La actividad agropecuaria argentina creció 4% interanual en octubre, pero aún muestra señales de desaceleración

Un repunte moderado marcado por un retroceso mensual que obliga a mirar con cautela


Redacción Mundo Agropecuario

El sector agropecuario argentino volvió a mostrar dinamismo en octubre, según los datos presentados por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR). El recién actualizado Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA) registró un crecimiento interanual del 4%, un avance que confirma la recuperación frente al escenario climático y económico del último año. Sin embargo, este impulso positivo convive con un dato que obliga a la prudencia: en la comparación mensual, la actividad se retrajo un 0,2% respecto de septiembre, señal de que la estabilidad del repunte aún no está consolidada.

El informe original de TN – Campo, basado en la presentación oficial del índice, destaca que este indicador busca capturar de manera integral la evolución económica del agro a partir de múltiples variables productivas, comerciales e industriales. Los analistas de la BCR interpretan que el avance interanual está asociado sobre todo a las mejoras en rindes y disponibilidad de granos que dejó atrás la fuerte sequía del ciclo previo, así como a un mayor movimiento logístico y comercial. Pero el freno mensual sugiere que factores coyunturales, como la volatilidad cambiaria y los costos internos, continúan condicionando la actividad.

Un indicador que resume el pulso productivo

El IACA se consolidó en los últimos años como una herramienta clave para medir el comportamiento económico de la cadena agroindustrial. A diferencia de otros índices centrados exclusivamente en precios o exportaciones, este indicador incorpora datos de transporte, industrialización, intermediación, consumo de insumos y, por supuesto, producción primaria. En ese sentido, la suba interanual del 4% sugiere que todo el ecosistema agropecuario contribuyó a la mejora, aunque no de manera uniforme.

Especialistas consultados por la BCR señalaron que sectores como la molienda de oleaginosas, la producción de insumos y la comercialización interna mostraron avances que compensaron la caída mensual. También destacaron una mejora en el transporte de cargas por camión y ferrocarril, dos rubros sensibles porque reflejan el nivel real de actividad sobre el territorio.

La leve caída del 0,2% frente a septiembre no altera la tendencia general, pero sí actúa como un recordatorio de las tensiones que atraviesa la economía argentina. Los incrementos en tarifas, combustibles y logística impactan de forma diferenciada a lo largo de la cadena, moderando el ritmo de recuperación.

La influencia del clima y la incertidumbre económica

Si bien la mejora interanual se explica en gran parte por la normalización climática, los técnicos que participaron en la presentación del índice insistieron en que el agro todavía enfrenta desafíos. El año 2025 ha sido caracterizado por condiciones más estables que permitieron mejores rindes en cultivos estratégicos, en especial maíz y soja. La disponibilidad de materia prima generó más movimiento en acopios, puertos e industrias, contribuyendo al aumento del IACA.

Sin embargo, la incertidumbre económica sigue siendo un factor de presión. La volatilidad del tipo de cambio y el incremento de costos operativos afectan a productores y empresas. En muchos casos, las decisiones de inversión y manejo se toman “a corto plazo”, lo que limita la consolidación de un rebote más robusto.

Además, el informe menciona que algunos segmentos, como la ganadería de engorde, aún muestran comportamientos mixtos por la recomposición de precios y la demanda interna condicionada por el poder adquisitivo.

Qué esperar para los próximos meses

Los analistas coinciden en que el cierre del año estará condicionado por la campaña gruesa, la evolución del clima y la estabilidad macroeconómica. Una mejora en la relación insumo/producto podría apuntalar nuevamente la actividad en noviembre y diciembre, pero un deterioro en los costos logísticos o una mayor presión inflacionaria podrían actuar en sentido contrario.

La BCR destacó que el comportamiento del índice se está monitoreando mes a mes para ofrecer una lectura más precisa del verdadero estado de la cadena. Para el sector productivo, este tipo de informes resulta fundamental: permiten identificar señales tempranas de cambio y anticipar decisiones, desde la planificación de siembras hasta ajustes en el manejo financiero.

Si bien la recuperación interanual del 4% es una noticia positiva, el retroceso del 0,2% respecto de septiembre genera un mensaje claro: el agro avanza, pero con cautela, y su ritmo dependerá tanto del clima como de la evolución de la economía argentina. La combinación de ambos factores determinará si los próximos meses consolidan la tendencia o si predominan las oscilaciones.

La importancia del IACA en la agenda agroindustrial

La presentación del índice por parte de la Bolsa de Comercio de Rosario no solo ofrece una radiografía del presente, sino que también abre el debate sobre la competitividad y la eficiencia de la cadena. Contar con un indicador sistemático permite analizar de manera más profunda la relación entre producción, infraestructura, industrialización y comercio exterior.

Para productores, cooperativas e industriales, el IACA es una herramienta que contribuye al diseño de estrategias más informadas, especialmente en un país donde la incertidumbre económica es una constante. El índice también es relevante para organismos públicos, ya que ayuda a dimensionar el impacto del sector en el PBI y en el empleo rural e industrial.

A medida que la cadena agropecuaria continúa siendo uno de los pilares económicos del país, la disponibilidad de indicadores confiables se vuelve esencial para planificar políticas, inversiones y proyecciones de mediano plazo.

Un sector que sigue siendo clave para el país

El agro argentino, con su compleja red de productores, acopios, industrias, exportadores y servicios asociados, sigue siendo un actor fundamental para la economía nacional. El crecimiento interanual del 4% es un reflejo de su capacidad de resiliencia, incluso en contextos desafiantes. La ligera caída mensual, aunque menor, muestra que la recuperación no está exenta de altibajos.

Si las condiciones climáticas acompañan y la macroeconomía ofrece un mínimo de previsibilidad, el cierre del año podría registrar un cierre positivo para la cadena. Pero si los costos siguen escalando o la incertidumbre se profundiza, es probable que los movimientos mensuales muestren más oscilaciones.

En este escenario, el seguimiento de indicadores como el IACA se convierte en una herramienta indispensable para comprender hacia dónde se dirige el corazón productivo del país y cómo se adapta a los desafíos del presente.

Referencias


Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.


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