Identifican genotipos resistentes a sogata, enemigo mortal del arroz

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Mediante el análisis de seis genotipos de arroz del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) se identificaron tres candidatos a eventuales cruzamientos dirigidos a obtener variedades resistentes al ataque de sogata (Tagosodes orizicolus), único insecto transmisor de la hoja blanca, enfermedad viral que puede arrasar con cultivos enteros de este cereal, esencial en la alimentación de millones de personas en el mundo.



Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el consumo de arroz es predominante en países de Asía, África y Latinoamérica, proveyendo el 70, 48 y 30 % de la energía alimentaria, respectivamente.

Aunque la producción mundial es liderada por China, India, Tailandia y Brasil, en países como Colombia, después del café y el maíz, el arroz es uno de los cultivos más productivos en términos de área cultivada, producción y generación de empleo, y es protagonista en la canasta familiar.

Según el Departamento Nacional de Estadística (DANE), el arroz participa con el 1 % en la canasta familiar, y después de la carne es el segundo alimento de mayor peso en el índice de precios al consumidor (IPC), con el 1,75 %.

Pese a dicho protagonismo, una de las mayores dificultades que afrontan los productores de arroz son las enfermedades, causantes de pérdidas de hasta el 35 % de la cosecha.

Ejemplo de ello es sogata (Tagosodes orizicolus Müir), insecto familiar de los chinches y una de las plagas de mayor importancia económica en América Latina, ya que además de alimentarse de las plantas, provocando lo que se conoce como un daño mecánico, es el único vector o transmisor del virus de la hoja blanca, que no tiene cura y puede causar la muerte de las plantas, y por tanto arrasar con cultivos enteros.

Sogata, plaga letal, en la mira

La ingeniera agrónoma hondureña Gina Raquel Chávez Sosa, magíster en Ciencias Agrarias – Protección de Cultivos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Palmira, evaluó los dos tipos de daño que provoca sogata, así como los factores que actúan en la resistencia de estas fuentes, para usarlas como progenitores en los cruzamientos y producir líneas más tolerantes a esta plaga, proceso que puede durar hasta ocho años.

El estudio se desarrolló en condiciones de invernadero en el CIAT, en donde se identificaron tres tipos de resistencia: el primero a la antixenosis, es decir, a impedir que el insecto ponga sus huevos, se alimente de la planta y viva en ella. En este caso se evaluó el comportamiento del insecto con respecto a la preferencia de alimentación y oviposición a las 24, 48, 72 y 96 horas después de la infestación.

El segundo tipo de resistencia fue la antibiosis, la cual afecta la biología del insecto reduciendo a los individuos, y de paso el daño que pueden causar. Este factor se analizó mediante indicadores como la cantidad de huevos puestos, la emergencia ninfal y la duración del ciclo ninfal.

El tercer mecanismo de tolerancia fue el índice de pérdida funcional de las plantas en pruebas de alimentación forzada sometidas a 15, 30 y 45 insectos por planta, y en pruebas de libre alimentación con 10, 20, 30 y 40 insectos por planta, tanto con ninfas del quinto instar como con adultos.

“El insecto presenta tres estados de desarrollo: los huevos, las ninfas y el adulto. Las ninfas se parecen al adulto, pero son más pequeñas y sin alas. Van cambiando de tamaño y mudando de piel cada cierto tiempo hasta llegar a adultos. Sogata tiene cinco estados ninfales”, explica la investigadora.

Agrega que “las fuentes que combinan los tres tipos de resistencia ya se están usando para combatir la plaga. El conocimiento de los mecanismos de resistencia facilita su uso y estas fuentes se convierten en insumo esencial del programa de fitomejoramiento”.

Por su parte, la científica Maribel Cruz Gallego, codirectora de la investigación, indica que “a partir de los hallazgos se diseñan las estrategias de cruzamientos dirigidas a producir variedades tolerantes al insecto, usando estas fuentes de resistencia que combinan los tres tipos de resistencia y no solo se basan en la antibiosis, con la cual se corre el riesgo de inducir al insecto a producir biotipos más agresivos”.

Los factores que influyen en la aparición de la plaga en el cultivo son las altas temperaturas, la escases de lluvias y la siembra de variedades susceptibles. Este insecto aparece en épocas secas y afecta las zonas arroceras del país.

Aunque para controlar el insecto se conocen algunos agentes biológicos –como parasitoides, depredadores y hongos entomopatógenos que lo atacan–, la opción más efectiva es la resistencia varietal tanto para el insecto como para el virus que transmite.

La investigación contó con la dirección de Maribel Cruz Gallego, investigadora del Fondo Latinoamericano para Arroz de Riego (FLAR) y la profesora Nora Cristina Mesa Cobo, del grupo de Acarología de la UNAL Sede Palmira.



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