Sistemas de análisis de imágenes para comprender las interacciones sociales en la porcicultura moderna

Inteligencia artificial y bienestar animal: un nuevo enfoque para monitorear la convivencia de cerdas en grupos


Redacción Mundo Agropecuario

La ganadería porcina moderna se enfrenta a un desafío estructural que va mucho más allá de la productividad: garantizar el bienestar animal en sistemas cada vez más intensivos y tecnificados. En este contexto, un grupo de investigadores franceses ha puesto a prueba una innovadora herramienta basada en análisis automático de imágenes, capaz de identificar y clasificar las interacciones sociales entre animales, distinguiendo de forma precisa si se trata de comportamientos positivos o negativos. El sistema ha sido evaluado específicamente en grupos de cerdas reproductoras, con el objetivo de mejorar la gestión del bienestar individual dentro del grupo y reducir los conflictos sociales que afectan tanto a la salud como al rendimiento productivo.

El trabajo, divulgado por el medio especializado AgroXXI, se inscribe en una tendencia creciente dentro de la ganadería de precisión, donde la tecnología digital y la inteligencia artificial se integran como herramientas clave para observar, interpretar y anticipar el comportamiento animal en tiempo real, sin necesidad de una supervisión humana constante.

El problema del alojamiento grupal y la agresividad entre cerdas

En muchos sistemas europeos y de otras regiones, las cerdas gestantes son alojadas en grupos como parte de las normativas de bienestar animal. Sin embargo, este tipo de manejo no está exento de problemas. La convivencia grupal suele generar competencia por recursos, establecimiento de jerarquías y episodios de agresividad, especialmente tras la formación de nuevos grupos o la reagrupación de animales.

Estas interacciones negativas no solo provocan lesiones físicas, estrés crónico y deterioro del estado corporal, sino que también pueden afectar parámetros reproductivos clave, como la tasa de concepción, la duración de la gestación o la viabilidad de las camadas. Tradicionalmente, la detección de estos problemas ha dependido de la observación directa por parte del personal de granja, un método costoso, subjetivo y difícil de aplicar de forma continua en explotaciones de gran tamaño.

Una tecnología que “lee” el comportamiento animal

La propuesta de los investigadores franceses se basa en un sistema de visión artificial que analiza secuencias de imágenes captadas en las instalaciones donde se alojan las cerdas. A través de algoritmos avanzados, el sistema es capaz de identificar patrones de movimiento, proximidad y contacto entre animales, clasificando las interacciones como positivas, neutrales o negativas.

Entre las interacciones positivas se incluyen comportamientos sociales normales, como el descanso conjunto o el contacto no agresivo, mientras que las negativas abarcan empujones, mordiscos, persecuciones o disputas prolongadas. Este enfoque permite generar un mapa dinámico del clima social dentro del grupo, algo que hasta ahora resultaba extremadamente complejo de medir de forma objetiva.

Uno de los aspectos más relevantes del sistema es que no se limita a contabilizar eventos aislados, sino que evalúa la frecuencia, duración e intensidad de las interacciones, lo que facilita una comprensión mucho más fina del bienestar real de cada animal.

Del grupo al individuo: bienestar personalizado en granja

Un avance clave de esta tecnología es su capacidad para pasar del análisis colectivo al seguimiento individual, incluso en grupos numerosos. Al identificar qué animales están involucrados repetidamente en interacciones negativas, el sistema permite detectar cerdas dominantes excesivamente agresivas o individuos sistemáticamente sometidos al estrés social.

Esta información resulta especialmente valiosa para los ganaderos y veterinarios, ya que abre la puerta a intervenciones tempranas, como la reorganización de grupos, el ajuste del espacio disponible, la modificación del sistema de alimentación o, en casos extremos, la separación de animales problemáticos.

Desde el punto de vista del bienestar animal, este enfoque supone un cambio de paradigma: ya no se trata únicamente de cumplir requisitos normativos generales, sino de adaptar el manejo a las necesidades reales de cada individuo dentro del grupo.

Implicaciones productivas y sanitarias

Más allá de la dimensión ética, el uso de sistemas automáticos de monitoreo del comportamiento tiene implicaciones directas en la eficiencia productiva. Diversos estudios han demostrado que el estrés social prolongado en cerdas reproductoras está asociado con una mayor incidencia de cojeras, inmunosupresión y problemas reproductivos.

Al reducir las interacciones negativas y mejorar el bienestar general, estas tecnologías pueden contribuir a disminuir el uso de antibióticos, mejorar la longevidad de las reproductoras y estabilizar los resultados productivos de la explotación. Además, al automatizar la vigilancia del comportamiento, se libera tiempo del personal para tareas de mayor valor añadido, mejorando la gestión global de la granja.

Inteligencia artificial al servicio de la ganadería sostenible

El sistema probado por los investigadores franceses se enmarca dentro de un movimiento más amplio hacia la digitalización del sector ganadero, donde sensores, cámaras y algoritmos permiten tomar decisiones basadas en datos objetivos. En este sentido, la inteligencia artificial aplicada al comportamiento animal se perfila como una herramienta clave para avanzar hacia modelos de producción más sostenibles, transparentes y socialmente aceptables.

Aunque la tecnología aún se encuentra en fase de prueba y validación, los resultados iniciales muestran un alto potencial para su implementación comercial en el futuro. Los investigadores destacan que uno de los próximos pasos será mejorar la robustez del sistema en diferentes condiciones de iluminación, densidad animal y diseños de instalaciones, así como integrarlo con otros indicadores de bienestar, como la condición corporal o la actividad locomotora.

Un paso adelante en la relación entre tecnología y bienestar animal

La experiencia presentada demuestra que es posible utilizar herramientas avanzadas para abordar uno de los aspectos más complejos del bienestar animal: las relaciones sociales dentro de los grupos. En un sector sometido a crecientes exigencias sociales, regulatorias y económicas, este tipo de innovaciones ofrece una vía concreta para conciliar productividad, ética y sostenibilidad.

La porcicultura del futuro parece orientarse hacia sistemas donde la tecnología no sustituye al ganadero, sino que lo apoya con información precisa y en tiempo real, permitiéndole tomar mejores decisiones y responder de forma más rápida y eficaz a las necesidades de los animales bajo su cuidado.

Referencias

AgroXXI. Monitoring blagopoluchija svinomatok v gruppah: stop-kadr.
https://www.agroxxi.ru/zhivotnovodstvo/veterinarija/monitoring-blagopoluchija-svinomatok-v-gruppah-stop-kadr.html


Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.


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