La brecha regulatoria entre América Latina y la Unión Europea revela el uso extendido de pesticidas vetados en Europa por riesgos para la salud y el ambiente

Redacción Mundo Agropecuario
En América Latina, la protección de los cultivos agrícolas frente a plagas y enfermedades depende en gran medida del uso de pesticidas. Sin embargo, un análisis reciente de alcance regional muestra que una proporción significativa de los productos fitosanitarios autorizados para los principales cultivos latinoamericanos no cuenta con aprobación en la Unión Europea debido a riesgos para la salud humana y el medio ambiente. La magnitud de esta brecha regulatoria plantea interrogantes de fondo sobre los estándares de seguridad que rigen la agricultura en ambos contextos y sobre las implicaciones para los sistemas productivos de la región.
El estudio indica que casi la mitad de los pesticidas permitidos en cultivos de alta relevancia económica en América Latina están prohibidos o no aprobados en el marco normativo europeo. Esta diferencia no se limita a casos aislados, sino que configura un patrón estructural en el que productos considerados inaceptables en la Unión Europea continúan formando parte del paquete tecnológico habitual en países latinoamericanos. El contraste pone de relieve cómo las decisiones regulatorias influyen directamente en las prácticas agrícolas y en el perfil de riesgos asociados a la producción de alimentos.
Diferencias regulatorias entre América Latina y la Unión Europea
Las normas que rigen la autorización de pesticidas varían significativamente entre América Latina y la Unión Europea. En el espacio europeo, los procesos de evaluación priorizan la identificación de riesgos para la salud y el ambiente, lo que ha llevado a la retirada o no aprobación de numerosas sustancias activas. En contraste, en varios países latinoamericanos, esos mismos productos siguen estando disponibles para el control de plagas en cultivos de gran escala.
El análisis regional pone el foco en cultivos principales de la agricultura latinoamericana, donde el uso de pesticidas es un componente central del manejo agronómico. La permanencia de sustancias que no cumplen los criterios de aprobación europeos refleja marcos regulatorios con umbrales de tolerancia diferentes y procesos de evaluación que no siempre convergen en sus conclusiones. Esta divergencia no implica necesariamente que los países de América Latina carezcan de regulación, sino que los criterios de exclusión de determinados compuestos no son homogéneos entre regiones.
Desde una perspectiva divulgativa, el contraste evidencia cómo la armonización normativa en materia de protección fitosanitaria sigue siendo un desafío global. La coexistencia de mercados con estándares regulatorios dispares genera escenarios en los que productos considerados de alto riesgo en un bloque regional se utilizan de forma rutinaria en otro, con consecuencias potenciales para la salud pública, los ecosistemas y la percepción internacional de las prácticas agrícolas latinoamericanas.
Riesgos para la salud y el ambiente asociados al uso de pesticidas
El motivo central por el cual numerosos pesticidas no están autorizados en la Unión Europea es la identificación de riesgos para la salud humana y el ambiente. Estos riesgos incluyen potenciales efectos adversos sobre trabajadores agrícolas, poblaciones expuestas indirectamente y componentes clave de los ecosistemas, como la fauna no objetivo y los organismos del suelo. En América Latina, la continuidad en el uso de estas sustancias mantiene abierto un debate sobre el equilibrio entre la protección de los cultivos y la gestión de riesgos sanitarios y ambientales.
El estudio regional destaca que la presencia de pesticidas vetados en Europa en los sistemas productivos latinoamericanos no es marginal. Al contrario, forman parte del conjunto de herramientas disponibles para el manejo de plagas en cultivos estratégicos. Este hecho subraya la necesidad de analizar de manera crítica el perfil de riesgos que asume la agricultura en América Latina al depender de sustancias que otros marcos regulatorios han considerado inaceptables.
En el plano ambiental, el uso continuado de determinados pesticidas se asocia con impactos sobre la biodiversidad y la calidad de los ecosistemas agrícolas. Aunque el estudio no entra en la evaluación detallada de cada sustancia, el señalamiento de que casi la mitad de los productos autorizados en la región no superan los criterios europeos de aprobación pone de relieve la magnitud del desafío. La exposición ambiental y la persistencia de ciertos compuestos en suelos y cuerpos de agua forman parte del trasfondo de esta discusión regional.
Implicaciones para los sistemas agrícolas latinoamericanos
Para la agricultura de América Latina, la dependencia de pesticidas que no están permitidos en la Unión Europea plantea implicaciones técnicas, regulatorias y comerciales. En términos de manejo agronómico, estos productos forman parte de los esquemas de control de plagas que sostienen la productividad de cultivos clave. Sin embargo, la evidencia de su exclusión en Europa por motivos de seguridad introduce un elemento de tensión entre la necesidad de proteger los rendimientos y la de avanzar hacia prácticas más seguras.
Desde una perspectiva estructural, la brecha regulatoria refleja diferencias en las trayectorias de política pública. Mientras la Unión Europea ha reforzado progresivamente sus criterios de evaluación de riesgos, en América Latina la actualización de marcos normativos enfrenta desafíos vinculados a capacidades institucionales, presión productiva y diversidad de contextos nacionales. El resultado es un mosaico regulatorio en el que sustancias de uso corriente en la región no cuentan con el respaldo de los estándares europeos.
Este escenario también tiene una dimensión de percepción internacional. En un contexto de mercados globales y de creciente atención a la sostenibilidad de las cadenas agroalimentarias, la persistencia de pesticidas no aprobados en Europa en los sistemas productivos latinoamericanos puede influir en el debate sobre estándares de producción y en las expectativas de consumidores y socios comerciales. La diferencia normativa se convierte así en un elemento relevante para la discusión sobre la convergencia de estándares en agricultura.
Un debate abierto sobre la convergencia de estándares fitosanitarios
El contraste entre América Latina y la Unión Europea en materia de autorización de pesticidas pone de relieve un debate de fondo: cómo avanzar hacia criterios de evaluación que prioricen de manera más homogénea la protección de la salud y el ambiente en distintos contextos productivos. La constatación de que casi la mitad de los pesticidas utilizados en cultivos latinoamericanos no están permitidos en Europa evidencia la magnitud de la brecha existente.
Este escenario no se resuelve únicamente con la sustitución inmediata de productos, sino que remite a procesos más amplios de revisión regulatoria, fortalecimiento institucional y transición de los sistemas agrícolas hacia esquemas de manejo con menor dependencia de sustancias de alto riesgo. En América Latina, el desafío consiste en compatibilizar la necesidad de sostener la productividad de cultivos estratégicos con la incorporación progresiva de criterios de seguridad sanitaria y ambiental que reflejen los estándares más restrictivos a nivel internacional.
La investigación regional aporta un marco para entender la dimensión del problema y para situar el debate en el terreno de las políticas públicas. La brecha entre los marcos regulatorios no es solo una diferencia técnica, sino una expresión de modelos de gestión del riesgo distintos. En un contexto global de creciente escrutinio sobre el impacto ambiental de la agricultura, la discusión sobre el uso de pesticidas en América Latina adquiere una relevancia que trasciende las fronteras regionales.
Referencias
– Phys.org
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
