Países Bajos prohíben el uso de electroshocks en el ganado a partir de 2026

Una reforma legal que refuerza el bienestar animal en la ganadería europea


Redacción Mundo Agropecuario

A partir de 2026, el uso de dispositivos de electroshock en el ganado quedará prácticamente prohibido en los Países Bajos, como resultado de una nueva modificación normativa que refuerza las políticas de bienestar animal en uno de los países con mayor tradición ganadera de Europa. La medida se enmarca en una enmienda al decreto nacional que regula la actividad de los productores pecuarios y establece límites mucho más estrictos al empleo de herramientas consideradas potencialmente dañinas para los animales.

La reforma legal no implica una prohibición absoluta en todos los escenarios, pero sí reduce el uso de estos dispositivos a situaciones muy específicas, bajo condiciones claramente delimitadas y con un control riguroso por parte de las autoridades competentes. El objetivo declarado es minimizar el sufrimiento animal, promover prácticas de manejo más respetuosas y acelerar la transición hacia modelos productivos alineados con las nuevas exigencias sociales y éticas.

Qué son los electroshocks y por qué generan controversia

Los electroshocks para ganado son dispositivos diseñados para emitir descargas eléctricas de baja intensidad con el fin de estimular el movimiento de los animales, especialmente durante el transporte, la carga y descarga, o en situaciones de resistencia al desplazamiento. Aunque su uso ha sido históricamente aceptado en muchos sistemas productivos, en las últimas décadas se ha intensificado el debate sobre su impacto físico y psicológico en los animales.

Diversos estudios científicos y evaluaciones veterinarias han señalado que el uso reiterado de descargas eléctricas puede generar estrés agudo, dolor, alteraciones del comportamiento y, en algunos casos, lesiones físicas. Estos efectos no solo afectan el bienestar del animal, sino que también pueden repercutir negativamente en la calidad de la carne, el rendimiento productivo y la seguridad de los trabajadores.

En este contexto, los electroshocks se han convertido en un símbolo de prácticas de manejo que muchos sectores consideran obsoletas frente a los avances en etología, manejo humanitario y tecnologías alternativas.

El contenido clave de la nueva normativa neerlandesa

La modificación del decreto ganadero en los Países Bajos introduce una regla general clara: el uso de dispositivos eléctricos de estimulación deja de estar permitido como herramienta habitual de manejo. Solo se contempla su utilización en circunstancias excepcionales, cuando exista un riesgo inmediato para la seguridad de las personas o de los propios animales y no haya alternativas viables disponibles.

Además, la normativa establece que, incluso en esos casos excepcionales, el uso deberá cumplir condiciones estrictas relacionadas con la duración, la intensidad de la descarga y la capacitación del operador. La responsabilidad recae directamente en el ganadero o en el personal a cargo, quienes deberán justificar el empleo del dispositivo ante una eventual inspección.

Con esta reforma, las autoridades neerlandesas buscan enviar un mensaje claro al sector: el bienestar animal en ganadería no es una recomendación voluntaria, sino un eje central de la política agropecuaria nacional.

Impacto en los productores y adaptación del sector

Para muchos productores, la entrada en vigor de esta prohibición supone un desafío operativo, especialmente en explotaciones intensivas donde el manejo de grandes volúmenes de animales requiere eficiencia y rapidez. Sin embargo, organizaciones técnicas y asociaciones ganaderas han señalado que la medida también puede ser una oportunidad para modernizar prácticas y mejorar la relación entre manejo animal y productividad.

El reemplazo de los electroshocks por métodos basados en el comportamiento natural del ganado, como el uso de estímulos visuales, barreras móviles, diseño adecuado de corrales y pasillos, y una mejor planificación del flujo animal, ha demostrado ser eficaz en numerosos sistemas productivos. Estas prácticas reducen el estrés, mejoran la docilidad y disminuyen los accidentes laborales.

En este sentido, la normativa neerlandesa no actúa de forma aislada, sino que se complementa con programas de formación, asesoramiento técnico y difusión de buenas prácticas, orientados a facilitar la transición hacia un manejo más respetuoso.

Una señal para el resto de Europa

La decisión de los Países Bajos tiene un peso simbólico importante dentro de la Unión Europea, donde el bienestar animal ocupa un lugar cada vez más relevante en la agenda política y regulatoria. Países con sectores ganaderos intensivos observan con atención esta medida, que podría anticipar futuras reformas a nivel comunitario.

En los últimos años, la Comisión Europea ha impulsado revisiones de la legislación sobre protección animal, tanto en granja como durante el transporte y el sacrificio. La restricción del uso de electroshocks encaja en una tendencia más amplia que prioriza la reducción del sufrimiento evitable y el uso de herramientas compatibles con el conocimiento científico actual.

Para los productores que exportan a mercados exigentes, adaptarse a estas normas puede convertirse en un factor de competitividad, ya que los consumidores valoran cada vez más los productos provenientes de sistemas respetuosos con los animales.

Bienestar animal, ética y mercado

Más allá del marco legal, la prohibición de los electroshocks refleja un cambio cultural profundo en la forma de entender la producción ganadera. El bienestar animal ya no se percibe únicamente como una obligación normativa, sino como un componente esencial de la sostenibilidad, la aceptación social y la reputación del sector.

Las cadenas de distribución, la industria alimentaria y los sellos de certificación incorporan criterios cada vez más estrictos en materia de manejo animal. En este escenario, prácticas como el uso indiscriminado de descargas eléctricas resultan incompatibles con los estándares emergentes.

La experiencia de los Países Bajos sugiere que avanzar hacia modelos de manejo más humanizados no implica necesariamente una pérdida de eficiencia, sino una reorganización basada en conocimiento, diseño y capacitación.

Un cambio que marca tendencia

La entrada en vigor de la prohibición del electroshock en el ganado a partir de 2026 representa un hito en la regulación ganadera europea. Aunque su implementación requerirá ajustes y aprendizaje por parte de los productores, también abre el camino hacia sistemas más éticos, seguros y alineados con las expectativas de la sociedad.

En un contexto global donde la ganadería sostenible enfrenta crecientes desafíos ambientales, sociales y económicos, decisiones como esta refuerzan la idea de que el futuro del sector pasa por integrar productividad y bienestar animal como objetivos inseparables.

Referencias

https://www.agroxxi.ru/zhivotnovodstvo/novosti/zapret-na-yelektroshokery-dlja-skota-vstupaet-v-silu-s-2026-goda-v-niderlandah.html


Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.


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