Científicos alertan que la gestión del territorio debe evolucionar hacia modelos que integren biodiversidad, producción de alimentos y equidad social para responder a los desafíos del siglo XXI.
Redacción Mundo Agropecuario
El uso de la tierra se encuentra en el núcleo de múltiples emergencias que afectan al planeta: el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la desigualdad social y la inseguridad alimentaria. Estas crisis, interconectadas entre sí, tienen un punto común: prácticas agrícolas y de manejo del territorio que no son sostenibles a largo plazo. Un grupo internacional de investigadores advierte que la única forma de revertir esta tendencia es avanzar hacia paisajes multifuncionales, donde la producción, la conservación y la justicia social convivan en equilibrio.
Un modelo de desarrollo que agota la tierra
Durante décadas, los sistemas agrícolas industriales priorizaron el rendimiento por encima de la sostenibilidad. El resultado ha sido un uso del suelo que degrada ecosistemas, agota recursos hídricos y reduce la resiliencia de las comunidades rurales. Los científicos señalan que esta visión productivista contribuye directamente a las crisis globales: el cambio climático —por la pérdida de carbono en suelos y bosques—, la pérdida de biodiversidad —por la homogeneización de los paisajes agrícolas—, y la creciente desigualdad social en el mundo rural.
El estudio, publicado en Nature Sustainability, plantea que las políticas públicas deben abandonar la idea de que cada parcela de tierra sirve para un único propósito —sea agrícola, forestal o de conservación—. En su lugar, proponen una planificación integrada que permita combinar funciones ecológicas, económicas y sociales en un mismo territorio.
Los paisajes multifuncionales: una solución integral
Los llamados paisajes multifuncionales buscan romper las barreras entre conservación y producción. Su concepto parte de la idea de que los sistemas agrícolas y naturales no deben competir, sino complementarse. Por ejemplo, integrar árboles nativos dentro de las fincas agrícolas (agroforestería), mantener corredores ecológicos entre campos de cultivo o promover el manejo sostenible de pastizales.
De acuerdo con los autores, esta visión permite restaurar procesos ecológicos esenciales, como la polinización, la infiltración de agua o el control biológico de plagas, mientras se mantiene la productividad agrícola. Además, fomenta economías locales diversificadas que reducen la dependencia de monocultivos o mercados externos.
Conexión entre las crisis globales
El documento subraya que las crisis actuales no deben abordarse de forma aislada. Por ejemplo, la expansión de la frontera agrícola para responder a la demanda alimentaria mundial agrava la deforestación, que a su vez impulsa el cambio climático y la pérdida de hábitats. La desigualdad social —que afecta tanto a pequeños productores como a pueblos indígenas— también se ve intensificada cuando los beneficios económicos del uso del suelo se concentran en pocas manos.
Los investigadores señalan que una gestión integrada del territorio permitiría responder simultáneamente a estos problemas. Mediante políticas de gobernanza participativa, incentivos a prácticas agroecológicas y restauración de ecosistemas, los paisajes podrían convertirse en espacios que sirvan a la producción, a la vida comunitaria y a la estabilidad ambiental.
Políticas y cooperación: la clave del cambio
Implementar paisajes multifuncionales requiere coordinación entre sectores tradicionalmente separados: agricultura, medio ambiente, energía y desarrollo social. También implica revisar los mecanismos financieros y regulatorios que hoy favorecen el uso intensivo de la tierra.
Los autores recomiendan fortalecer la cooperación internacional para compartir conocimientos y experiencias exitosas. En países donde los sistemas de propiedad de la tierra son complejos o fragmentados, las estrategias participativas y la educación ambiental son herramientas fundamentales para lograr acuerdos sobre el uso sostenible del suelo.
Además, los investigadores destacan que las universidades y centros de investigación deben trabajar junto con comunidades rurales para adaptar las innovaciones tecnológicas y ecológicas a las realidades locales.
Un cambio de paradigma en marcha
El enfoque de los paisajes multifuncionales ya comienza a inspirar políticas públicas y proyectos en varias regiones del mundo. Desde programas de restauración forestal que integran producción sostenible en América Latina, hasta modelos agroecológicos comunitarios en África y Asia, el concepto se consolida como una alternativa real frente al modelo extractivo.
La transición hacia un manejo de la tierra más justo y resiliente no será inmediata, pero es inevitable si se busca garantizar la seguridad alimentaria y la estabilidad climática en las próximas décadas. Como concluye el estudio, “la forma en que usamos la tierra determinará el futuro de la humanidad”.
Referencias
https://phys.org/news/2025-10-multifunctional-landscapes-interconnected-global-crises.html
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
