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El ciclo de sobreexpectación y la acuicultura venezolana



Germán Robaina G.

robainag@gmail.com


Un ciclo de sobreexpectación (Hype Cycle) es una representación gráfica de la adopción, aplicación comercial y madurez de una determinada tecnología.

El término fue acuñado por Gartner Inc, una casa de análisis/investigación norte americana, que proporciona opiniones, consejos y datos sobre la industria de las tecnologías de la información mundial, y desde 1995, se ha utilizado para caracterizar el entusiasmo sobredimensionado y la subsiguiente decepción que habitualmente ocurre en la introducción de nuevas tecnologías.

La metodología Gartner ofrece una visión de cómo una tecnología evoluciona con el tiempo, y proporciona una fuente sólida de información para administrar su implementación dentro del contexto de objetivos comerciales específicos, que es utilizada ahora de forma generalizada en el marketing de las TIC.

El ciclo de sobreexpectación de Gartner se compone de cinco fases:

  1. «Lanzamiento» – Es la primera fase del ciclo de la nueva tecnología, con el consecuente interés y presencia en los medios que genera su lanzamiento y presentación.
  2. «Pico de expectativas sobredimensionadas» – El impacto que este lanzamiento normalmente genera un entusiasmo y expectativas poco realistas. Aunque es posible que algunas experiencias pioneras se lleven a cabo con éxito, habitualmente hay más fracasos que éxitos.
  3. «Abismo de desilusión» – Las tecnologías entran en el abismo de desilusión porque no logran cumplir -por una u otra causa- las expectativas iniciales. Dejan de estar de moda y, en consecuencia, por lo general se abandona el tema.
  4. «Rampa de consolidación» – Aunque se abandone o minimice la atención y promoción de la tecnología, algunas empresas continúan insistiendo y experimentando, a través de la «pendiente de la iluminación«, para obtener los beneficios que puede proporcionar la aplicación práctica de la tecnología.
  5. «Meseta de productividad» – La tecnología logra demostrar sus beneficios y éstos son aceptados. Se vuelve cada vez más estable y evoluciona en segunda y tercera generación.

Utilizar Hype Cycle puede ayudar a separar la exageración de los verdaderos valores y promesas comerciales de una tecnología y reducir el riesgo de las decisiones de inversión en dicha tecnología. 

Indudablemente que un análisis al ciclo de sobreexplotación de la actividad acuícola venezolana, basada en las grandes expectativas inicialmente asignadas, los múltiples esfuerzos realizados para desarrollarla, los numerosos obstáculos  que se le han impuesto y las miles de equivocaciones cometidas desde el punto de vista político, académico, técnico y empresarial, nos podrían ayudar a corregir el rumbo que se requiere seguir para lograr y consolidad su desarrollo, una vez que tantos y tantos países del mundo han demostrado la viabilidad social, técnica y comercial que a Venezuela tanto le ha costado.

Un análisis de las diferentes acciones y actores positivos y negativos que han intervenido en cada una de las fases del desarrollo de la tecnología acuícola en el país nos permite identificar una curva promedio para la actividad acuícola como un todo, y una curva promedio para cada una de las principales especies sometidas a cultivo.

La altura final de la “meseta de productividad” de cada una de las especies cultivadas en el país, varía en función de si la tecnología utilizada ha contado con las estrategias más adecuadas, con la participación de los mismos actores, detractores y promotores y, especialmente, si se le han impuesto las mismas trabas y limitaciones.

El boom de la actividad acuícola mundial no parece haber tocado a nuestro país con la misma intensidad que en otros países y hemisferios. Numerosas trabas, percances, diversidad de opiniones e intereses han afectado su desarrollo y consolidación, y aunque para muchos las inadecuadas políticas son la principal causa, no toda la responsabilidad recae sobre nuestro ente rector.

Nos atrevemos a afirmar que, con la excepción del sector camaronero, la mayoría de las especies que intentamos cultivar en al país se encuentran en el “Abismo de Desilusión” en cuanto a expectativas reales a escala comercial y producción se refiere. 


Germán Robaina es colaborador destacado de Mundo Agropecuario

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