La recría eficiente, el mayor peso de faena y la integración campo-corral se consolidan como ejes productivos
Redacción Mundo Agropecuario
La ganadería argentina enfrenta un escenario particular: mientras el stock bovino permanece prácticamente estancado, la disponibilidad de maíz en abundancia abre una oportunidad estratégica para mejorar los niveles de producción sin necesidad de aumentar el número de animales. Según el análisis sectorial más reciente, el camino para 2026 no pasa por sumar cabezas, sino por incrementar la productividad por animal, una meta que se apoya en recrías más eficientes, mayor peso de faena y una articulación cada vez más estrecha entre el campo y el corral.
El planteo surge en un contexto en el que el crecimiento del rodeo encuentra límites estructurales, económicos y ambientales. Frente a ello, la mejora de los indicadores productivos aparece como la alternativa más viable para sostener y potenciar la oferta de carne. La clave está en aprovechar el excedente de granos, especialmente el maíz, para optimizar los sistemas de recría y terminación, logrando animales más pesados y eficientes.
Un stock estancado que obliga a repensar la estrategia
El estancamiento del stock bovino argentino no es un fenómeno nuevo, pero sí adquiere mayor relevancia en un escenario de demanda sostenida y de necesidad de generar más valor por unidad producida. La advertencia es clara: con una cantidad de animales que no crece de manera significativa, el único margen real de expansión productiva reside en extraer más kilos de carne por animal.
En este contexto, la recría cobra un rol central. Se trata de una etapa clave del ciclo ganadero, donde se define buena parte del desempeño posterior del animal. Mejorar la eficiencia en esta fase permite no solo acortar los tiempos de engorde, sino también alcanzar mayores pesos finales, con impactos directos en la rentabilidad y en la oferta total de carne.
La recría como pilar de la productividad
La recría eficiente se posiciona como uno de los principales ejes para alcanzar la meta de producir más carne por animal. Con mayor disponibilidad de maíz, los sistemas pueden apoyarse en dietas mejor balanceadas y en esquemas de alimentación que favorezcan un crecimiento sostenido y controlado.
El enfoque no se limita al uso de granos, sino que apunta a una mejor planificación del proceso productivo, integrando pasturas, suplementación estratégica y manejo adecuado de los animales. Una recría bien diseñada permite llegar a la etapa de terminación con animales más desarrollados, reduciendo la presión sobre el engorde final y optimizando los recursos disponibles.
Mayor peso de faena: un objetivo clave
Otro de los puntos centrales del planteo es el incremento del peso de faena. En lugar de enviar animales más livianos al frigorífico, el objetivo es prolongar el ciclo productivo de manera eficiente, logrando carcasas más pesadas sin sacrificar calidad ni eficiencia.
El aumento del peso de faena tiene un impacto directo en la producción total de carne. Con el mismo número de animales, se obtienen más kilos, lo que contribuye a mejorar los indicadores globales del sector. Este enfoque requiere ajustes en la nutrición, en el manejo sanitario y en la planificación del engorde, aspectos que se ven favorecidos por la disponibilidad de maíz.
Integración campo-corral: una tendencia en consolidación
La integración entre el campo y el corral aparece como otro de los factores determinantes para alcanzar la meta productiva de 2026. La articulación entre sistemas pastoriles y feedlots permite aprovechar las ventajas de cada etapa, combinando el bajo costo relativo del pasto con la eficiencia del engorde a corral.
Esta integración no solo mejora los resultados productivos, sino que también aporta flexibilidad al sistema, permitiendo adaptarse a las condiciones del mercado y a la disponibilidad de insumos. En un escenario de maíz abundante, el corral se convierte en una herramienta estratégica para cerrar ciclos productivos más largos y eficientes.
Maíz abundante como factor habilitante
La disponibilidad de maíz cumple un rol central en este nuevo enfoque ganadero. El grano actúa como apalancamiento nutricional, facilitando dietas de mayor densidad energética y una mejor conversión alimenticia. Esto se traduce en animales que crecen más rápido y alcanzan mayores pesos con menor costo relativo por kilo producido.
El uso estratégico del maíz no implica un reemplazo total de otros recursos forrajeros, sino una complementación inteligente, orientada a maximizar la eficiencia del sistema. En este sentido, la abundancia del cereal se presenta como una oportunidad para dar el salto productivo que el sector viene postergando.
Un cambio de lógica productiva hacia 2026
La meta de producir más carne por animal hacia 2026 implica un cambio de enfoque en la ganadería argentina. En lugar de expandir el stock, la estrategia se concentra en mejorar la eficiencia interna del sistema, optimizando cada etapa del ciclo productivo.
La combinación de recrías más eficientes, mayor peso de faena e integración campo-corral configura un modelo que busca mayor productividad con los recursos disponibles. En un contexto de maíz abundante, este enfoque se perfila como el camino más sólido para sostener el crecimiento del sector y fortalecer su competitividad en los próximos años.
Referencias
Infocampo. Con maíz en abundancia, la ganadería recría una meta para 2026: producir más carne por animal. https://www.infocampo.com.ar/con-maiz-en-abundancia-la-ganaderia-recria-una-meta-para-2026-producir-mas-carne-por-animal/
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
