La pesca en alta mar falla en su misión: organismos reguladores bajo presión global

Un análisis internacional advierte que la gestión actual amenaza la sostenibilidad de los océanos


Redacción Mundo Agropecuario

Un nuevo análisis publicado en Environmental Research Letters y difundido por Phys.org alerta sobre una situación crítica: los organismos responsables de gestionar y conservar las pesquerías en alta mar —que abarcan casi dos tercios de los océanos del planeta— están rindiendo muy por debajo de lo necesario, poniendo en riesgo la salud de los ecosistemas marinos y la estabilidad de las actividades pesqueras.

El estudio señala que estas entidades regulatorias, creadas para equilibrar explotación y conservación, no están cumpliendo eficazmente su mandato. La consecuencia es un panorama preocupante donde especies sobreexplotadas, prácticas de pesca insostenibles y fallos de supervisión se combinan para agravar el deterioro ambiental global.

Organismos con bajo desempeño en un océano cada vez más vulnerable

Las pesquerías de alta mar dependen en gran medida de organizaciones regionales de ordenación pesquera (OROP), grupos internacionales encargados de establecer cuotas, monitorear capturas y asegurar que la explotación sea compatible con la conservación. Sin embargo, el análisis indica que muchas de estas instituciones muestran debilidades estructurales, falta de mecanismos de cumplimiento y una capacidad insuficiente para responder a cambios rápidos en poblaciones marinas.

Entre los puntos más preocupantes resaltan la subestimación del estado real de las poblaciones, la adopción tardía de medidas correctivas y la pobre implementación de sanciones cuando se violan acuerdos. Estas fallas permiten que algunas flotas continúen operando con métodos poco selectivos, aumentando el impacto sobre especies vulnerables.

El estudio recuerda que la pesca en alta mar es especialmente compleja debido a la ausencia de jurisdicción nacional directa. Los océanos abiertos son un territorio donde la gobernanza depende de la cooperación, y el bajo desempeño de las entidades encargadas debilita por completo la posibilidad de un manejo sostenible.

Sobreexplotación y falta de control: un escenario que se repite

Las señales de sobreexplotación de especies comerciales —como el atún, el pez espada y algunos tiburones pelágicos— se han vuelto recurrentes. Las OROP, en muchos casos, no han logrado establecer límites de captura basados en evidencia científica robusta, o bien han permitido excepciones que socavan los acuerdos generales.

Los investigadores explican que el problema no es únicamente la escasez de recursos, sino la incapacidad de reaccionar ante los cambios. El calentamiento oceánico, las migraciones alteradas por el clima y la expansión de flotas industriales han creado un entorno dinámico que exige respuestas rápidas y coordinadas. Sin embargo, la burocracia y los intereses económicos nacionales suelen retrasar decisiones clave, dejando a los ecosistemas sin protección adecuada.

A esto se suma la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR), que florece especialmente en zonas remotas. La falta de vigilancia, sumada a sistemas de seguimiento incompletos, facilita que muchas embarcaciones operen fuera del radar regulatorio.

Impactos ecológicos y económicos: un riesgo que cruza fronteras

El mal desempeño de las instituciones encargadas no se limita al ámbito ambiental. Los impactos sobre la economía pesquera pueden ser enormes. La disminución de poblaciones afecta la disponibilidad de recursos para comunidades costeras, incrementa la competencia entre flotas y compromete la seguridad alimentaria.

La reducción de la biodiversidad marina también genera pérdidas en servicios ecosistémicos esenciales, como el ciclo de nutrientes y la captura natural de carbono. La ciencia advierte que la degradación de estos sistemas puede agravar los efectos del cambio climático, ampliando un círculo de retrocesos difíciles de revertir.

Los investigadores subrayan que los océanos de alta mar son fundamentales para la estabilidad ecológica del planeta. Su deterioro afecta cadenas tróficas completas, desde plancton hasta grandes depredadores, y reduce la resiliencia del mar frente a perturbaciones ambientales.

Reformas necesarias: hacia una gobernanza oceánica más eficiente

El estudio sugiere que una mejora real en la gestión pasa por fortalecer varios aspectos clave:

Fortalecer la base científica de las decisiones. Las cuotas pesqueras deben ajustarse rigurosamente a datos actualizados, considerando variaciones climáticas y proyecciones ecológicas.

Implementar sanciones efectivas. Las OROP requieren mecanismos de cumplimiento estrictos para evitar que ciertas flotas operen con impunidad.

Aumentar la vigilancia tecnológica. Sistemas satelitales, monitoreo electrónico y herramientas de análisis podrían ayudar a cerrar brechas de control en zonas remotas.

Garantizar transparencia. Informes abiertos, auditorías y acceso a datos de captura son esenciales para una gobernanza moderna.

Promover decisiones multilaterales rápidas. La lentitud actual, según el análisis, es incompatible con la velocidad de los cambios en los océanos.

Estas reformas no solo favorecerían la conservación, sino que permitirían estabilizar el suministro pesquero global en un contexto de creciente demanda alimentaria.

La urgencia de actuar para preservar los océanos

El trabajo publicado en Environmental Research Letters evidencia que la gestión de la pesca en alta mar se encuentra en un punto crítico. La falta de desempeño adecuado de los organismos responsables representa una amenaza directa para la sostenibilidad de una de las mayores fuentes de proteína del mundo.

Garantizar la salud de los océanos es clave para el futuro de la agricultura marina, la pesca artesanal y la seguridad alimentaria. La investigación propone una reflexión urgente: sin instituciones sólidas y mecanismos de control rigurosos, los ecosistemas marinos seguirán debilitándose, y con ellos, la capacidad global de sostener actividades productivas esenciales.

El desafío es enorme, pero aún existe margen para actuar. Reforzar la gobernanza, basar decisiones en ciencia sólida y mejorar la cooperación internacional son pasos indispensables para proteger los recursos que alimentan a millones de personas y sostienen la vida marina en todas sus dimensiones.


Referencias

Phys.org – High seas fisheries governance underperforms
Environmental Research Letters – Estudio sobre organismos reguladores y conservación pesquera
Información científica adicional citada en el artículo original sobre gobernanza marítima


Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.


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