La industria del tomate para procesamiento en California muestra resiliencia ante el calor y los retrasos logísticos


Un estudio científico indica que las pérdidas poscosecha seguirían siendo mínimas incluso bajo condiciones más exigentes


Redacción Mundo Agropecuario

La industria del tomate para procesamiento en California, valorada en alrededor de 1.000 millones de dólares, es una de las más eficientes del mundo y podría soportar temperaturas más altas y mayores niveles de congestión del transporte sin sufrir incrementos significativos en las pérdidas poscosecha. Así lo concluye una investigación desarrollada por científicos de la University of California, Davis, que analizó en detalle la cadena de suministro de este cultivo estratégico.

La información analizada muestra que, pese a los crecientes desafíos asociados al cambio climático y a las presiones sobre la infraestructura vial, el sistema californiano de producción y procesamiento de tomate cuenta con márgenes de eficiencia suficientes para mantener la calidad del producto y minimizar el desperdicio. Este hallazgo resulta especialmente relevante en un contexto global donde las pérdidas poscosecha representan uno de los principales problemas de los sistemas alimentarios.

Un pilar del sistema agroindustrial californiano

California concentra la mayor parte de la producción de tomate para procesamiento de Estados Unidos. Estos tomates no se destinan al consumo en fresco, sino a la elaboración de productos como salsas, concentrados y conservas. La información disponible subraya que la estrecha coordinación entre productores, transportistas y plantas procesadoras es una de las claves del éxito del sector.

El estudio destaca que la industria ha sido diseñada para operar con tiempos muy ajustados entre la cosecha y el procesamiento. Esta rapidez reduce de forma natural el riesgo de deterioro del fruto, incluso cuando las condiciones ambientales no son óptimas.

El desafío del aumento de las temperaturas

El incremento de las temperaturas es una de las principales preocupaciones para la agricultura moderna. En el caso del tomate, el calor excesivo puede acelerar los procesos de maduración y degradación, aumentando las pérdidas si no se gestiona adecuadamente la logística.

Sin embargo, la investigación señala que el sistema californiano está preparado para enfrentar temperaturas más altas sin que ello se traduzca en pérdidas significativas tras la cosecha. Esto se debe, en gran medida, a la rapidez con la que los tomates son transportados desde el campo hasta las plantas de procesamiento, limitando el tiempo de exposición al calor.

Congestión del transporte y eficiencia logística

Otro factor analizado fue la congestión del tráfico, un problema creciente en muchas regiones agrícolas. Retrasos en el transporte pueden provocar que los productos permanezcan más tiempo en condiciones subóptimas, aumentando el riesgo de daño.

La información analizada indica que, incluso considerando escenarios con mayores retrasos, las pérdidas poscosecha en el tomate para procesamiento seguirían siendo mínimas. La razón principal es que la cadena logística está altamente optimizada y cuenta con capacidad de absorción frente a demoras moderadas.

Un sistema diseñado para minimizar pérdidas

El estudio pone de relieve que la industria del tomate para procesamiento en California no solo es productiva, sino también robusta. Cada etapa del sistema —desde la cosecha mecanizada hasta la recepción en planta— está pensada para reducir al máximo el tiempo y las manipulaciones innecesarias.

Esta eficiencia estructural explica por qué el sector puede enfrentar presiones adicionales sin un impacto proporcional en las pérdidas. La información disponible sugiere que, a diferencia de otros cultivos más sensibles, el tomate destinado al procesamiento se beneficia de una cadena de valor altamente integrada.

Implicaciones para la seguridad alimentaria

Las pérdidas poscosecha representan una fuente importante de desperdicio de alimentos a nivel global. El hecho de que una industria de gran escala pueda mantenerlas en niveles bajos incluso bajo condiciones adversas tiene implicaciones directas para la seguridad alimentaria.

El estudio muestra que invertir en eficiencia logística y en coordinación entre actores puede ser tan importante como mejorar el rendimiento en el campo. En este sentido, el modelo californiano ofrece lecciones valiosas para otros sistemas agroindustriales.

Ciencia aplicada a la toma de decisiones

La investigación desarrollada en la University of California, Davis se basa en datos reales de producción, transporte y procesamiento. La información analizada no plantea escenarios teóricos desconectados de la práctica, sino que evalúa cómo funcionaría el sistema ante cambios plausibles en el clima y la movilidad.

Este enfoque permite ofrecer conclusiones sólidas para productores, procesadores y responsables de políticas públicas. Comprender dónde están los verdaderos puntos críticos ayuda a priorizar inversiones y a evitar medidas innecesarias.

Adaptación frente al cambio climático

Aunque el estudio indica que el sistema actual es resiliente, también deja claro que esta fortaleza es el resultado de décadas de ajustes e innovaciones. La capacidad de adaptación será clave para mantener esa eficiencia en el futuro.

La información disponible sugiere que seguir optimizando el transporte, la coordinación entre cosecha y procesamiento, y la planificación ante eventos extremos será fundamental para sostener el desempeño del sector frente a un clima cada vez más variable.

Un modelo para otras cadenas agroindustriales

Si bien el análisis se centra en el tomate para procesamiento en California, sus conclusiones tienen un alcance más amplio. La combinación de infraestructura adecuada, logística eficiente y gestión basada en datos puede aplicarse a otros cultivos y regiones.

El estudio demuestra que reducir las pérdidas poscosecha no siempre requiere soluciones complejas o costosas, sino sistemas bien diseñados y coordinados. Este enfoque puede contribuir tanto a la sostenibilidad económica como ambiental del sector agropecuario.

Resiliencia basada en eficiencia

La industria californiana del tomate para procesamiento muestra que la eficiencia operativa es una forma concreta de resiliencia. Frente al aumento de temperaturas y a la congestión del transporte, el sistema mantiene su capacidad de entregar materia prima de calidad con pérdidas mínimas.

Este hallazgo refuerza la idea de que la adaptación al cambio climático en la agricultura no depende únicamente de nuevas tecnologías, sino también de la optimización inteligente de los sistemas existentes.

Referencias

Phys.org. “Minimal losses expected for California tomatoes despite higher heat and congestion”.
https://phys.org/news/2025-12-minimal-losses-california-tomatoes.html

University of California, Davis. Información institucional sobre investigación en sistemas poscosecha y cadenas agroalimentarias.


Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.


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