Un estudio revela que una estadística ampliamente citada carece de base científica sólida
Redacción Mundo Agropecuario
Durante décadas, gobiernos, organismos internacionales, centros de investigación y analistas del sector agrícola han repetido una misma cifra: la agricultura de riego, que ocupa apenas una fracción de la superficie cultivada del planeta, produce alrededor del 40 % de los alimentos del mundo. Este dato, utilizado como fundamento para políticas públicas, estrategias de inversión y modelos de seguridad alimentaria, ha tenido un peso considerable en el diseño del futuro agrícola global. Sin embargo, un nuevo estudio revela que esta estadística —probablemente la más citada en temas de irrigación— se ha utilizado de manera acrítica y, en muchos casos, con base en referencias indirectas o débiles.
Una cifra que se convirtió en dogma, pero con evidencia insuficiente
La investigación pone sobre la mesa un hecho inquietante: la cifra que afirma que el riego aporta el 40 % de la producción mundial de alimentos carece de un respaldo empírico sólido. Más allá de haberse instalado como una verdad aceptada, su origen parece estar basado en una cadena de citas que se repiten sin verificación, un fenómeno conocido como evidencia de “oídas”.
Este hallazgo abre un debate fundamental en la agricultura moderna. La confianza de gobiernos y organismos internacionales en datos no verificados puede afectar decisiones que involucran inversiones millonarias, diseño de infraestructuras hídricas, manejo de acuíferos y planificación climática. En regiones donde el agua es escasa, la precisión estadística no es un lujo: es una necesidad crítica.
Irrigación y seguridad alimentaria: una relación más compleja de lo que se creía
Aunque es innegable que el riego aumenta los rendimientos y proporciona estabilidad productiva frente a sequías y variabilidad climática, el nuevo análisis sugiere que la magnitud exacta de su contribución podría estar sobreestimada o, cuando menos, insuficientemente sustentada en datos verificables.
El problema no radica en el papel del riego como herramienta de productividad agrícola, sino en la forma en que cierta información se ha transformado en narrativa dominante sin pasar por el rigor científico necesario. Para los investigadores, esto subraya la necesidad de actualizar los modelos globales de producción, incorporar nuevas metodologías y mejorar los sistemas de monitoreo para ofrecer cifras confiables.
La importancia de revisar lo que creíamos saber
El cuestionamiento de esta estadística pone de relieve un reto más amplio: muchos indicadores utilizados en la formulación de políticas agrícolas y climáticas provienen de estudios antiguos, cálculos aproximados o cadenas de citas que nunca condujeron a una fuente primaria verificable. Esta falta de precisión puede generar ineficiencias en la planificación, desvío de recursos e incluso interpretaciones erróneas sobre la capacidad real del sistema alimentario mundial.
Los autores del estudio señalan que es momento de abandonar la dependencia en cifras heredadas del pasado y avanzar hacia una medición más rigurosa, especialmente ahora que los cambios en el clima, la disponibilidad de agua y la presión demográfica obligan a optimizar cada decisión vinculada a la agricultura.
Consecuencias para las políticas públicas y la investigación científica
La estadística cuestionada ha servido como justificativo para múltiples políticas en países donde la expansión del riego se presenta como solución principal a problemas de productividad y seguridad alimentaria. Aunque el riego sigue siendo una herramienta valiosa, basar decisiones estratégicas en datos poco confiables puede llevar a inversiones subóptimas o a planes que ignoren alternativas viables, como la agricultura de secano mejorada, la gestión eficiente de suelos o la introducción de variedades resistentes a la escasez hídrica.
Asimismo, el hallazgo impulsa una reflexión en el ámbito científico. La investigación agrícola depende de modelos que utilizan datos agregados globales; si esos datos son débiles, las predicciones sobre rendimientos, resiliencia climática y seguridad alimentaria podrían estar distorsionadas. Los expertos sugieren el desarrollo de nuevos sistemas de recopilación de información mediante sensores remotos, satélites y análisis de big data agrícola para generar cifras más precisas.
Un llamado a reconstruir la base estadística de la agricultura global
El estudio no pretende restar importancia al riego, sino llamar la atención sobre la necesidad urgente de revisar, actualizar y verificar los datos que se han convertido en estándares. En un contexto donde la adaptación al cambio climático y la sostenibilidad hídrica son prioridades planetarias, trabajar con estadísticas confiables es esencial para tomar decisiones inteligentes.
La agricultura global enfrenta desafíos crecientes, desde variabilidad climática extrema hasta la competencia por recursos hídricos. En este escenario, construir una base estadística más rigurosa permitirá a los países diseñar estrategias más acertadas, optimizar recursos y garantizar sistemas alimentarios más resilientes.
El mensaje principal es claro: es momento de abandonar el uso de cifras de oídas y avanzar hacia una era en la que la información que sustenta las decisiones agrícolas sea tan robusta como los desafíos que enfrenta el planeta.
Referencias
https://phys.org/news/2025-11-widely-cited-irrigation-stat-food.html
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
