Del congelador al plato: un nuevo método permite descongelar pescado fresco como recién salido del mar


Una innovación en la industria pesquera promete pescado de alta calidad incluso a miles de kilómetros del puerto


Redacción Mundo Agropecuario

Una pequeña revolución está en marcha en la industria pesquera. Un nuevo método de descongelado está cambiando la forma en que el pescado recién congelado llega a la mesa del consumidor, con un impacto directo en la calidad, la frescura percibida y la disponibilidad de productos del mar. Gracias a este avance, es posible acceder a pescado con características muy similares a las del producto recién desembarcado, incluso cuando el consumidor se encuentra a miles de kilómetros del lugar de captura.

El enfoque parte de una idea sencilla pero transformadora: si el pescado se congela en condiciones óptimas inmediatamente después de ser capturado y se descongela mediante un procedimiento controlado, la pérdida de calidad puede reducirse de forma notable. Este cambio de paradigma cuestiona la percepción tradicional de que el pescado congelado es, por definición, inferior al fresco.

Un cambio de enfoque en la cadena del pescado

Durante décadas, la cadena de suministro del pescado se ha apoyado en la rapidez del transporte y en la venta de producto fresco sin congelar como sinónimo de máxima calidad. Sin embargo, esta estrategia presenta limitaciones evidentes: tiempos cortos de comercialización, mayor desperdicio y una dependencia extrema de la proximidad geográfica a los puertos.

El nuevo método propone una alternativa: congelar el pescado cuando aún está en su punto óptimo y conservarlo así hasta el momento del consumo. La clave no está solo en la congelación, sino en la forma en que el producto se descongela antes de llegar al plato, preservando textura, sabor y jugosidad.

Del mar al congelador en el momento adecuado

Uno de los elementos centrales de esta innovación es el momento de la congelación. El pescado se congela poco después de su captura, cuando todavía mantiene intactas sus propiedades físicas y sensoriales. Este paso es fundamental, ya que evita el deterioro progresivo que ocurre en el pescado fresco durante el transporte y el almacenamiento en frío convencional.

Al detener casi por completo los procesos biológicos mediante la congelación temprana, el producto conserva una calidad muy elevada. El nuevo método demuestra que, bajo estas condiciones, el pescado congelado puede ser una alternativa real al pescado fresco tradicional.

La descongelación como punto crítico

Si la congelación temprana es el primer pilar del sistema, la descongelación controlada es el segundo. El estudio en el que se basa esta innovación muestra que el modo de descongelar es decisivo para el resultado final.

Un proceso inadecuado puede provocar pérdida de agua, alteración de la textura y disminución del sabor. En cambio, el nuevo método permite una descongelación gradual y precisa, diseñada para minimizar el daño estructural en el tejido del pescado. El resultado es un producto que, al cocinarse, se comporta de manera muy similar al pescado nunca congelado.

Acceso a pescado de alta calidad en cualquier lugar

Una de las consecuencias más relevantes de este avance es la democratización del acceso al pescado de calidad. Hasta ahora, los consumidores alejados de la costa dependían de largos transportes de pescado fresco o se conformaban con productos congelados de menor calidad.

Con este nuevo enfoque, la distancia deja de ser una barrera determinante. El pescado puede congelarse en origen y transportarse sin la presión del tiempo, para luego descongelarse adecuadamente cerca del punto de venta o consumo. Esto abre la puerta a mercados más amplios y a una oferta más estable durante todo el año.

Impacto en la industria pesquera

Para la industria pesquera, este método representa una oportunidad estratégica. Permite planificar mejor las capturas, reducir pérdidas y optimizar la logística. En lugar de competir exclusivamente en rapidez, el sector puede centrarse en calidad constante y en una gestión más eficiente de los recursos.

Además, al reducir la necesidad de transporte urgente de pescado fresco, se disminuyen los costos asociados y se mejora la resiliencia de la cadena de suministro frente a interrupciones.

Reducción del desperdicio alimentario

Otro aspecto destacado del nuevo método es su potencial para reducir el desperdicio de alimentos. El pescado fresco tiene una vida útil muy corta, lo que provoca que una parte significativa termine desechándose si no se vende a tiempo.

Al congelar el producto en su mejor momento y descongelarlo solo cuando se va a consumir, se ajusta mejor la oferta a la demanda. Esto no solo beneficia a productores y distribuidores, sino que también tiene un impacto positivo desde el punto de vista ambiental.

Calidad percibida y confianza del consumidor

El éxito de esta innovación también depende de la percepción del consumidor. Durante mucho tiempo, el pescado congelado ha sido visto como un producto de segunda categoría. Sin embargo, el estudio muestra que, cuando se aplica este nuevo método, la diferencia con el pescado fresco es mínima o inexistente desde el punto de vista culinario.

Este cambio puede modificar hábitos de compra y aumentar la confianza en el pescado congelado de alta calidad, siempre que se comunique de forma clara cómo se ha procesado el producto.

Implicaciones para la sostenibilidad

Desde una perspectiva agroalimentaria, el método encaja con los objetivos de sostenibilidad. Una cadena de suministro más flexible, con menos desperdicio y menor presión logística, contribuye a un uso más racional de los recursos marinos.

Además, al permitir una distribución más equilibrada del pescado, se reduce la necesidad de sobrepesca en determinados momentos y se facilita una gestión más ordenada de las capturas.

Un cambio silencioso pero profundo

Aunque no se trate de una innovación visible para el consumidor a simple vista, el impacto de este nuevo método es profundo. Cambia la forma en que se entiende la relación entre frescura, congelación y calidad, y ofrece una alternativa sólida al modelo tradicional de pescado fresco a cualquier precio.

Para el sector agropecuario y pesquero, supone una herramienta con capacidad de transformar mercados, mejorar la eficiencia y ofrecer productos del mar de alta calidad a escala global.

Referencias

Phys.org – Freezer-to-fork method could put dock-fresh fish on your plate
https://phys.org/news/2026-01-freezer-fork-method-dock-fresh.html


Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.


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