Más de 1700 millones de personas viven en zonas donde los rendimientos agrícolas están disminuyendo debido a la degradación de la tierra, según el informe El estado de la alimentación y la agricultura 2025.
Redacción Mundo Agropecuario
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha lanzado una seria advertencia sobre la crisis global de los suelos. En su más reciente informe, El estado de la alimentación y la agricultura 2025, la agencia revela que cerca de 1700 millones de personas habitan en regiones donde la productividad agrícola se reduce progresivamente debido a la degradación de la tierra causada por actividades humanas.
El documento, presentado en Roma, describe esta situación como una “crisis silenciosa” que amenaza la estabilidad de los sistemas alimentarios, el sustento de millones de productores rurales y la salud de los ecosistemas. La degradación no solo afecta a los cultivos, sino también a la capacidad de los suelos para retener agua, capturar carbono y mantener la biodiversidad necesaria para una agricultura sostenible.
Una tendencia alarmante y global
El informe detalla que el impacto de la degradación del suelo se extiende a todos los continentes, con especial severidad en regiones áridas y semiáridas de África, Asia y América Latina. Allí, las prácticas agrícolas intensivas, el sobrepastoreo y la deforestación aceleran la erosión y el agotamiento de nutrientes, creando un círculo vicioso de menores rendimientos y mayor vulnerabilidad social.
La FAO subraya que los efectos son especialmente graves en países donde la agricultura constituye la principal fuente de ingresos y empleo rural. La pérdida de fertilidad de los suelos puede reducir los ingresos familiares, provocar migraciones forzadas y aumentar la dependencia de ayuda alimentaria internacional.
Restaurar la tierra, una inversión estratégica
El informe insiste en que revertir la degradación no solo es posible, sino rentable. Cada dólar invertido en restauración del suelo puede generar hasta siete dólares en beneficios económicos, ambientales y sociales. Entre las soluciones destacadas se incluyen la agricultura de conservación, la reforestación de cuencas hidrográficas, la gestión sostenible del agua y la reintroducción de cultivos tradicionales resistentes al clima.
Asimismo, la FAO recomienda incorporar la evaluación de la salud del suelo en las políticas agrícolas y en los planes nacionales de desarrollo. La restauración no debe limitarse a áreas críticas, sino integrarse en una estrategia más amplia que vincule producción, sostenibilidad y resiliencia frente al cambio climático.
Un llamado a la acción mundial
El director general de la FAO, Qu Dongyu, señaló durante la presentación del informe que “la degradación de la tierra es un problema que trasciende fronteras y sectores”. Enfatizó que proteger los suelos “es esencial para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible, garantizar la seguridad alimentaria y mitigar la crisis climática”.
El informe concluye con una advertencia: si no se actúa con urgencia, la degradación continuará expandiéndose y podría reducir hasta un 10% la producción global de alimentos para 2050, afectando de forma desproporcionada a los países más pobres.
La FAO insta a los gobiernos, empresas y agricultores a cooperar en una transición hacia prácticas agrícolas regenerativas, capaces de recuperar la productividad y preservar el capital natural del planeta.
Referencia: Basado en el artículo publicado por Noticias ONU (2025): https://news.un.org/es/story/2025/11/1540677
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
