Fertilizar con orina humana: una vía real hacia la agricultura circular


Cómo el aprovechamiento de la orina y las aguas residuales puede cerrar el ciclo de nutrientes y reducir emisiones


Redacción Mundo Agropecuario

La posibilidad de fertilizar los cultivos con orina humana plantea un cambio profundo en la forma de entender la producción agrícola y la gestión de los residuos. Lejos de ser una idea marginal, investigaciones desarrolladas por científicos de Wageningen University & Research muestran que este enfoque no solo es viable, sino que puede ofrecer ventajas ambientales claras frente al uso de fertilizantes minerales convencionales. El aprovechamiento de la orina y de las aguas residuales humanas se presenta como una herramienta clave para avanzar hacia una agricultura circular, capaz de cerrar los ciclos de nutrientes y reducir las emisiones asociadas al sistema alimentario.

La orina como fuente concentrada de nutrientes esenciales

Uno de los puntos centrales del artículo original es que la orina humana contiene la mayor parte de los nutrientes excretados por el cuerpo, especialmente nitrógeno, fósforo y potasio, los mismos elementos que la agricultura obtiene hoy en gran medida a través de fertilizantes sintéticos. Aunque suele considerarse un residuo, desde el punto de vista agronómico la orina es un recurso altamente concentrado y relativamente limpio en comparación con otros flujos de aguas residuales.

Los científicos explican que, en promedio, la mayor parte del nitrógeno presente en las aguas residuales domésticas proviene de la orina. Sin embargo, en los sistemas actuales este nutriente se diluye y debe eliminarse en las plantas de tratamiento, un proceso que consume energía y genera emisiones. Recuperarlo directamente permitiría reutilizarlo de forma eficiente en los campos agrícolas.

El vínculo entre fertilizantes sintéticos y emisiones

La producción de fertilizantes inorgánicos requiere grandes cantidades de energía y está asociada a emisiones significativas de gases de efecto invernadero. El artículo detalla que, además del impacto climático, el uso intensivo de estos insumos contribuye a la pérdida de nutrientes y a la contaminación de suelos y aguas cuando no son absorbidos por los cultivos.

En este contexto, sustituir parcial o totalmente los fertilizantes minerales por nutrientes recuperados de la orina humana permitiría reducir la dependencia de procesos industriales intensivos y disminuir las emisiones a lo largo de la cadena alimentaria. No se trata únicamente de un cambio técnico, sino de una transformación en la forma de cerrar el ciclo entre consumo y producción.

Agricultura circular: cerrar el ciclo de los nutrientes

La agricultura circular busca que los nutrientes extraídos del suelo para producir alimentos regresen al sistema productivo en lugar de convertirse en residuos. El artículo subraya que, actualmente, gran parte de esos nutrientes termina en las plantas de tratamiento de aguas residuales, donde su recuperación es limitada o inexistente.

El uso de la orina como fertilizante representa una oportunidad directa para cerrar ese ciclo. Al separar la orina en origen y tratarla adecuadamente, es posible devolver al suelo los nutrientes que originalmente proceden de los alimentos, reduciendo pérdidas y aumentando la eficiencia del sistema agrícola en su conjunto.

Separación en origen y tratamiento seguro

Uno de los aspectos clave analizados es la separación de la orina en el origen, es decir, antes de que se mezcle con otras aguas residuales. Los científicos indican que esta práctica facilita enormemente la recuperación de nutrientes y reduce los costes y la complejidad del tratamiento posterior.

El artículo explica que la orina puede almacenarse y procesarse para garantizar su seguridad sanitaria antes de ser utilizada en agricultura. Este tratamiento permite eliminar riesgos y estabilizar los nutrientes, haciendo posible su aplicación como fertilizante de manera controlada y segura para los cultivos.

Resultados agronómicos comparables a los fertilizantes minerales

Según la información presentada, los ensayos y evaluaciones realizadas muestran que los nutrientes recuperados de la orina pueden ofrecer resultados agronómicos comparables a los de los fertilizantes sintéticos. Los cultivos responden de forma similar cuando reciben nitrógeno y otros elementos esenciales procedentes de esta fuente, siempre que se apliquen de forma adecuada.

Este hallazgo es fundamental, ya que demuestra que el uso de orina no implica una pérdida de productividad. Por el contrario, permite mantener el rendimiento agrícola mientras se reducen los impactos ambientales asociados al sistema actual de fertilización.

Beneficios adicionales para la gestión del agua

El aprovechamiento de la orina también tiene implicaciones positivas para la gestión del agua. Al recuperar nutrientes antes de que lleguen a las plantas de tratamiento, se reduce la carga contaminante de las aguas residuales. Esto puede simplificar los procesos de depuración y disminuir el consumo energético necesario para eliminar nitrógeno y fósforo del agua.

El artículo destaca que este enfoque contribuye a un sistema más eficiente, en el que el agua se limpia con mayor facilidad y los nutrientes se reutilizan en lugar de desperdiciarse.

Barreras sociales y culturales

A pesar de sus ventajas técnicas y ambientales, el uso de orina humana como fertilizante enfrenta barreras sociales y culturales. El artículo señala que la aceptación pública es uno de los principales desafíos para su implementación a gran escala. La percepción de la orina como un residuo indeseable dificulta su consideración como recurso agrícola.

Los investigadores subrayan que superar estas barreras requiere información clara, marcos normativos adecuados y ejemplos prácticos que demuestren la seguridad y eficacia del sistema. La transición hacia una agricultura circular no es solo tecnológica, sino también cultural.

Un cambio de enfoque en los sistemas alimentarios

La propuesta analizada en el artículo invita a repensar los sistemas alimentarios desde una perspectiva integrada. El uso de orina y aguas residuales humanas como fuente de nutrientes conecta directamente el consumo urbano con la producción agrícola, reduciendo pérdidas y cerrando ciclos.

Este enfoque no elimina la necesidad de otros fertilizantes o prácticas agrícolas, pero sí ofrece una herramienta concreta para avanzar hacia sistemas más sostenibles, resilientes y coherentes con los objetivos de reducción de emisiones y uso eficiente de recursos.

Hacia una práctica viable y escalable

Los científicos de Wageningen University & Research concluyen que fertilizar con orina es técnicamente posible y ambientalmente ventajoso, siempre que se integren sistemas adecuados de separación, tratamiento y aplicación. La evidencia presentada muestra que este recurso puede desempeñar un papel relevante en la transición hacia una agricultura más circular.

Lejos de ser una solución teórica, el aprovechamiento de la orina humana se perfila como una práctica con potencial real para reducir emisiones, cerrar el ciclo de nutrientes y transformar la relación entre ciudades, residuos y producción de alimentos.

Referencias

Wageningen University & Research. Using urine to fertilize: circular agriculture in practice. Artículo de divulgación científica sobre recuperación de nutrientes, agricultura circular y reducción de emisiones.
https://www.wur.nl/en/longread/using-urine-fertilize-circular-agriculture-practice


Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.


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