Una apicultora de Granada impulsa una campaña que reúne más de 77.000 firmas para frenar la expansión de esta especie invasora
Redacción Mundo Agropecuario
En los campos de Andalucía, una voz se alza desde las colmenas para advertir de una amenaza silenciosa que podría devastar la apicultura y alterar los ecosistemas rurales: la avispa asiática (Vespa velutina). Esta especie invasora, que se extiende con rapidez por el norte y el centro de España, ha comenzado a aparecer también en el sur, provocando alarma entre los apicultores y naturalistas.
Una apicultora andaluza ha logrado reunir más de 77.000 firmas en una petición pública que exige al Gobierno y a las autoridades autonómicas un plan de control coordinado para detener la propagación del insecto. Su mensaje es claro: “si no actuamos ahora, la avispa asiática acabará con nuestras abejas y, con ellas, con una parte esencial del equilibrio ecológico y de la agricultura”.
La amenaza silenciosa que pone en jaque al campo
Originaria del sudeste asiático, la Vespa velutina llegó a Europa hace dos décadas a través del comercio internacional, probablemente oculta en cargamentos de madera o productos agrícolas. Desde entonces, su expansión ha sido constante. En España, fue detectada por primera vez en 2010 en el País Vasco y, en poco más de una década, ha colonizado Galicia, Cantabria, Asturias, Navarra y buena parte del litoral atlántico y mediterráneo.
La especie se caracteriza por su voracidad y capacidad de adaptación. A diferencia de las avispas autóctonas, la asiática se alimenta casi exclusivamente de abejas melíferas, las cuales representan su principal fuente de proteínas. Un solo nido puede albergar hasta 2.000 ejemplares, y cada una de ellas puede cazar decenas de abejas al día.
El impacto para los apicultores es devastador: las colmenas atacadas reducen su actividad, el estrés afecta la producción de miel y, en muchos casos, las abejas acaban abandonando el panal. Además, la desaparición de estos polinizadores tiene un efecto directo en los cultivos agrícolas, cuya productividad depende en gran medida de la polinización natural.
Andalucía, el nuevo frente del avance
Aunque hasta hace poco las zonas más afectadas se encontraban en el norte, los últimos registros de nidos de avispa asiática en Granada, Málaga y Córdoba confirman que el insecto ya se ha establecido en Andalucía. Las condiciones climáticas más templadas del sur, sumadas a la falta de depredadores naturales, están facilitando su expansión.
La apicultora granadina que inició la campaña de firmas advierte que la situación podría agravarse rápidamente: “cada nido que no se elimina a tiempo genera miles de reinas nuevas, capaces de colonizar kilómetros enteros de territorio en una sola temporada”.
Los expertos coinciden en que el cambio climático también está jugando un papel importante. Los inviernos más suaves permiten que más reinas sobrevivan, extendiendo los periodos de reproducción y acelerando el ciclo de invasión.
Una lucha desigual y falta de coordinación
A pesar de la magnitud del problema, los apicultores denuncian una falta de coordinación institucional. Mientras algunas comunidades autónomas han desarrollado protocolos de detección y eliminación, otras carecen de medios suficientes para controlar los nidos.
En muchos casos, la tarea de localización y destrucción de las colonias recae directamente sobre los propios apicultores o grupos voluntarios. Sin embargo, la Vespa velutina construye nidos en lugares de difícil acceso, como copas de árboles o estructuras elevadas, lo que complica su erradicación y eleva los costos.
Los especialistas subrayan que para frenar su avance se necesitan programas nacionales de seguimiento, redes de trampas inteligentes, campañas de sensibilización y apoyo económico al sector apícola. También proponen reforzar la cooperación entre las autoridades ambientales, agrícolas y científicas, ya que el problema trasciende el ámbito local.
Un problema ecológico, no solo apícola
La expansión de la avispa asiática no afecta únicamente a la producción de miel. Su impacto sobre la biodiversidad es profundo. Al diezmar las poblaciones de abejas, el insecto altera las redes de polinización natural, esenciales para la reproducción de miles de especies vegetales.
Los ecólogos advierten que esta pérdida de polinizadores puede desencadenar efectos en cadena sobre otros insectos, aves y mamíferos, generando desequilibrios en los ecosistemas rurales y forestales. En zonas donde la especie se ha asentado, ya se observa un descenso notable en la actividad polinizadora y un aumento de los costos agrícolas asociados a la baja productividad de los cultivos.
Además, la Vespa velutina compite con las avispas y abejas nativas por los recursos, desplazando a especies autóctonas y reduciendo la diversidad biológica.
La voz de los apicultores
El sector apícola andaluz, que aporta una parte importante de la producción nacional de miel, teme que la invasión comprometa no solo su economía, sino la supervivencia de miles de colmenas. “La gente cree que esto es solo un problema de los apicultores, pero es un problema de todos. Si desaparecen las abejas, desaparecen los cultivos, y con ellos buena parte de la alimentación que llega a nuestras mesas”, explica la promotora de la campaña.
Su iniciativa, respaldada por más de 77.000 personas, pide la creación urgente de un plan estatal de control biológico, la financiación de investigaciones para encontrar métodos sostenibles de erradicación y la ayuda directa a los productores afectados.
La ciencia busca soluciones
Los laboratorios de entomología y los institutos agrarios trabajan en varias líneas de investigación para contener a la Vespa velutina. Algunas propuestas incluyen feromonas atrayentes específicas, el uso de drones para localizar nidos y la introducción controlada de parásitos naturales que podrían limitar su reproducción.
Sin embargo, los científicos advierten que ninguna medida aislada será suficiente sin un enfoque integral. “Se necesita una estrategia conjunta que combine prevención, detección temprana y control activo, además de educación ambiental para la población rural”, señalan desde el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria (INIA).
Una lucha que aún puede ganarse
Pese a la rapidez con la que se expande la avispa asiática, los expertos aseguran que aún es posible contener su avance si se actúa de manera coordinada y con recursos suficientes. La experiencia de otros países europeos muestra que la vigilancia constante y la eliminación sistemática de nidos pueden reducir la población de manera significativa.
El reto, sin embargo, será mantener esa respuesta a largo plazo. La apicultura no solo es una actividad económica, sino una pieza clave de la sostenibilidad ambiental. Defender las abejas frente a la avispa asiática es, en última instancia, defender la vida del campo.
Referencias
- OkDiario. (2025). Una apicultora andaluza clama contra la invasión de la avispa asiática y ya ha reunido 77.000 firmas pidiendo ayuda. Disponible en: https://okdiario.com/naturaleza/apicultora-andaluza-clama-contra-invasion-avispa-asiatica-ya-reunido-77-000-firmas-pidiendo-ayuda-15700378
- Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria (INIA). Informe sobre especies invasoras y control biológico de Vespa velutina.
- Ministerio para la Transición Ecológica (2025). Estrategia nacional para la gestión de especies exóticas invasoras.
- Federación de Apicultores de España (2025). Impacto socioeconómico de la avispa asiática en la apicultura española.