Aún no hay un sustituto del glifosato: el desafío pendiente para la agricultura mexicana

El gobierno reconoce que la alternativa todavía no está lista


Redacción Mundo Agropecuario

El debate en torno al glifosato continúa ocupando un lugar central en la agenda agrícola y política de México. Lejos de resolverse, la búsqueda de un producto que pueda reemplazarlo de manera eficaz y segura sigue abierta. Así lo reconoció recientemente la presidenta Claudia Sheinbaum, al admitir que todavía falta para encontrar un sustituto que cumpla con las funciones que hoy desempeña este herbicida ampliamente utilizado en el campo.

La afirmación fue recogida por el diario mexicano Reforma, que contextualiza las declaraciones en un escenario marcado por restricciones regulatorias, presiones ambientales y la necesidad de garantizar la productividad agrícola. Según lo expresado por la mandataria, el objetivo de sustituir el glifosato se mantiene, pero la realidad técnica y productiva muestra que aún no existe una alternativa plenamente viable.

El glifosato y su papel en la agricultura

El glifosato ha sido durante décadas una herramienta clave en el manejo de malezas en diversos sistemas productivos. Su eficacia, facilidad de uso y amplio espectro explican su adopción masiva tanto en la agricultura convencional como en esquemas de producción a gran escala.

Sin embargo, su uso ha sido objeto de cuestionamientos crecientes, especialmente en el ámbito ambiental y sanitario. En respuesta a estas preocupaciones, el gobierno mexicano ha impulsado una política orientada a reducir y eventualmente eliminar su utilización, apostando por la transición hacia otras prácticas y productos.

El problema, como reconoce ahora la propia presidenta, es que esa transición no puede realizarse de manera inmediata sin contar con una alternativa que garantice resultados comparables en términos productivos.

La dificultad de encontrar un reemplazo efectivo

De acuerdo con lo informado por Reforma, Claudia Sheinbaum fue clara al señalar que no existe aún un producto que sustituya al glifosato con la misma eficacia. Esta afirmación pone de relieve una realidad que los productores conocen bien: el control de malezas es una de las tareas más complejas y costosas del sistema agrícola.

El glifosato cumple una función transversal en numerosos cultivos y regiones, y su ausencia plantea desafíos técnicos importantes. Encontrar un reemplazo no implica únicamente identificar otro herbicida, sino desarrollar soluciones que funcionen en distintos contextos productivos y climáticos.

La presidenta subrayó que el objetivo es encontrar una alternativa lo más pronto posible, pero reconoció que el proceso requiere tiempo, investigación y validación en campo.

Investigación y tiempos reales del desarrollo agrícola

Las declaraciones recogidas por Reforma reflejan una comprensión de los tiempos reales de la investigación agrícola. El desarrollo de un producto que pueda reemplazar al glifosato no es inmediato: implica ensayos, evaluación de impactos y adaptación a distintas escalas de producción.

Desde el gobierno se ha insistido en la necesidad de avanzar hacia modelos más sostenibles, pero al mismo tiempo se reconoce que una sustitución apresurada podría generar problemas serios para la producción de alimentos. La falta de un sustituto funcional podría traducirse en mayores costos, menor control de malezas y pérdidas de rendimiento.

En este sentido, la postura expresada por Sheinbaum introduce un matiz relevante en el discurso oficial, al admitir que la solución aún no está disponible.

Impacto directo en los productores

Para los agricultores, la ausencia de un sustituto del glifosato representa una fuente constante de incertidumbre. El artículo de Reforma pone de manifiesto que las decisiones políticas en torno a este herbicida tienen efectos directos sobre la planificación de las campañas agrícolas.

Sin una alternativa clara, muchos productores enfrentan dificultades para definir estrategias de control de malezas que sean eficaces y económicamente viables. Esto resulta especialmente crítico en sistemas de producción extensivos, donde el glifosato cumple un rol central en la preparación de suelos y el manejo del cultivo.

El reconocimiento oficial de que aún no existe un reemplazo funcional es interpretado por el sector como una confirmación de los límites actuales de la transición propuesta.

Entre la política ambiental y la seguridad alimentaria

El debate sobre el glifosato se sitúa en la intersección entre política ambiental y seguridad alimentaria. Por un lado, existe la intención de reducir el uso de agroquímicos cuestionados; por otro, la necesidad de asegurar niveles de producción suficientes para abastecer a la población.

Las declaraciones de la presidenta, según recoge Reforma, reflejan esta tensión. Al admitir que todavía no hay un sustituto, se reconoce implícitamente que una eliminación total del glifosato sin alternativas podría poner en riesgo la estabilidad productiva.

Este equilibrio entre objetivos ambientales y realidades agrícolas es uno de los principales desafíos que enfrenta la política agroalimentaria mexicana.

Un proceso que sigue abierto

El artículo subraya que la búsqueda de alternativas al glifosato continúa siendo una prioridad para el gobierno, pero también deja claro que el proceso está lejos de concluir. La falta de un producto sustituto obliga a mantener el debate abierto y a revisar constantemente los plazos y estrategias planteadas.

Desde el punto de vista institucional, el reconocimiento de esta limitación técnica marca un punto importante, ya que alinea el discurso político con la situación real del campo. No se trata de renunciar al objetivo de sustitución, sino de asumir que el camino será más largo de lo previsto.

Un mensaje de cautela para el sector agropecuario

En conjunto, las declaraciones recogidas por Reforma transmiten un mensaje de cautela. La presidenta Claudia Sheinbaum reconoce que la eliminación del glifosato es un objetivo, pero también que aún no existen las condiciones técnicas para llevarlo a cabo de forma inmediata.

Para el sector agropecuario, este reconocimiento aporta claridad en un contexto marcado por la incertidumbre. Mientras no se identifique un sustituto eficaz, el glifosato sigue siendo una herramienta difícil de reemplazar, y cualquier transición deberá considerar esta realidad.

El desafío, tal como queda reflejado en el artículo original, es encontrar una solución que permita avanzar hacia prácticas más sostenibles sin comprometer la productividad y la viabilidad del campo mexicano.

Referencias

Reforma. “Todavía falta para encontrar sustituto de glifosato”.
Declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre la ausencia de un reemplazo eficaz para el glifosato y la necesidad de encontrarlo a la brevedad.


Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.


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