El control biológico con avispas sigue siendo eficaz frente a plagas agrícolas resistentes


Un estudio del Reino Unido demuestra que el uso de avispas parasíticas mantiene su efectividad contra la mosca blanca, pese al aumento de resistencias


Redacción Mundo Agropecuario

En un contexto agrícola marcado por el aumento de la resistencia de las plagas a insecticidas convencionales, el control biológico vuelve a situarse en el centro del debate como una herramienta sólida y confiable. Un nuevo estudio científico demuestra que el uso de avispas parasíticas para controlar plagas como la mosca blanca sigue siendo un método resiliente y eficaz, incluso cuando estas plagas desarrollan resistencia a otras formas de control.

La investigación, desarrollada en el Reino Unido por científicos de la University of Stirling, analiza cómo interactúan las avispas utilizadas en el control biológico con poblaciones de mosca blanca que muestran signos crecientes de resistencia. Los resultados refuerzan la idea de que los enfoques basados en la naturaleza pueden ofrecer soluciones duraderas frente a uno de los mayores desafíos actuales de la producción agrícola.

La resistencia de las plagas, un problema en expansión

La mosca blanca es una de las plagas agrícolas más problemáticas a escala global. Afecta a numerosos cultivos y se caracteriza por su alta capacidad de adaptación. Con el paso del tiempo, el uso repetido de insecticidas químicos ha favorecido la aparición de resistencias, reduciendo la eficacia de estos productos y obligando a los agricultores a incrementar dosis o recurrir a nuevas sustancias.

El estudio parte de esta realidad: la resistencia de las plagas no es un fenómeno aislado, sino una consecuencia directa de estrategias de control basadas casi exclusivamente en productos químicos. En este escenario, la necesidad de métodos alternativos se vuelve cada vez más evidente.

Avispas parasíticas como aliadas del agricultor

El control biológico mediante avispas consiste en utilizar insectos que parasitan o depredan a las plagas agrícolas, reduciendo sus poblaciones de forma natural. En el caso de la mosca blanca, ciertas especies de avispas depositan sus huevos en el interior de las larvas o pupas del insecto plaga, interrumpiendo su ciclo de vida.

La investigación demuestra que, incluso cuando la mosca blanca desarrolla resistencia a otros métodos, estas avispas mantienen su capacidad de control. Esto se debe a que el mecanismo de acción del control biológico es fundamentalmente distinto al de los insecticidas químicos.

Un método resiliente frente a la resistencia

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que el control biológico muestra una resiliencia inherente frente a la evolución de resistencias. Mientras que los insecticidas actúan a través de compuestos específicos —a los que las plagas pueden adaptarse—, las avispas interactúan con la plaga de forma biológica y dinámica.

Esta interacción viva dificulta que la plaga desarrolle defensas eficaces. Según el estudio, incluso cuando se observan cambios en las poblaciones de mosca blanca, las avispas continúan regulando sus números de manera efectiva.

La naturaleza como sistema de control equilibrado

El trabajo subraya que los sistemas naturales de control de plagas han evolucionado durante millones de años. Las relaciones entre depredadores, parásitos y presas forman parte de un equilibrio ecológico que resulta difícil de replicar con métodos sintéticos.

Al aprovechar estas interacciones, el control biológico no solo reduce la presión de selección que genera resistencia, sino que también contribuye a mantener la biodiversidad funcional en los agroecosistemas.

Implicaciones para la agricultura moderna

Los resultados del estudio tienen implicaciones claras para la gestión integrada de plagas. Lejos de ser una técnica marginal o complementaria, el control biológico con avispas se consolida como un pilar estratégico en sistemas agrícolas que buscan ser más sostenibles y menos dependientes de productos químicos.

El trabajo sugiere que integrar de forma consistente este tipo de control puede ayudar a prolongar la eficacia de otras herramientas y reducir los riesgos asociados al uso intensivo de insecticidas.

Un enfoque compatible con la sostenibilidad

Además de su eficacia, el control biológico presenta ventajas ambientales significativas. Al reducir la necesidad de aplicaciones químicas, disminuye el impacto sobre organismos no objetivo, suelos y cuerpos de agua.

El estudio refuerza la idea de que las soluciones basadas en la naturaleza no solo son viables, sino también compatibles con los objetivos de sostenibilidad que enfrentan actualmente los sistemas agropecuarios en Europa y otras regiones del mundo.

Lecciones frente al aumento de resistencias

La resistencia de las plagas suele interpretarse como una carrera armamentista entre el agricultor y el insecto. Sin embargo, los autores del estudio plantean una visión distinta: en lugar de intensificar el uso de químicos, es posible cambiar la lógica del control, apostando por mecanismos biológicos más difíciles de eludir.

El control con avispas demuestra que no todas las estrategias quedan obsoletas frente a la resistencia. Algunas, precisamente por su base ecológica, conservan su eficacia a largo plazo.

El papel de la ciencia en el control biológico

El estudio de la University of Stirling aporta evidencia empírica que respalda décadas de uso práctico del control biológico. Al analizar de forma sistemática cómo responde este método ante la resistencia de las plagas, la investigación ofrece una base científica sólida para su adopción y expansión.

Este tipo de trabajos resulta clave para orientar políticas agrícolas y programas de manejo que prioricen enfoques duraderos y basados en conocimiento científico.

Una herramienta vigente para el futuro agrícola

Lejos de ser una solución del pasado, el control biológico con avispas se perfila como una herramienta de futuro. En un escenario donde la resistencia de las plagas seguirá aumentando, los métodos que imitan y aprovechan procesos naturales ganan relevancia.

El estudio concluye que, pese a los desafíos, el uso de insectos beneficiosos como las avispas sigue siendo una de las formas más robustas de proteger los cultivos, ofreciendo una alternativa eficaz y sostenible para la agricultura contemporánea.


Referencias

Phys.org. Estudio de la University of Stirling sobre la eficacia del control biológico con avispas frente a plagas agrícolas resistentes.


Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.


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