambios de manejo accesibles incluso para explotaciones pequeñas y medianas.

Un mensaje que trasciende a Europa

Aunque la investigación se centra en Europa, el planteamiento tiene implicaciones globales. La agricultura es responsable de aproximadamente un tercio de las emisiones globales relacionadas con el clima, y la mayoría de los países está evaluando caminos para descarbonizar sus sistemas alimentarios sin generar inseguridad alimentaria.

El estudio aporta evidencia sólida de que la transformación es técnica y económicamente posible, siempre que exista voluntad política, apoyo científico y una transición acompañada por los mercados y los consumidores.

Para Europa, el mensaje es claro: transformar el sistema agrícola no sólo es necesario frente al cambio climático, sino viable y compatible con la seguridad alimentaria.

Referencias

Nature Communications. “European agricultural greenhouse gas emissions can be reduced by 40% without compromising food production.” Phys.org. https://phys.org/news/2025-11-european-agricultural-greenhouse-gas-emissions.html


Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.


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