Una táctica colectiva que revela la inteligencia social de la colmena
Redacción Mundo Agropecuario
Las abejas melíferas llevan miles de años perfeccionando mecanismos de defensa frente a depredadores naturales. Sin embargo, en las últimas décadas se han enfrentado a una amenaza inesperada y especialmente peligrosa: la avispa asiática (Vespa velutina), una especie invasora cuya expansión por Europa ha puesto en riesgo la estabilidad de los ecosistemas y la producción apícola. Para sorpresa de muchos investigadores, las colmenas han comenzado a mostrar una respuesta cooperativa tan ingeniosa como efectiva: la asfixia térmica del invasor mediante un “abrazo” colectivo.
A partir de la información publicada por OK Diario, este artículo profundiza en el mecanismo, su relevancia ecológica, y cómo esta sorprendente táctica revela el grado de sofisticación social que poseen estos pequeños —pero vitales— polinizadores.
La invasión silenciosa de la avispa asiática
La avispa asiática es un depredador formidable para las abejas europeas (Apis mellifera). Su tamaño superior, su agresividad y su capacidad para atacar sistemáticamente las colmenas la han convertido en una amenaza grave. Esta especie, llegada accidentalmente a Europa a comienzos de los años 2000, se ha expandido con rapidez por países como Francia, España, Portugal e Italia.
Las obreras de Vespa velutina suelen acechar la entrada de las colmenas para apresar a las abejas que entran y salen. Con el tiempo, esta presión constante puede debilitar o incluso destruir la colonia. Y aunque las abejas europeas no disponen de los mismos mecanismos de defensa de algunas abejas asiáticas —que han coevolucionado con esta avispa—, la naturaleza siempre encuentra un modo de adaptarse.
El “abrazo térmico”: una defensa organizada
Lo más sorprendente descrito por los investigadores es la capacidad de las abejas para coordinar un ataque de calor colectivo, una técnica observada anteriormente en especies asiáticas, pero ahora también en abejas melíferas europeas.
Cuando una avispa logra penetrar la colmena, las obreras se movilizan con rapidez. Decenas de ellas rodean al invasor formando una esfera compacta de cuerpos vibrantes. Esta bola, llamada “heat ball”, no solo inmoviliza al depredador: lo “cocina” lentamente.
Las abejas aumentan la temperatura interna de la esfera hasta los 46 °C, un rango que las abejas pueden soportar durante breves periodos —gracias a la regulación fina de su metabolismo—, pero que resulta letal para la avispa. Al mismo tiempo, incrementan los niveles de dióxido de carbono dentro del enjambre compacto, provocando una combinación de hipertermia y asfixia en el invasor.
Este acto cooperativo exige gran precisión social, comunicación química y coordinación física. Es una muestra extraordinaria de cómo la colmena, como superorganismo, puede adaptarse de manera colectiva ante un peligro creciente.
Un comportamiento inteligente que desafía expectativas
El comportamiento de las abejas no es una reacción instintiva simple. Requiere señales de alarma, reconocimiento del invasor, agrupación rápida, sincronización motora y regulación fina del calor. Es decir: un mecanismo que combina evolución, aprendizaje y cooperación.
Los estudios citados en el reportaje señalan que las abejas europeas habrían adoptado esta táctica tras su exposición prolongada a la avispa asiática. Se trata de un proceso de adaptación conductual, un fenómeno fascinante que demuestra la plasticidad del comportamiento animal.
Además, esta técnica evita el uso del aguijón, que es ineficaz contra el duro exoesqueleto de la avispa. En lugar de apostar por la fuerza, las abejas recurren a la inteligencia colectiva, un recurso que siempre ha sido su mayor fortaleza.
Implicaciones ecológicas y para la apicultura
La presencia de la avispa asiática genera preocupación en toda Europa. Su expansión afecta no solo a los apicultores, sino a la salud general de los ecosistemas. Las abejas melíferas son responsables de la polinización de alrededor del 75 % de los cultivos alimentarios del mundo, y cualquier factor que disminuya sus poblaciones tiene efectos en cascada sobre la producción agrícola y la biodiversidad.
Que las abejas empiecen a desarrollar defensas más sofisticadas frente a la avispa asiática es una buena noticia, pero no una solución definitiva. Los apicultores todavía requieren métodos de control, trampas selectivas, vigilancia y programas de erradicación. Sin embargo, esta conducta defensiva muestra que las colmenas no son víctimas pasivas: están aprendiendo a sobrevivir.
El papel de la investigación científica
Observar estos comportamientos en abejas europeas abre nuevas líneas de investigación sobre la capacidad de adaptación de los polinizadores ante especies invasoras. También permite comprender mejor cómo funcionan los mecanismos de comunicación química, los sistemas de alerta y la organización social del enjambre.
Estudiar a fondo esta táctica podría incluso ayudar a desarrollar estrategias de manejo más eficaces para proteger las colmenas y mejorar la resiliencia apícola.
Un recordatorio del valor de las abejas
Las abejas melíferas son mucho más que pequeñas productoras de miel. Son ingenieras ecológicas, guardianas del equilibrio natural y piezas clave en la estabilidad alimentaria mundial. Su capacidad para innovar tácticas defensivas frente a amenazas externas subraya su extraordinaria importancia biológica.
La lucha entre la abeja europea y la avispa asiática continúa, pero la aparición del “abrazo térmico” demuestra que la colmena posee herramientas inesperadas para enfrentar incluso a enemigos formidables.
Referencias
OK Diario – Naturaleza: “Increíble pero cierto: la sorprendente táctica cooperativa de las abejas para asfixiar a la avispa asiática”.
Investigaciones y referencias científicas mencionadas dentro del reportaje original de OK Diario.
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
