El desierto avanza y el ganado cambia
🖋️ Redacción Mundo Agropecuario
En las planicies áridas del norte de Kenia, donde hace solo unas décadas el ganado bovino marcaba el pulso de la economía pastoral, ahora son los camellos quienes dominan el paisaje. La razón no es una moda ganadera, sino una estrategia de supervivencia. El cambio climático, con sequías cada vez más severas y prolongadas, está obligando a miles de pastores a reemplazar sus vacas por camellos para mantener viva una tradición milenaria: vivir de la ganadería en tierras donde el agua escasea.
El fenómeno no es aislado. Según investigadores del Instituto Internacional de Investigación Pecuaria (ILRI), los últimos años han traído cinco grandes sequías consecutivas en África oriental, una situación sin precedentes en la historia reciente. Las pérdidas han sido devastadoras: millones de reses muertas, suelos degradados y comunidades enteras empujadas a la inseguridad alimentaria.
Los camellos, sin embargo, resisten donde las vacas sucumben. Estos animales, históricamente asociados con las zonas desérticas del Cuerno de África y la Península Arábiga, están demostrando ser una alternativa viable para sostener la producción ganadera en regiones donde la temperatura media supera los 38 °C y las lluvias son cada vez más escasas.
Del ganado tradicional a los “barcos del desierto”
En condados como Isiolo, Garissa y Marsabit, los pastores kenianos están realizando una transición silenciosa pero profunda. Las vacas, símbolo de riqueza y prestigio, están siendo reemplazadas por camellos, más resistentes al calor y con menor dependencia del agua. Una vaca puede morir después de cinco días sin beber; un camello puede sobrevivir más de dos semanas.
“Antes teníamos más de 100 vacas; ahora apenas 10, y 30 camellos”, cuenta un pastor de Isiolo entrevistado en el informe. “El camello no se enferma con facilidad, y su leche nos mantiene cuando no hay nada más que comer.”
Los estudios del ILRI confirman que la leche de camello contiene más hierro, calcio y vitamina C que la de vaca, además de conservarse fresca durante más tiempo, una ventaja crucial en zonas sin refrigeración. En mercados locales, la demanda de leche de camello ha crecido más del 40 % en los últimos cinco años, y empresas kenianas están comenzando a procesarla para exportación.
Adaptarse o desaparecer
La transformación ganadera de Kenia refleja un dilema global: adaptarse a los nuevos climas o perder la capacidad productiva. La temperatura promedio del país ha aumentado 1,5 °C desde 1960, y los patrones de lluvia son cada vez más erráticos. Donde antes había pastos verdes durante buena parte del año, ahora predominan los suelos polvorientos.
Los camellos, con sus largas pestañas y sus jorobas cargadas de grasa, están redefiniendo la economía pastoral. Pueden recorrer grandes distancias en busca de alimento, consumir vegetación espinosa que otros animales rechazan y producir leche incluso en condiciones extremas.
“Si no hubiéramos cambiado, habríamos perdido todo el rebaño”, afirma otra pastora de la comunidad Rendille. “El camello no es solo un animal: es nuestro seguro contra la sequía.”
Un cambio cultural y económico
El paso del ganado vacuno al camello no ha sido sencillo. En muchas comunidades, las vacas son símbolo de estatus social, dote matrimonial y herencia familiar. Los pastores más jóvenes, sin embargo, están desafiando esa tradición. Los camellos representan para ellos no solo una respuesta al clima, sino una oportunidad económica: su leche tiene más valor de mercado y requiere menos inversión en alimentación.
El gobierno keniano y varias ONG internacionales están apoyando este proceso mediante programas de capacitación veterinaria y comercialización de productos derivados del camello. También se están construyendo centros de acopio y cooperativas para fomentar la exportación.
Además, la adaptación no se limita a Kenia. Etiopía, Somalia y Sudán del Sur también están promoviendo el aumento del hato camellar como parte de sus políticas de resiliencia climática. La FAO considera a esta especie “clave” para la seguridad alimentaria de las zonas semiáridas del continente.
El camello como símbolo del futuro rural africano
La imagen del camello caminando entre los acantilados rojizos del norte keniano se ha convertido en un símbolo de resistencia. Donde el cambio climático impone límites, las comunidades responden con innovación ancestral. Este animal, que durante siglos fue despreciado por los pastores de vacas, hoy se ha ganado un nuevo respeto.
La historia de Kenia es, en el fondo, la historia del ajuste humano a un planeta que cambia más rápido de lo previsto. En un mundo que busca reducir emisiones y adaptarse a los extremos climáticos, los camellos no son solo parte del pasado del desierto: son una apuesta por el futuro del campo africano.
Referencias
- Phys.org (2025). Camels Replace Cows as Kenya’s Droughts Intensify.
- Instituto Internacional de Investigación Pecuaria (ILRI). Informes sobre resiliencia ganadera en África oriental.
- FAO. Programas de adaptación climática y seguridad alimentaria en regiones áridas del África subsahariana.
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
